Hay edificios que sobreviven para contar lo que otros prefirieron olvidar. La antigua Nave Almacén de Efectos y Repuestos de la calle Fundición, 80, en Puerto de Sagunto, es uno de ellos. Construida en 1927 por la Compañía Siderúrgica del Mediterráneo para guardar matrices y repuestos de maquinaria, sobrevivió al derribo masivo de 1984 casi por milagro. Este jueves 15 de octubre, a las 19 horas, esa nave centenaria abrirá sus puertas como el Museo Industrial y de la Memoria Obrera de Puerto de Sagunto, un espacio que convierte el acero, el sudor y la lucha colectiva en patrimonio cultural.
Un cierre que marcó una época
Para entender qué significa este museo, hay que retroceder hasta 1983. El 4 de febrero de ese año, el Consejo de Ministros decretó el cierre de la IV Planta siderúrgica de Altos Hornos del Mediterráneo, lo que implicaba el desmantelamiento de las instalaciones. El primer Gobierno socialista presidido por Felipe González tuvo que ejecutar la modernización de la industria española para poder aspirar a integrarse en la Comunidad Económica Europea, una modernización que incluía el cierre y desmantelamiento de la planta saguntina. En 1984, AHM empleaba a 3.332 trabajadores y los puestos de trabajo de unas 6.000 personas dependían de su actividad. Estas circunstancias constituyen, aún hoy, uno de los sucesos más traumáticos de la historia contemporánea del Camp de Morvedre.
Cuatro décadas después, ese trauma tiene por fin un lugar donde ser nombrado, comprendido y transmitido a las generaciones que no lo vivieron. La lucha de los trabajadores de Altos Hornos del Mediterráneo contra el cierre de la cabecera entre 1983 y 1984 constituyó un hito en toda regla. El museo no esquiva esa historia: la convierte en su razón de ser.
Una nave rescatada del olvido
La trayectoria del edificio que alberga el museo es casi tan interesante como su contenido. Construida en 1927 por la Compañía Siderúrgica del Mediterráneo para almacenar matrices y repuestos de maquinaria, la nave se salvó del derribo en 1984 y pasó a manos de la Fundació de la Comunitat Valenciana de Patrimoni Industrial i Memòria Obrera del Port de Sagunt en 1994. En 2007 fue cedida al Ayuntamiento de Sagunto para su rehabilitación, financiada conjuntamente por la Generalitat Valenciana y el Ayuntamiento, y las obras concluyeron en 2022. La producción museográfica ha sido responsabilidad de Reinadecorazones Cultura de Proyectos SL.
Tres plantas, una historia viva
El recorrido permanente se despliega en tres plantas temáticas que abordan la siderurgia integral, la ciudad factoría y la memoria obrera. El visitante podrá acceder a los contenidos en valenciano, castellano e inglés, y disponer de audioguías y recursos de lectura fácil gratuitos a través de códigos QR. No es un museo de vitrinas polvorientas: apuesta por recursos audiovisuales y testimonios en vídeo para acercar la historia a cualquier tipo de público.
La colección reúne piezas de enorme valor histórico e industrial custodiadas por la Fundació, entre ellas:
- Un microscopio metalográfico Ernst Leitz Wetzlar de 1924.
- Un nivel óptico de 1918.
- Una centralita telefónica Siemens & Halske de 1921.
- Ropa de trabajo de Altos Hornos de Vizcaya.
- Lienzos del pintor Ricardo Gómez Gimeno.
A esto se suman los archivos fotográficos de Manuel Rodríguez Velo y León San Bernardo Soler, custodiados por el Archivo Municipal de Sagunto; testimonios en vídeo del departamento de Memoria Histórica y Democrática del Ayuntamiento; y material cedido por instituciones como el Archivo Histórico Provincial de Teruel, el Euskal Museoa, la Filmoteca Española, el Servicio Histórico y Cultural del Ejército del Aire, el Instituto del Patrimonio Cultural de España, la Biblioteca Valenciana y el Museo Vasco del Ferrocarril de Euskotren.
Dos exposiciones temporales para arrancar
Coincidiendo con la inauguración, el museo acogerá dos exposiciones temporales que ponen el foco directamente en la lucha contra el cierre de Altos Hornos del Mediterráneo. La primera, La Batalla de Sagunt: 1983-1984, ha sido comisariada por el periodista José Manuel Rambla junto a los fotógrafos Provi Morillas y José Aleixandre, y es una coproducción del Colegio Mayor Rector Peset y del Vicerrectorado de Cultura y Sociedad de la Universitat de València, junto a la Concejalía de Memoria Histórica y Democrática del Ayuntamiento de Sagunto.
La segunda, Los tiempos del Puerto, rescata las fotografías que Jorge Sáenz —fotógrafo argentino exiliado durante la dictadura de Videla— tomó en Puerto de Sagunto para el boletín obrero T-28. Dos miradas, dos exilios distintos: el del obrero que perdía su trabajo y el del fotógrafo que huía de una dictadura, unidos por el mismo territorio y el mismo momento histórico. La exposición ha sido producida por la Fundació, con diseño del estudio creativo FreePaella.
Una agenda cultural para el último trimestre de 2026
El museo no se limita a abrir sus salas: llega con una programación que ya apunta a convertirlo en un referente cultural de la comarca. El sábado 24 de octubre, a las 19 horas, tendrá lugar COLADA 01, una sesión de instalaciones, intervenciones y performances sonoras y audiovisuales a cargo de Ameyaw, Carlos Peris, Decoder, Eva Cruz Paiduguina, HalfNastyFullyVicious, Jorge Dabaliña, Nacho Llopis, ÑÑÑ (DJ set), Roser Domingo, Tars Lab, Tendencia Imposible y Tusa. Organizado por Pausa Zulú y orquestado por Vic Pereiró, cuenta con la colaboración de la Concejalía de Juventud e Infancia del Ayuntamiento de Sagunto. El acceso será libre con invitación hasta completar aforo. Al día siguiente, domingo 25 de octubre, de 10 a 14 horas, las seis propuestas artísticas de COLADA 01 podrán visitarse gratuitamente en el museo.
La programación del último trimestre de 2026 incluirá además talleres didácticos, conferencias y eventos culturales. En cuanto al acceso general, el museo podrá visitarse de martes a domingo, de 10 a 14 horas, y también los viernes y sábados por la tarde, de 16 a 19 horas, con entrada gratuita hasta el 31 de diciembre. Puerto de Sagunto lleva décadas conviviendo con las cicatrices de su pasado industrial. Ahora, por fin, tiene un espacio donde esas cicatrices cuentan una historia que merece ser escuchada.
