A veces la solución no está en construir más, sino en ordenar mejor lo que ya existe. Eso es exactamente lo que está haciendo el Ayuntamiento de Paterna: ganar más de 60 plazas de aparcamiento en distintos barrios de la ciudad sin derribar ni levantar nada, simplemente mediante el repintado de la señalización horizontal y una redistribución más inteligente del espacio viario disponible. Una medida modesta en apariencia, pero con un impacto directo en el día a día de miles de vecinos.
Un estudio policial como punto de partida
La iniciativa no surgió de la improvisación. La Policía Local, en colaboración con la Oficina Técnica Municipal, realizó un análisis exhaustivo de calles y zonas de estacionamiento para identificar puntos donde la distribución de vehículos podía mejorarse sin necesidad de grandes inversiones. El resultado fue un mapa de intervenciones concretas que ahora se están ejecutando de forma progresiva en cinco enclaves del municipio.
Ese trabajo de detección no es menor: Paterna es uno de los municipios con mayor dinamismo demográfico del área metropolitana de València. Según datos del INE, el municipio ha pasado de 65.921 habitantes en 2010 a 74.822 en 2024, un crecimiento del 13,5% en apenas década y media. Más población significa más vehículos, y más vehículos significan más presión sobre un espacio público que no crece al mismo ritmo. La tasa de turismos por cada 1.000 habitantes en Paterna asciende a 486, por encima de la media provincial, autonómica y nacional.
Cinco puntos, soluciones a medida
Los trabajos abarcan zonas muy distintas de la ciudad, lo que demuestra que el problema del aparcamiento no es exclusivo de ningún barrio. Las actuaciones se desarrollan en la confluencia de la calle Conde de Montornés con Blasco Ibáñez, en Campamento; el aparcamiento de la calle Alginet, en Terramelar; la confluencia de las calles Carlina y Dauradella, en Lloma Llarga; la calle Molinos 158, en Santa Rita; y un tramo de la calle 232, en La Canyada.
Cada intervención responde a una lógica diferente. En Terramelar, el aparcamiento de la calle Alginet se reorganiza por primera vez con señalización vial pintada en el suelo, algo que nunca había tenido. En Lloma Llarga, se aprovechan superficies que no estaban destinadas a la circulación rodada para crear nuevas plazas mediante señalización horizontal. Y en Santa Rita, la calle Molinos protagoniza quizá el cambio más llamativo: la disposición del estacionamiento pasa de cordón a batería, una medida que permite aumentar de forma significativa la capacidad de este tramo.
La diferencia entre aparcar en cordón —en paralelo a la acera— y en batería —en perpendicular— puede parecer un detalle técnico, pero en la práctica es la que decide cuántos coches caben en una misma calle. Es, en definitiva, geometría aplicada al caos cotidiano del estacionamiento urbano.
Treinta plazas nuevas de la nada
El balance conjunto de todas estas actuaciones supera las 60 plazas en total, de las cuales cerca de una treintena son plazas completamente nuevas, generadas gracias a una distribución más eficiente del espacio ya existente. No se trata de ampliar superficies ni de construir aparcamientos subterráneos: se trata de aprovechar lo que ya estaba ahí, pero que nadie había organizado correctamente.
"Con una mejor planificación y distribución del espacio estamos consiguiendo aumentar la capacidad de aparcamiento en distintos puntos de Paterna, aprovechando al máximo la superficie disponible y dando respuesta a las necesidades de estacionamiento que detectamos en nuestros barrios." - Nuria Campos, Teniente Alcalde de Calidad Urbana del Ayuntamiento de Paterna
"Con el repintado y una mejor ordenación conseguimos sacar el máximo rendimiento a espacios que ya tenemos para aumentar las posibilidades de estacionamiento, garantizando al mismo tiempo la seguridad vial y la correcta circulación de los vehículos." - Nuria Campos, Teniente Alcalde de Calidad Urbana del Ayuntamiento de Paterna
Un paso más en una estrategia de largo recorrido
Esta actuación no es un hecho aislado, sino el último eslabón de una política municipal que lleva años ampliando la oferta de estacionamiento. Durante la última década, el Ayuntamiento de Paterna ha creado más de 2.000 plazas de aparcamiento mediante actuaciones en Los Molinos, Los Naranjos, Ramón Ramia, la calle Valencia, Santa Rita, el entorno del Auditori, La Canyada o Mas del Rosari.
La apuesta por soluciones de bajo coste y alto impacto —como la que protagoniza esta noticia— convive con proyectos de mayor envergadura. En noviembre de 2025, el consistorio puso en marcha cinco actuaciones en distintos barrios con una inversión cercana al millón de euros para crear 493 nuevas plazas en zonas como el Centro Cívico de Lloma Llarga, el Polideportivo Lloma Llarga, la Carretera de Manises, la Estación de Metro de Paterna y la calle Valencia.
Lo que demuestra esta última iniciativa es que, en materia de movilidad urbana, no todo requiere grandes presupuestos ni maquinaria pesada. A veces basta con un bote de pintura, un buen análisis del terreno y la voluntad de mirar el espacio público con otros ojos. Para los vecinos de Campamento, Terramelar, Lloma Llarga, Santa Rita o La Canyada, el resultado es el mismo: un hueco donde antes no lo había.


