La sanidad pública valenciana se prepara para vivir otra semana de tensión laboral. Los médicos de la Comunitat Valenciana han anunciado una nueva huelga que se prolongará del 16 al 20 de febrero en protesta por la falta de acuerdo entre el Ministerio de Sanidad y el sector sobre el Estatuto Propio de los médicos. A diferencia de los paros anteriores, esta convocatoria se verá marcada por unos servicios mínimos reforzados, que han generado fuertes críticas por parte del sindicato organizador, CESM.
El motivo de la movilización sigue siendo el mismo que en los paros previos: exigir que los médicos cuenten con un estatuto profesional propio, que reconozca sus derechos y mejore sus condiciones laborales. Según los responsables del sindicato, el Estatuto no solo es una reivindicación histórica, sino también un instrumento necesario para garantizar la calidad asistencial en la sanidad pública.
“La Conselleria de Sanidad en connivencia con el Ministerio boicotean la huelga médica al imponer estos servicios mínimos. Son desproporcionados y restrictivos, con la consiguiente intención de vaciar de contenido el derecho fundamental a la huelga”, aseguran desde CESM en un comunicado oficial.
Servicios mínimos
En las huelgas anteriores, los servicios mínimos se fijaban en un 50% en áreas clave como los centros de especialidades, consultas externas de hospitales, unidades de hospitalización a domicilio, salas de hospitalización generales, farmacias hospitalarias y centros de transfusión.
Sin embargo, para la próxima semana, la Generalitat Valenciana, a través de una resolución de la Dirección General de Trabajo fechada este lunes, ha decidido aumentar este porcentaje hasta el 75%, lo que limita significativamente el alcance de la huelga.
Este incremento ha generado la indignación de CESM, que califica los servicios mínimos como abusivos y anuncia la presentación de un recurso para solicitar medidas cautelares que suspendan su aplicación inmediata, alegando que podrían causar un “perjuicio irreparable” durante los días de paro.
Como en cualquier huelga en sectores esenciales, la Conselleria de Sanidad ha dictado servicios mínimos para garantizar la asistencia a la ciudadanía. Para esta semana, los servicios mínimos se aplicarán de la siguiente manera:
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100%: diálisis, radioterapia, trasplantes, UCI, quirófanos de prioridad 1 y 2, oncología, Puntos de Atención Sanitaria (PAS) y ambulancias SAMU.
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75%: salas de hospitalización, farmacia hospitalaria, unidad de hospitalización a domicilio, consultas externas, gabinetes de técnicas, centros de especialidades, centros de transfusiones y servicios centrales.
- 50%: centros de salud y consultorios auxiliares, servicios propios de domingos en urgencias, quirófanos de urgencias y urgencias hospitalarias.
Estas medidas buscan evitar la acumulación de consultas canceladas y asegurar la continuidad de los servicios críticos, aunque para CESM constituyen un intento de diluir el impacto de la huelga y limitar el derecho de los médicos a protestar. El sindicato no se ha quedado ahí y ha señalado directamente al conseller de Sanidad, Marciano Gómez, acusándolo de “boicotear” la huelga y de hacer “una pinza” con la ministra Mónica García para “perjudicar a los médicos valencianos”.
Cinco semanas de huelga hasta junio
Además de los paros del 16 al 20 de febrero, CESM ha convocado nuevas huelgas: del 16 al 20 de marzo, del 27 al 30 de abril, del 18 al 22 de mayo y del 15 al 19 de junio. Las huelgas anteriores han tenido un impacto notable en la actividad asistencial, especialmente la del mes de diciembre de 2025, que obligó a suspender miles de consultas en toda la Comunitat Valenciana.
Se estima que se cancelaron unas 15.000 citas diarias, con un total de 60.000 consultas reprogramadas, afectando principalmente a los centros de especialidades y consultas externas. El seguimiento de la huelga rondó el 15%, aunque en el último día alcanzó el 17%, según datos de la Generalitat.
Y es que el conflicto entre los médicos y el Ministerio de Sanidad en relación con el Estatuto Propio se arrastra desde hace años y ha generado tensiones recurrentes en la sanidad pública valenciana. Los paros periódicos reflejan el malestar del sector ante lo que consideran una falta de reconocimiento profesional y condiciones laborales que, a su juicio, no corresponden con la responsabilidad de su trabajo.
A pesar de los servicios mínimos reforzados, la huelga del 16 al 20 de febrero servirá como termómetro de la presión que los médicos pueden ejercer sobre la Administración. Con cinco semanas de paros programadas hasta junio, el calendario promete mantener la sanidad valenciana en alerta durante los próximos meses, mientras se sigue negociando un acuerdo que satisfaga a todas las partes implicadas.
Para los pacientes, la recomendación es anticiparse a la programación de citas y seguir los canales oficiales de comunicación de los hospitales y centros de salud para evitar desplazamientos innecesarios. La Generalitat y los sindicatos han subrayado que se garantizarán los servicios esenciales, pero la reducción en la disponibilidad de médicos en consulta podría afectar la atención en ciertas áreas durante estos jornadas de huelga.