Ciento setenta profesionales de la salud mental, la educación y la psicología se dieron cita este jueves en el Antic Mercat de Torrent para hacer frente a uno de los grandes retos de nuestro tiempo: entender qué le está pasando a la mente de niños y adolescentes en la era de los algoritmos, las redes sociales y la inteligencia artificial. La ocasión fue las IV Jornadas Profesionales de Infancia y Adolescencia, organizadas por la Concejalía de Infancia y Juventud del Ayuntamiento de Torrent, que consolidaron este encuentro como un espacio de referencia para quienes trabajan a diario con los más jóvenes.
Un problema que ya no puede esperar
Los datos de contexto son difíciles de ignorar. El 41% de los adolescentes en España manifiesta haber tenido o creer haber tenido un problema de salud mental en los últimos doce meses. Y sin embargo, más de uno de cada tres no ha hablado con nadie sobre esos problemas, y más de la mitad no ha pedido ayuda. En ese escenario, el papel de las pantallas no es menor: el 95% de los adolescentes españoles usan redes sociales, y el 50% reconoce dedicar más de cuatro horas diarias a pantallas. No es exagerado hablar de una generación que crece, en buena medida, dentro de una pantalla.
La jornada arrancó con la ponencia «Conductas que hablan: situación actual de la salud mental, regulación emocional y señales de alerta en infancia y adolescencia en la era digital», a cargo de Marta Ruiz Hernández, enfermera especialista en salud mental del Hospital Universitario Rey Juan Carlos e investigadora y coordinadora del programa SENSE de prevención y detección precoz en salud mental adolescente. Su intervención puso el foco en algo que los expertos llevan tiempo advirtiendo: no siempre es fácil ver cuándo un menor está en apuros, especialmente cuando buena parte de su vida social transcurre en entornos digitales donde los adultos tienen poco acceso.
¿Por qué no podemos parar de hacer scroll?
La segunda ponencia fue quizás la más provocadora en su planteamiento. Iván Álvarez Peñarroya, psicólogo general sanitario especializado en prevención e intervención en salud mental, tituló su intervención con una pregunta que muchos adultos también se hacen: «Redes sociales: ¿Por qué no podemos parar?». La respuesta no está en la falta de voluntad, sino en cómo están diseñadas estas plataformas: se detecta una proporción preocupante de adolescentes que reportan un uso problemático percibido; en concreto, el 47% del alumnado obtiene una puntuación alta en la escala de riesgo utilizada, lo que sugiere que el enganche no es una excepción, sino casi la norma. Los adolescentes europeos pasan de media más de cinco horas diarias en internet fuera del horario escolar, y casi la mitad reconoce tener dificultades para reducir ese tiempo.
Álvarez Peñarroya profundizó en los desafíos que estas dinámicas plantean no solo para los propios jóvenes, sino también para sus familias y para la comunidad educativa, que a menudo se encuentran sin herramientas claras para intervenir.
Algoritmos que también educan —para bien o para mal—
El cierre de las ponencias corrió a cargo de Sefa Mulet Salvador, psicóloga general sanitaria y coordinadora del Estudio PsiCE en la Comunitat Valenciana. Su conferencia, titulada «Algoritmo generacional: comprender el impacto de las redes sociales y la inteligencia artificial para promover un uso saludable de la tecnología», abordó un terreno que todavía genera más preguntas que respuestas: qué papel está jugando la inteligencia artificial en la formación emocional de las nuevas generaciones. Mulet Salvador aportó su experiencia acumulada en los ámbitos educativo, clínico y de investigación para trazar un mapa de riesgos y oportunidades que va mucho más allá del debate simplista de si la tecnología es buena o mala.
El uso problemático de redes sociales, la exposición a violencia digital y el consumo temprano de pornografía se asocian con un deterioro significativo del bienestar psicológico. Pero también hay margen para el optimismo: identificar los mecanismos de estos entornos digitales es el primer paso para diseñar estrategias de prevención eficaces.
"No se trata de demonizar la tecnología"
El concejal de Infancia y Juventud, Santiago Calatayud, tomó la palabra para enmarcar políticamente el sentido de estas jornadas y lo hizo con un tono deliberadamente alejado del alarmismo.
"No se trata de demonizar la tecnología, sino de aprender a utilizarla de manera responsable y de proteger especialmente a quienes todavía están desarrollando su personalidad, su capacidad de decisión y su autonomía" - Santiago Calatayud, concejal de Infancia y Juventud del Ayuntamiento de Torrent
Calatayud también subrayó que la responsabilidad no recae únicamente en los menores, sino en el conjunto de la sociedad que los rodea.
"Nuestros hijos necesitan límites, acompañamiento y, sobre todo, nuestro ejemplo" - Santiago Calatayud, concejal de Infancia y Juventud del Ayuntamiento de Torrent
El edil defendió la necesidad de fortalecer la red de colaboración entre todos los profesionales que trabajan con la infancia y la adolescencia, y apeló a una acción coordinada entre familias, profesionales y administraciones para "prevenir riesgos y promover un uso responsable de la tecnología". Una coordinación que, a juzgar por los datos disponibles, resulta cada vez más urgente.
Torrent, cuatro ediciones apostando por los más jóvenes
Con esta cuarta edición, las jornadas torrentinas han consolidado su vocación como espacio de encuentro y formación especializada en un ámbito que la sociedad no puede permitirse descuidar. La mitad de los adolescentes utilizan los dispositivos digitales como estrategia de afrontamiento ante emociones desagradables, lo que convierte el acompañamiento profesional y familiar en algo imprescindible, no opcional. Que ciudades como Torrent impulsen este tipo de iniciativas es una señal de que el debate, afortunadamente, está dejando de ser solo académico para aterrizar donde más falta hace: en las aulas, las consultas y los hogares donde crecen los niños y adolescentes de hoy.
