Valencia

La calle Jorge Juan seguirá abierta al tráfico: el Ayuntamiento de Valencia descarta la peatonalización

Catalá anuncia que Jorge Juan no será peatonal: el gobierno renuncia al proyecto tras las críticas vecinales y los problemas de movilidad

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Cierre tráfico calle Jorge Juan Valencia

Es oficial: la peatonalización parcial de la calle Jorge Juan no se hará. El Ayuntamiento de Valencia ha decidido dar marcha atrás de forma definitiva tras la prueba piloto realizada durante las pasadas fiestas de Navidad, un ensayo que había reabierto el debate sobre la movilidad en pleno centro de la ciudad y sobre el futuro de una de sus principales arterias comerciales.

La alcaldesa, María José Catalá, fue tajante al anunciar que la prohibición al tráfico de este tramo queda descartado, después de comprobar el impacto que ha tenido en la circulación tras su cierre entre el 20 de diciembre y el 5 de enero y tras escuchar el rechazo vecinal al proyecto. La decisión se hizo pública durante una visita a las obras de ampliación del centro de salud de Benimàmet.

Atascos y rechazo vecinal, claves en la decisión

Uno de los factores determinantes han sido los problemas de tráfico detectados durante la prueba piloto. El cierre de Jorge Juan obligó a desviar a más de 1.500 vehículos diarios hacia calles colindantes, lo que incrementó notablemente la presión sobre la calle Colón, la Gran Vía y Cirilo Amorós, zonas ya muy tensionadas en fechas señaladas. A ello se suma la oposición de los vecinos. La asociación Pla del Remei-Gran Vía ha manifestado su rechazo a una peatonalización permanente de la zona.

Con este escenario, la alcaldesa afirmó que la peatonalización queda descartada, aunque ha matizado que en momentos concretos del año, como la Navidad, sí se podrán volver a plantear cierres puntuales por motivos de seguridad. “Esta vía tiene aceras muy estrechas y cierta dificultad de paso, y tenemos que velar por la seguridad de las personas”, señaló, antes de subrayar que lo que se abordará será una reformulación del espacio, no un cierre al tráfico.

La alternativa que plantea ahora el Ayuntamiento pasa por una futura actuación urbana que mejore las aceras y el diseño de la calle, siguiendo un modelo similar al de vías próximas como Isabel la Católica. Se trataría de ganar calidad urbana y espacio para el peatón, pero manteniendo la circulación, y descartando la peatonalización parcial que se había previsto inicialmente.

Las críticas de Compromís a la gestión de la movilidad

La decisión municipal llega en un contexto de fuertes críticas por parte de Compromís. La portavoz de la coalición, Papi Robles, hizo un balance muy negativo de la movilidad en el centro durante las vacaciones de Navidad, denunciando una saturación que, a su juicio, es consecuencia directa de la gestión del gobierno de Catalá.

En una rueda de prensa conjunta con el concejal Giuseppe Grezzi, Robles acusó al ejecutivo local de “boicotear la ciudad para los peatones” mediante un mensaje constante a favor del uso del coche privado, un transporte público colapsado y una falta de planificación clara. Según la portavoz, la Navidad ha evidenciado “las consecuencias muy concretas de las decisiones y de las renuncias del gobierno municipal para la gente que vive, trabaja o visita Valencia”.

Aunque Compromís valoró de forma positiva la peatonalización temporal de la calle Jorge Juan, puso el foco en otros puntos críticos, especialmente la calle Colón. Robles recordó que se trata de la principal calle comercial de la ciudad, con casi 9.000 peatones diarios y una de las más transitadas de España, y denunció que la respuesta del Ayuntamiento ha sido plantear una reforma de 2,5 millones de euros que considera insuficiente.

“Dos bancos y cuatro rayas pintadas no resuelven nada”, afirmó. Para la coalición valencianista, Colón necesita una intervención mucho más ambiciosa, con aceras amplias y una calzada reservada al transporte público y a los accesos a garajes.