Todo empezó en Jávea, con un torneo menor para no perder la forma durante el verano. Nadie imaginaba entonces que aquel esfuerzo sería el trampolín que llevaría a dos jóvenes jugadores del Fertiberia BM Puerto Sagunto hasta una final del Campeonato de España. Iván Miró y Mateo López han regresado a Sagunto con una medalla de plata colgada al cuello y, ahora, también con el reconocimiento oficial de su municipio.
Una plata ganada paso a paso
El Campeonato de España de Selecciones Autonómicas —conocido por sus siglas CESA— es la cita deportiva de mayor nivel para el balonmano base en edad escolar. La edición de balonmano playa de 2026 se disputó del 29 de junio al 1 de julio en la playa de Garbí de Calella, y reunió a las mejores selecciones territoriales de base en categorías infantil, cadete y juvenil. Una competición que, lejos de ser un simple torneo de verano, funciona como un escaparate nacional del talento emergente.
Iván Miró y Mateo López llegaron a ese escenario de la mano de los entrenadores de la selección valenciana, que los escogieron tras verlos competir en Jávea. Una vez dentro del equipo autonómico, los dos saguntinos ayudaron a la selección valenciana a superar a Canarias, La Rioja, Madrid y Aragón a lo largo de la fase de grupos y eliminatorias. El camino fue largo. La final, sin embargo, no les sonrió: Andalucía, una de las selecciones históricamente más fuertes del torneo, se presentó como una de las comunidades más fuertes, defendiendo además la corona en la categoría infantil. La derrota ante los andaluces dejó a Valencia con la plata, pero también con la satisfacción de haber llegado hasta el último partido.
El Ayuntamiento les abre las puertas del salón de plenos
El reconocimiento llegó en forma de recepción oficial. El alcalde de Sagunto, Darío Moreno, y el concejal de Actividad Física, Salud y Deportes, Javier Timón, recibieron a los dos deportistas en el salón de plenos del Consistorio para tributarles un homenaje que, más allá del protocolo, tuvo un tono genuinamente cercano.
Moreno no escatimó en elogios. Destacó la polivalencia de unos jugadores capaces de rendir tanto en la modalidad de pista como en la de playa, dos disciplinas que, aunque comparten balón y portería, exigen perfiles físicos y técnicos muy distintos.
"Habla mucho de vuestra polivalencia y de la capacidad de recorrido que tenéis todavía" - Darío Moreno, alcalde de Sagunto
Pero el alcalde fue más allá del elogio individual. Aprovechó el acto para lanzar un mensaje a todos los clubes de la ciudad sobre la importancia del trabajo en las escuelas deportivas, poniendo el foco en los valores que se transmiten en los entrenamientos mucho antes de que lleguen las medallas.
"Le insistimos a todos los clubes sobre la importancia que tiene cuidar las escuelas, enseñar valores más allá estrictamente del éxito deportivo, de la constancia, de la superación" - Darío Moreno, alcalde de Sagunto
El deporte de base como argumento
El concejal Javier Timón sumó su voz a la misma idea. Para él, el verdadero mérito de Iván y Mateo no está solo en haber llegado a una final nacional, sino en haberlo hecho durante el período vacacional, cuando la mayoría de sus compañeros habían guardado las zapatillas. El CSD destina anualmente 1,5 millones de euros a la organización de los CESA, campeonatos del máximo nivel deportivo en edad escolar y el principal punto de encuentro del deporte base de España, lo que da una idea de la magnitud del escenario en el que estos dos jóvenes tuvieron que competir.
"Ese trabajo de escuela, ese inculcar valores que son un ejemplo para el resto es muy importante porque traslada la mejor imagen de nuestro deporte local" - Javier Timón, concejal de Actividad Física, Salud y Deportes del Ayuntamiento de Sagunto
La sorpresa de llegar donde nunca imaginaron
Quizás lo más llamativo del acto fue la honestidad de los propios protagonistas. Iván Miró y Mateo López reconocieron que nunca habían pensado que llegarían a disputar un CESA, y que representar al Fertiberia BM Puerto Sagunto en un campeonato de España había sido "un honor". Agradecieron el apoyo de sus compañeros y de sus familias, esos eslabones silenciosos sin los que ninguna medalla llegaría a casa.
Hay algo revelador en esa declaración. En un deporte donde el foco suele apuntar hacia las grandes ligas y los fichajes millonarios, dos chicos de un club de base de Sagunto demuestran que el camino hacia la excelencia también se construye desde una playa de Jávea en verano, partido a partido, sin más pretensión que seguir mejorando. Eso, precisamente, es lo que más vale la pena aplaudir.


