Un cinturón verde de casi 1.500 hectáreas para frenar las riadas, coser municipios y transformar el área metropolitana de Valencia. Ese es el objetivo del macroproyecto de parques inundables diseñado por la Generalitat. Una red continua pensada no solo para proteger el territorio frente a futuras inundaciones, sino también recuperar paisajes olvidados y transformar la movilidad y la calidad de vida de decenas de municipios y habitantes.
La Generalitat Valenciana ha estructurado esta intervención en 18 sectores que suman una superficie total de 1.485 hectáreas y más de 72 kilómetros de recorridos verdes y fluviales. El sistema está concebido como un complemento a las obras de encauzamiento que debe ejecutar el Gobierno central y como una respuesta estructural para reforzar la resiliencia del territorio frente al riesgo de inundaciones, especialmente en l’Horta Sud.
El planteamiento de la Generalitat va mucho más allá de crear parques al uso. Se trata de configurar una auténtica infraestructura verde y azul ligada a las cuencas del barranco del Poyo y del río Túria, capaz de laminar avenidas, retener agua en episodios de lluvias intensas y reducir el impacto de las inundaciones en los núcleos urbanos. Al mismo tiempo, estos espacios servirán para recuperar suelos agrícolas, riberas degradadas, antiguas zonas de vertido y corredores ambientales que hoy actúan como barreras en lugar de como conexiones.
El resultado será una red continua de parques metropolitanos interconectados, con paseos peatonales y ciclistas, zonas forestales, praderas, láminas de agua, espacios estanciales y equipamientos de uso extensivo. Todo ello integrado con las infraestructuras existentes - carreteras, ferrocarriles, depuradoras o nudos viarios - para superar las fracturas históricas del territorio y mejorar la permeabilidad entre municipios.
El Túria y el Poyo: dos parques metropolitanos
Uno de los grandes pilares del proyecto es el Parque Metropolitano del Túria, que permitirá dar continuidad real al Jardín del Túria de València más allá del Parque de Cabecera. A lo largo de 10,2 kilómetros, el nuevo corredor verde se prolongará por las riberas del río hasta conectar con la Pinada de la Vallesa, integrándose con el Parque Natural del Túria.
Una de las actuaciones más simbólicas será la regeneración del enorme vertedero que hace décadas sepultó el antiguo cauce del río entre el Parque de Cabecera y Quart de Poblet. La recuperación de estos terrenos permitirá salvar infraestructuras que hoy bloquean la continuidad del río, integrando el paisaje fluvial y facilitando el uso ciudadano de este gran eje verde.
El segundo gran eje del sistema es el Parque Metropolitano del Poyo y l’Horta Sud, directamente vinculado a las zonas más castigadas por la DANA de 2024. E El tronco principal, con 18 kilómetros de longitud, descenderá desde el límite oeste del área metropolitana siguiendo el cauce del barranco del Poio hasta Torrent y Picanya. A partir de Paiporta, el recorrido atraviesa áreas devastadas por las inundaciones para conectar en Alfafar con el extremo norte del Parque Natural de la Albufera.
Además, se plantea un segundo brazo de 5,5 kilómetros que también alcanzará la Albufera atravesando los entornos inundados de la acequia de Favara, las orillas del Poio entre Massanassa y Catarroja y el barranco de l’Horteta en Torrent. Este entramado permitirá completar la matriz verde metropolitana y conectar de forma continua los parques urbanos, la huerta, la Albufera, la fachada litoral y el interior metropolitano.

Dieciocho sectores para adaptar el proyecto al territorio
Para hacer viable un proyecto de esta envergadura, la planificación se ha dividido en 18 sectores, adaptados a la realidad física y urbana de cada tramo. En la cuenca del Poyo, el Plan de Quart se concibe como una gran zona de laminación y retención de avenidas, compatible con usos agrarios y forestales, mientras que espacios como l’Horteta o Torrent incorporan la recuperación patrimonial, nuevos bosques urbanos y la racionalización del espacio público.
A lo largo del recorrido por Picanya, Paiporta, Massanassa, Catarroja, Sedaví y Alfafar, los parques combinan la función hidráulica con la creación de conectores urbanos, ciclovías, paseos fluviales y la integración de equipamientos metropolitanos, siempre con especial atención a la permeabilización de grandes infraestructuras como la V-31 o las líneas ferroviarias.
En la cuenca del Túria, los sectores se extienden desde la Avenida del Sur hasta el Parque de Cabecera, pasando por Catarroja, Massanassa, Quart de Poblet y Manises. Aquí, el proyecto apuesta por recuperar riberas ocupadas, crear nuevos espacios libres, reforzar la conectividad con la Pinada de la Vallesa y el Parque Natural del Túria, y poner en valor elementos patrimoniales como azudes históricos o miradores sobre la vega del río.
Una gran ciclovía metropolitana en anillo
El sistema se completa con una gran ciclovía y paseo anular metropolitano. El cierre oeste, de 6,1 kilómetros, enlazará el entorno de la Ciudad de las Artes y las Ciencias con Alfafar, salvando a distinto nivel infraestructuras clave como el ferrocarril Valencia-Barcelona, la ZAL y la CV-500. El cierre este, de 5,9 kilómetros, conectará Quart de Poblet con el Barrio del Cristo, Aldaia y Alaquàs, reforzando la intermodalidad con Metrovalencia y Cercanías.
En conjunto, el macroproyecto suma cerca de 1.500 hectáreas y más de 72 kilómetros de recorridos verdes y fluviales, configurando una de las mayores operaciones de regeneración territorial del área metropolitana de Valencia. Una red pensada para convivir con el agua, reducir el riesgo de inundaciones y transformar espacios vulnerables en una infraestructura verde clave para el futuro del territorio.