Casi 4.000 personas muertas, más de 16.700 heridas y cerca de 59.000 edificaciones dañadas. Esas son las cifras que hay detrás de la declaración institucional que el pleno ordinario de agosto del Ayuntamiento de Sagunto aprobó por unanimidad este mes: un texto de apoyo y solidaridad con el pueblo venezolano tras el devastador doble terremoto del pasado 24 de junio, uno de los episodios sísmicos más destructivos que ha sufrido América Latina en décadas.
Un doblete sísmico que sacudió un país ya herido
La tarde del 24 de junio, en torno a las 18:00 hora local, Venezuela vivió uno de sus momentos más trágicos en más de un siglo. Un doblete sísmico —dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 separados por apenas unos segundos— tuvo su epicentro en el estado de Yaracuy , en el norte del país. Las zonas más afectadas fueron La Guaira, Caracas y el Distrito Capital, donde miles de personas perdieron sus hogares. Según los expertos, los edificios en Venezuela tienen más probabilidades de derrumbarse que las estructuras en países con códigos de construcción más estrictos, como Japón o California, lo que explicaría en parte el elevado número de víctimas.
Según la ONU, a comienzos de 2026, 7,9 millones de personas ya necesitaban ayuda humanitaria en Venezuela. El terremoto llegó, por tanto, a golpear a una sociedad que ya sostenía el peso de una crisis estructural prolongada. "Los terremotos han afectado a numerosas familias, algunas de las cuales ya tenían dificultades para costear alimentos básicos. Ahora, con los medios de subsistencia destruidos y las infraestructuras gravemente dañadas, muchas familias corren el riesgo de hundirse aún más en la precariedad." La tragedia, en definitiva, no cayó sobre tierra firme.
Sagunto toma la palabra: unanimidad y vínculos históricos
En ese contexto, el Ayuntamiento de Sagunto no quiso guardar silencio institucional. En su pleno ordinario de agosto, la corporación municipal aprobó por unanimidad una declaración que va más allá del gesto simbólico. El texto reafirma el valor de la cooperación descentralizada y del municipalismo como instrumento de solidaridad entre pueblos y ciudades, e impulsa la colaboración entre administraciones locales para contribuir a la recuperación venezolana.
La declaración expresa solidaridad explícita con las personas heridas, con quienes han perdido sus hogares o sus medios de vida, y con todos los damnificados por la catástrofe. Pero también hace un reconocimiento que a veces se olvida en los titulares: el dolor de quienes están lejos. El texto hace extensivo ese apoyo a la comunidad venezolana residente en Sagunto y en el resto de España.
"Esta tragedia se siente también en nuestros pueblos y ciudades", señala la declaración, recordando los vínculos históricos, culturales, sociales y humanos que unen a España con Venezuela, y el hecho de que en muchos municipios españoles viven ciudadanos de origen venezolano o familias con una relación directa con el país.
Un minuto de silencio que se multiplicó por toda España
La aprobación del texto en el pleno de agosto no fue el primer gesto de Sagunto. El 29 de junio, el Ayuntamiento ya guardó un minuto de silencio a las 12 horas en recuerdo de las víctimas. No estuvo solo: ese acto fue acordado de manera unánime por la Junta de Portavoces de la Federación Española de Municipios y Provincias, y muchos otros ayuntamientos, diputaciones provinciales, cabildos y consejos insulares de toda España se sumaron a la iniciativa. Una cadena de silencios que, sumados, componen una respuesta colectiva difícil de ignorar.
La declaración también reconoce el trabajo de quienes han estado en primera línea desde el primer momento: equipos de emergencias, protección civil, personal sanitario, organizaciones humanitarias, voluntariado, asociaciones, hermandades y personas anónimas que han contribuido a atender a las víctimas y a canalizar la ayuda. España también desplegó el equipo de rescate y salvamento de la UME en Venezuela para incorporarse a los trabajos de búsqueda y rescate.
La magnitud de una catástrofe que aún no tiene cifra definitiva
La NASA calcula que 58.000 edificios resultaron dañados o destruidos por los terremotos, uno de los eventos sísmicos más violentos registrados en Latinoamérica. Los últimos balances conocidos en el momento de la aprobación de la declaración saguntina elevan las víctimas mortales a alrededor de 3.811, con 16.740 heridos y un número todavía indeterminado de personas desaparecidas o no localizadas. El chef y activista humanitario José Andrés donó un millón de dólares para ayudar a las víctimas y viajó personalmente a Venezuela para apoyar la labor de su ONG World Central Kitchen.
El gesto de Sagunto se enmarca en una respuesta institucional que, poco a poco, va tomando forma en toda España. Porque cuando los lazos históricos son tan profundos, la solidaridad no es solo una declaración de intenciones: es también una forma de reconocer que lo que ocurre al otro lado del Atlántico no sucede en un país ajeno, sino en uno que muchas familias españolas sienten, de alguna manera, como propio.


