Imagina intentar reconstruir cómo vivía tu ciudad hace más de cuatro siglos: quién poseía qué tierra, cómo se llamaban las familias que trabajaban esos campos, cómo se repartía la riqueza entre señores y labradores. Esa información existe, y en Torrent acaba de empezar una carrera contra el tiempo para salvarla. El Ayuntamiento de Torrent ha iniciado la restauración del Cabreve de la encomienda de Torrent y Picanya, un documento fechado entre 1592 y 1599 que constituye uno de los testimonios escritos más antiguos conservados en su Archivo Histórico Municipal.
Un registro del siglo XVI que es mucho más que una lista de propiedades
Para entender la importancia de este hallazgo documental, conviene saber qué es exactamente un cabreve. El Cabreve o Libro Cabreve es un documento notarial ligado al contrato enfitéutico que se desarrolló con profusión en la Corona de Aragón, especialmente en Cataluña y el Reino de Valencia. En la práctica, en los cabreves se hace constar el reconocimiento que hace el enfiteuta de los derechos que su señor, detentador del dominio directo, posee sobre los inmuebles y tierras que el primero tiene en dominio útil. Dicho de otro modo: era el equivalente medieval a un catastro, pero con nombre y apellidos, con deudas y con historia.
El ejemplar recuperado por Torrent es el número 2 de la serie de Cabreves que custodia el consistorio, y abarca el periodo comprendido entre 1592 y 1599. Su contenido va mucho más allá de un frío inventario de propiedades: permite estudiar la estructura social y económica de la época, la evolución del paisaje agrario y las familias que habitaban estas tierras cuando España era todavía el Imperio donde no se ponía el sol. Los historiadores, de hecho, llevan décadas valorando este tipo de fuentes. Los cabreves son una fuente documental tradicionalmente analizada por los historiadores, con un gran potencial geográfico.
No es un dato menor que los cabreves existentes en el Archivo Histórico Municipal de Torrent aportan información sobre los edificios relacionados con el cultivo de la vid existentes en la población. A principios del siglo XVII, la villa de Torrent contaba con 420 casas y 1.680 habitantes. El documento que ahora se restaura se redactó precisamente en los años inmediatamente anteriores a ese censo, lo que lo convierte en una fuente de primer orden para conocer la Torrent que dio el salto a la modernidad.
Un año de trabajo especializado bajo la tutela de la Generalitat
El estado de conservación del documento hacía inevitable una intervención urgente. Por eso, Linda M. Ferrer Ureña, jefa de la Sección de Archivos y Bibliotecas del Ayuntamiento de Torrent, trasladó el volumen a las instalaciones del Instituto Valenciano de Conservación, Restauración e Investigación (IVCR+i), el organismo especializado de la Generalitat Valenciana que se encargará de los trabajos durante aproximadamente un año. Las labores incluirán la limpieza del soporte, la estabilización de las tintas y la restauración física del encuadernado, con el objetivo de garantizar que las páginas no sigan degradándose y que su contenido pueda leerse durante siglos más.
La colaboración entre administraciones es, en este caso, imprescindible. No cualquier taller puede intervenir sobre un manuscrito del siglo XVI: hacen falta conocimientos de química del papel, de historia de la escritura y de técnicas de consolidación que solo instituciones muy especializadas poseen.
"Estamos hablando de un documento que tiene más de 400 años y que nos permite conocer cómo era Torrent, cómo vivían nuestros antepasados y cómo se organizaba nuestro territorio." - Amparo Folgado, alcaldesa de Torrent
"El Archivo Histórico Municipal conserva documentos que nos ayudan a reconstruir la historia de Torrent con rigor, desde la evolución de sus propiedades y su paisaje hasta las familias que vivieron aquí hace siglos." - Aitor Sánchez, concejal de Cultura del Ayuntamiento de Torrent
Patrimonio documental: lo que no se cuida, desaparece
Hay una paradoja silenciosa en la historia de los archivos municipales: los documentos que más necesitamos para entender el pasado son, precisamente, los más frágiles. El papel de trapo de los siglos XVI y XVII, aunque más resistente que el papel de madera moderno, acumula cuatro siglos de humedad, acidez y manipulación. Sin intervención profesional, la tinta puede desprenderse, el soporte puede romperse y, con ello, desaparece para siempre una parte irreemplazable de la memoria colectiva.
Torrent no es la única ciudad valenciana que guarda este tipo de registros. El Archivo del Reino de Valencia conserva documentación de contenido muy diverso relativa a la administración del Real Patrimonio, entre ella los cabreves, descritos como libros catálogo en los que figura el apeo de las fincas de una bailía. Que un municipio como Torrent conserve su propia serie de cabreves, y que haya decidido invertir en su restauración, habla de una apuesta clara por hacer accesible ese patrimonio a investigadores y ciudadanos.
Una vez concluida la restauración, el Archivo Histórico Municipal tiene previsto dar a conocer los resultados del proceso e impulsar la difusión del documento entre la ciudadanía. Cuatro siglos después de que algún notario de la encomienda anotara, con pluma y tinta, los nombres de los vecinos de Torrent y sus pertenencias, sus palabras podrán seguir contando la historia de una ciudad que lleva siglos construyéndose, capa a capa, sobre el mismo suelo.


