Paterna ensaya su red de sirenas de emergencia un año después de la DANA que dejó más de 200 muertos en Valencia

Paterna activa su primera prueba de sirenas de aviso a la población para comprobar la cobertura acústica del sistema ante futuras emergencias.

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Centro de Control Paterna
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Una sirena que sube y baja de volumen durante tres minutos, seguida de una voz grabada que pide a los vecinos que cierren puertas y ventanas. Eso fue lo que escucharon este miércoles los habitantes de Paterna, el municipio valenciano de la comarca de l'Horta Nord, cuando su ayuntamiento activó a las 11:30 horas en punto la primera prueba piloto de su sistema de avisos acústicos ante emergencias. No había ningún peligro real. Pero el ensayo sí perseguía un objetivo muy concreto: saber si, cuando llegue el momento en que haga falta de verdad, la señal llega a tiempo y con suficiente claridad.

Un ejercicio con raíces en la tragedia

El contexto que explica esta apuesta es la DANA de octubre de 2024, que dejó más de 200 víctimas mortales en la Comunitat Valenciana y evidenció las graves carencias en los sistemas de alerta temprana. Aquel episodio actuó como un punto de inflexión. Desde entonces, varios municipios de la provincia han acelerado la implantación de sirenas y protocolos de emergencia. Paterna es uno de ellos. Y la pregunta que subyace en este simulacro es tan sencilla como urgente: ¿habría llegado la señal a tiempo si la DANA hubiera pasado por aquí?

El alcalde Juan Antonio Sagredo activó personalmente la prueba desde la Central de Policía Local, acompañado por la teniente alcalde de Emergencias, Núria Campos. La sirena instalada en el edificio administrativo del Ayuntamiento, en la calle Maestro Ramón Ramia Querol número 3, fue la protagonista de un ejercicio que, sin embargo, tenía mucho de trabajo de campo.

"La seguridad de nuestros vecinos y vecinas es una prioridad" - Juan Antonio Sagredo, alcalde de Paterna

Tres minutos de alerta, nueve puntos de escucha

El simulacro se desarrolló en dos fases bien diferenciadas. Primero, una señal de alerta de confinamiento de tres minutos de duración, con volumen ascendente y descendente, acompañada de un mensaje de voz repetido tres veces con las instrucciones previstas para una emergencia. Después, una señal continua de fin de alerta de 50 segundos y el correspondiente mensaje de fin de confinamiento. La secuencia completa está diseñada para que cualquier ciudadano, incluso sin haber recibido formación previa, entienda qué está pasando y qué tiene que hacer.

Para medir el alcance real de las señales, la Policía Local desplegó agentes en nueve puntos estratégicos del municipio:

  • La calle Mayor, junto a la Oficina de Turismo
  • La plaza Ingeniero Castell
  • Alborxí, a la altura de la alfarería
  • La calle Arquitecto Cortina
  • La estación de Vicente Cardona
  • La calle Ciudad de Barcelona, en el polígono Fuente del Jarro
  • La calle Palmar
  • La avenida Primero de Mayo, a la altura del Auditorio
  • La calle Cristo de la Fe, junto a la gasolinera

Cada uno de estos puntos actuó como un sensor humano: los agentes registraron la intensidad con la que percibían las señales acústicas y la claridad con la que se escuchaban los mensajes de voz. El objetivo no era aprobar o suspender, sino detectar puntos ciegos y ajustar el sistema antes de extenderlo al resto del término municipal.

Formación ciudadana: la otra mitad del plan

Un sistema de sirenas solo es útil si la gente sabe lo que significa. Esa premisa, tan obvia como frecuentemente ignorada, ha guiado la estrategia de Paterna. El simulacro se realizó tras completar un programa de formación dirigido a la población, con sesiones en centros educativos y centros de mayores de diferentes barrios, así como cursos abiertos a toda la ciudadanía en el Auditorio Antonio Cabeza. Que los más jóvenes y los más mayores —precisamente los colectivos más vulnerables ante una emergencia— sean los primeros en conocer el sistema no es casualidad.

Para evitar alarmas innecesarias, el Ayuntamiento informó previamente del simulacro a todos los cuerpos y fuerzas de seguridad, y comunicó a través de sus canales oficiales, un buzoneo y avisos directos a las asociaciones vecinales y al personal municipal que se trataba exclusivamente de una prueba de sonido y que la ciudadanía podía continuar con su actividad habitual. Un detalle que, precisamente, recuerda cuánto cambia la percepción de una sirena según se sepa o no lo que significa.

El modelo que se expande por la provincia

Las sirenas de este tipo tienen capacidad para alcanzar entre dos y tres kilómetros en todas direcciones, gracias a sus altavoces omnidireccionales. No son, pues, un recurso de barrio: bien ubicadas, pueden cubrir zonas amplias con un único dispositivo. Se trata del mejor mecanismo que han encontrado las autoridades para asegurarse de alertar al unísono a la mayor parte de la población ante la posibilidad de que suceda algún tipo de desastre que ponga en riesgo su vida, su integridad física o sus bienes.

La evaluación del simulacro marcará el ritmo de expansión de la red en Paterna. Los datos recogidos en los nueve puntos de comprobación determinarán si la sirena instalada cubre el área esperada o si hacen falta ajustes antes de seguir adelante. En un territorio que aprendió a golpe de tragedia lo que cuesta llegar tarde con una alerta, cada decisión técnica tiene ahora un peso muy distinto al de hace dos años.