La Diputació de València ha sacado a licitación las obras de acondicionamiento y mejora del camino que conecta los municipios de Antella y Sumacàrcer, en la comarca de la Ribera Alta. La actuación, con un presupuesto de 585.946,66 euros, afectará a más de 3,6 kilómetros de una vía catalogada como Camino de Interés Territorial por el área provincial de Carreteras. Una cifra considerable para una infraestructura que, a simple vista, podría parecer un simple carril agrícola, pero que en realidad constituye una arteria vital para agricultores, vecinos y servicios públicos de la zona.
Una vía con historia y con cicatrices
Hablar de Sumacàrcer y del entorno de la presa de Tous es hablar, inevitablemente, de agua. El trencament del pantà de Tous en 1982 originó una riada en el Xúquer que arrasó las comarcas de la Ribera Alta y la Ribera Baixa, afectando especialmente a poblaciones como Sumacàrcer, Gavarda, Beneixida, Alberic, Carcaixent y Algemesí. En algunos pueblos, como Sumacàrcer, el agua llegó hasta los cinco metros. Aquella catástrofe marcó para siempre la memoria colectiva de la comarca y convirtió la gestión del agua —y de las infraestructuras que la rodean— en una cuestión de primera necesidad. No es casualidad, pues, que uno de los elementos más llamativos del proyecto sea precisamente la mejora del drenaje y la capacidad de evacuación de aguas.
El camino en cuestión discurre íntegramente por el término municipal de Antella y da acceso, además, al camino de servicio del embalse de Tous. Es decir, no es solo una conexión entre dos pueblos: es también la vía de entrada a una infraestructura hidráulica de importancia regional. Que ese acceso se encuentre deteriorado no es un problema menor.
Qué contempla la reforma
El proyecto aprobado plantea una intervención integral sobre el firme, con especial atención a los tramos más castigados por el desgaste y la escorrentía. Se renovarán los puntos afectados por el agua, se ampliará puntualmente la calzada en las zonas más estrechas y se renovará toda la señalización vertical y horizontal. También se incorporarán nuevos elementos de protección en los puntos con mayor desnivel. La mejora de la capacidad de drenaje es uno de los ejes centrales del proyecto, una prioridad difícil de discutir en una zona que ha vivido en primera persona lo que puede hacer el agua cuando las infraestructuras no están a la altura.
Pero el elemento más singular de la actuación es la construcción de una glorieta de 14 metros de radio exterior en la intersección entre el camino de servicio de la presa de Tous y el acceso a Sumacàrcer. Una rotonda que, más allá de su función reguladora del tráfico, simboliza la voluntad de ordenar y modernizar un punto especialmente transitado por vehículos agrícolas, maquinaria pesada y servicios de mantenimiento del embalse.
El argumento económico y territorial
La Ribera Alta es una de las comarcas con mayor peso agrícola de la provincia de Valencia. Naranjos, arrozales y huertos vertebran una economía local que depende, en buena medida, de que los caminos rurales funcionen. Cuando una vía se deteriora, no solo se resiente la circulación: se encarece el transporte, se complica el acceso a las explotaciones y, en última instancia, se pone en riesgo la rentabilidad del sector primario.
"Esta actuación permitirá modernizar una vía estratégica de la Ribera que conecta explotaciones agrícolas, servicios y núcleos de población, además de dar acceso al camino de servicio del embalse de Tous" - Reme Mazzolari, diputada de Carreteras y vicepresidenta segunda de la Diputació de València
Mazzolari también destacó la importancia de resolver los problemas detectados en el firme y de maximizar la capacidad de drenaje, algo que calificó de "especialmente relevante en una zona acostumbrada a los episodis intensos de lluvia". Una referencia velada, pero evidente, a una historia meteorológica que la Ribera lleva décadas intentando no repetir.
Cuatro meses para cerrar una deuda pendiente
El plazo estimado de ejecución de las obras es de cuatro meses desde la adjudicación del contrato. Un período relativamente breve para una actuación de esta envergadura, lo que sugiere que los trabajos podrían completarse antes de que lleguen las lluvias otoñales, precisamente la época del año en que estas infraestructuras más se necesitan. Para los vecinos de Antella y Sumacàrcer, y para todos los agricultores que a diario recorren esos 3,6 kilómetros cargados de cosecha, la licitación no es solo un trámite administrativo: es la promesa de que, esta vez, el camino estará listo cuando el agua llegue.

