Hace exactamente dos años, el 29 de octubre de 2024, la DANA que arrasó la provincia de Valencia dejó 233 fallecidos, decenas de miles de viviendas dañadas y una pregunta que desde entonces no ha dejado de resonar en los despachos municipales de toda el área metropolitana: ¿estamos preparados para la próxima? Paterna fue uno de los municipios afectados por aquellas inundaciones. Ahora, el Ayuntamiento da una respuesta concreta: seis balsas ajardinadas de laminación distribuidas por la ciudad, financiadas íntegramente por el Gobierno de España con una inversión aproximada de 5 millones de euros.
Una solución que acumula agua para soltarla poco a poco
La idea es tan sencilla como eficaz. Las balsas de laminación funcionan como grandes esponjas urbanas: recogen el agua de lluvia en el momento de máxima intensidad —cuando las redes de drenaje convencionales se saturan y las calles se convierten en ríos— y la devuelven al sistema de forma gradual, una vez pasado el pico de la tormenta. El resultado es una reducción drástica de la presión sobre las infraestructuras existentes y, en consecuencia, menos riesgo de inundación para los vecinos.
Lo que distingue a las balsas proyectadas por Paterna de una simple balsa de retención es su integración en el entorno. Estas infraestructuras combinarán la función hidráulica con el diseño paisajístico, convirtiendo zonas verdes públicas en espacios que, durante el resto del año, podrán usarse con fines recreativos. Agua y parque en un mismo lugar: cuando no llueve, un lugar para pasear; cuando diluvía, un colchón que amortigua el golpe.
"Con estas balsas seguimos avanzando en la prevención de inundaciones con actuaciones que nos permiten anticiparnos a fenómenos meteorológicos extremos" - Juan Antonio Sagredo, Alcalde de Paterna
El regidor también explicó que "estos sistemas de drenaje permitirán acumular grandes cantidades de agua durante las lluvias torrenciales y desaguarla de manera progresiva, mejorando la seguridad de nuestros vecinos y vecinas".
La Canyada y Santa Rita, primeras en la lista
Las actuaciones están previstas en varios puntos del municipio, aunque las zonas de La Canyada y Santa Rita figuran expresamente en los planes como enclaves para estas intervenciones. Dos barrios que, como tantos otros en la comarca, conocen bien lo que significa ver el agua subir más de lo que debería. La elección de zonas verdes públicas como soporte de las balsas no es casual: permite maximizar el beneficio sin sacrificar suelo urbanizable y garantiza que el espacio tenga utilidad durante las temporadas secas.
"Estas infraestructuras contribuirán a reducir la acumulación de agua durante las lluvias intensas y a mejorar el comportamiento del entorno urbano, incorporando criterios de sostenibilidad y adaptación climática" - Mercedes Navarro, Teniente Alcalde de Vivienda, Agua, Memoria y Bienestar Animal del Ayuntamiento de Paterna
Una década de inversión acumulada y una lección que no se olvida
Esta actuación no parte de cero. El Ayuntamiento de Paterna lleva una década ejecutando obras de protección frente a inundaciones en diferentes puntos del municipio, con una inversión acumulada que supera los 12 millones de euros. Las seis nuevas balsas se suman a ese historial de mejoras en infraestructuras de evacuación de aguas, ampliando la capacidad del municipio para hacer frente a episodios meteorológicos extremos.
La devastación de la DANA del 29 de octubre fue causada por el desbordamiento de ríos y barrancos incluso en zonas donde ese día no llovió, pero diluvió aguas arriba , lo que evidenció que la gestión del agua en entornos urbanos no puede depender únicamente de la cantidad de lluvia que cae sobre un municipio concreto. La red de drenaje de una ciudad es tan vulnerable como su eslabón más débil.
El alcalde Sagredo ha subrayado que la inversión supone "un nuevo impulso a las mejoras que estamos desarrollando en el municipio para contar con una ciudad más preparada, más segura y con mayor capacidad de respuesta ante lluvias torrenciales". Una declaración que, dos años después de la DANA más destructiva que ha vivido la provincia en décadas, suena menos a discurso institucional y más a compromiso ineludible. Un año después de aquella catástrofe, Amnistía Internacional denunciaba que las autoridades seguían permitiendo construcciones en zonas inundables ; frente a esa tendencia, apostar por infraestructuras de adaptación climática en el tejido urbano ya consolidado representa un enfoque diferente, orientado a convivir con el agua en lugar de ignorarla.


