Hay productos que no necesitan grandes presentaciones. El chocolate de Torrent llegó este martes al Centre Cultural La Beneficència de València sin más argumento que su propio sabor, y fue suficiente para conquistar a algunos de los paladares más exigentes de la gastronomía española y europea. La alcaldesa de Torrent, Amparo Folgado, encabezó la representación municipal en la Presentación de la Cultura del Almuerzo Valenciano, un acto organizado por la Diputació de València en el marco de la Asamblea Autonómica de Euro-Toques, que este año celebra su 40º aniversario.
Torrent, entre los 18 municipios que pusieron en valor el esmorzar
La jornada reunió propuestas gastronómicas procedentes de 18 municipios de la provincia de València, cada uno con un producto propio, una historia detrás y el orgullo de representar algo que va mucho más allá de la mesa. El Centre Cultural La Beneficència se convirtió en el epicentro de la tradición culinaria local, donde un gran almuerzo promocionó el auténtico almorsar valenciano ante más de un centenar de prestigiosos chefs de Euro-Toques. No era una feria cualquiera: los asistentes incluían figuras de la talla de Susi Díaz, Begoña Rodrigo, Ricard Camarena, Vicky Sevilla y Pepe Solla.
Torrent eligió llevar lo que mejor la define en materia dulce: su chocolate. La propuesta permitió a los 18 municipios exhibir sus productos y elaboraciones más representativas, con productores y profesionales locales que explicaron directamente a los cocineros internacionales las particularidades y el origen de los alimentos que conforman esta arraigada tradición valenciana. Chocolates Andreu instaló un stand en el espacio de La Beneficència desde el que ofreció a los visitantes un recorrido por sus elaboraciones más representativas, incluyendo propuestas que combinan el chocolate con otros sabores clásicos de la gastronomía valenciana.
Euro-Toques, cuatro décadas defendiendo la cocina de proximidad
El contexto del evento no era menor. Euro-Toques es una asociación internacional sin ánimo de lucro que agrupa a profesionales de la alta cocina comprometidos con la defensa del patrimonio gastronómico europeo. Fue fundada en 1986 en Bruselas con el respaldo de la Comisión Europea, con el objetivo de preservar la identidad culinaria del continente frente a los riesgos de la estandarización y la industrialización alimentaria. Actualmente integra a más de 3.500 cocineros de 18 países y, en España, está presidida por Maca de Castro, con cerca de 850 cocineros asociados. Cuatro décadas después de su fundación, llevar un producto local ante esa audiencia equivale, sin exageración, a presentarse en el salón más influyente de la cocina europea.
Cuarenta años después de que Paul Bocuse, Juan Mari Arzak y Pedro Subijana, entre otros, fundaran en Bruselas la Comunidad Europea de Cocineros, València fue elegida como escenario para celebrar la Asamblea Autonómica de la organización. El programa combinó encuentros profesionales, cocina y conocimiento del producto local, con visitas a distintos espacios de València, l'Albufera y Requena para conocer de primera mano productos, tradiciones y elaboraciones valencianas.
Juan Echanove y una historia de amor con el chocolate torrentino
Los momentos más espontáneos suelen ser los más reveladores. Durante el encuentro, la alcaldesa Amparo Folgado y los representantes de Chocolates Andreu coincidieron con el actor Juan Echanove, presente en la cita como invitado al evento gastronómico. Lo que siguió no estaba en el guion: Echanove trasladó personalmente su admiración por el chocolate de Torrent, un producto que conoce bien no por haberlo leído en ninguna guía, sino por haberlo probado en sus propias visitas a la ciudad con motivo de sus actuaciones teatrales. Cada vez que ha actuado en Torrent, ya fuera porque alguien se lo ofreció o porque él mismo lo compró, el chocolate ha formado parte de esa experiencia. Lo calificó, sin dudar, como "muy especial".
"Es una enorme satisfacción comprobar cómo un producto elaborado en nuestra ciudad permanece en el recuerdo de quienes nos visitan" - Amparo Folgado, alcaldesa de Torrent
El esmorzar, mucho más que un bocadillo
Folgado aprovechó el escenario para reivindicar la dimensión cultural y social de una costumbre que en tierras valencianas tiene categoría propia. El esmorzar no es simplemente una comida a media mañana: es un ritual de encuentro, de conversación pausada, de barras de bar y de tiempo bien invertido. Una costumbre que, en Torrent, tiene además un remate que la distingue.
"Un buen esmorzar son también los cacahuetes, los tramussos, un buen café o un buen cremaet y, en Torrent, tenemos además una manera magnífica de terminarlo: con nuestro chocolate" - Amparo Folgado, alcaldesa de Torrent
Entre las elaboraciones presentadas destacó el chocolate de cremaet, una innovación que traslada al papel de plata el sabor de uno de los licores más reconocibles del almuerzo valenciano. La idea es tan sencilla como efectiva: lo que antes era solo una bebida ahora también puede disfrutarse en forma de tableta. Una forma de llevar la tradición a otro formato sin traicionar su esencia.
Un escaparate para que Torrent llegue más lejos
Más allá del sabor, la presencia de Torrent en este encuentro responde a una estrategia clara de promoción del producto local como herramienta de proyección municipal. Presentar el chocolate ante chefs con proyección nacional e internacional no es solo una cuestión de orgullo: es una apuesta por convertir un producto artesano en un embajador con nombre propio.
"Hoy no solo estamos dando a probar nuestro chocolate; estamos contando quiénes somos" - Amparo Folgado, alcaldesa de Torrent
La alcaldesa subrayó también el papel que deben jugar las administraciones en la visibilización de los productores locales, apostando por generar espacios donde la calidad hable por sí sola. En un mundo en el que la amenaza de la homogeneización de la oferta alimentaria y la presión de las grandes cadenas no ha desaparecido sino que se ha intensificado, que un municipio lleve su chocolate artesano ante más de cien cocineros comprometidos con el patrimonio culinario europeo es, en sí mismo, un acto de resistencia deliciosa.
