'Life in Dailyland': el Centre del Carme rescata el universo pop y surrealista de Joan Verdú con su mayor exposición desde su muerte

El CCCC dedica a Joan Verdú su mayor muestra póstumaː más de 160 obras que recrean el imaginario pop y surrealista del artista valenciano hasta enero de 2027.

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Life in Dailyland
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Cactus, llamas, conejos y calaveras. Símbolos aparentemente simples que, en manos de Joan Verdú, se convirtieron en el vocabulario de uno de los universos artísticos más singulares del arte contemporáneo valenciano. El Centre del Carme Cultura Contemporània (CCCC) de Valencia acoge ahora 'Life in Dailyland', la exposición más ambiciosa dedicada al artista desde su fallecimiento en 2017, con más de 160 obras que permanecerán expuestas hasta enero de 2027.

Un artista que se definió como "hijo del pop" y "nieto del surrealismo"

Nacido en Alzira en 1959 y fallecido en Alginet en 2017, Joan Verdú construyó a lo largo de décadas un lenguaje visual propio, reconocible e irreverente. Verdú es uno de los artistas valencianos más importantes de su generación, autor de una obra amplia, compleja en su diversidad y provocadora en algunos de sus aspectos conceptuales y formales. Su obra bebía de referentes tan dispares como Goya, Andy Warhol o Max Ernst, y su trabajo giró siempre alrededor del impacto visual de la publicidad, el mercado, las relaciones de poder, el pensamiento y la capacidad de transmutación del lenguaje.

No era un artista cómodo. Verdú padeció el silenciamiento de las instituciones culturales valencianas cuando era crítico con ellas desde sus columnas periodísticas. Y, sin embargo, su obra resistió. Hoy, el mismo sistema institucional al que interpeló en vida le dedica su mayor retrospectiva póstuma.

"Verdú creó un lenguaje propio, asociado al arte pop y al surrealismo, cargado de sentido del humor y de la sátira característica de una mente única que supo conectar con los públicos y que hoy en día lo sigue haciendo." - Marta Alonso, secretaria autonómica de Cultura de la Comunitat Valenciana

La movida valenciana como telón de fondo

Para entender a Verdú hay que situarlo en su tiempo y en su territorio. El director-gerente del Consorci de Museus, Nicolás Bugeda, recordó durante la presentación que el artista formó parte de la llamada movida valenciana, ese movimiento cultural de los años ochenta que sacudió la escena artística, el diseño gráfico y la ilustración del País Valenciano. Un fenómeno que, como ocurrió con su homólogo madrileño, dejó una impronta generacional que aún se reivindica como punto de inflexión hacia la modernidad cultural española.

Desde sus inicios en 1988, Verdú pintó a partir de múltiples productos comerciales, transformando su mensaje. Las marcas publicitarias y la sociedad de consumo fueron sus primeras dianas, y nunca las abandonó del todo. La exposición recoge ese período inicial, entre finales de los ochenta y 1995, en un gran mosaico que el comisario describe como una especie de Times Square de 'Dailyland': colorido, ruidoso, y cargado de ironía.

Un recorrido en forma de laberinto por el territorio imaginario de Verdú

El título de la muestra tiene su origen en un texto escrito por el propio Verdú en 2017, poco antes de morir, en el que describía un espacio imaginario llamado 'Dailyland'. En ese territorio ficticio, el artista integraba toda su producción —pasada y futura— bajo un mismo paraguas creativo que incluía también a sus alter ego más conocidos: Rosette Vertu, Walter Egon, el Sr. Ferrer y Jack Greenmore de Silver Dust.

El montaje expositivo, diseñado a modo de laberinto, traduce esa idea espacialmente: cada sala es una puerta de entrada a uno de sus universos. El recorrido arranca con un autorretrato vestido de astronauta, tarjeta de bienvenida a la galaxia Verdú, y avanza a través de sus series de escaleras y ventanas, sus paisajes con personajes simbólicos, su faceta literaria y sus últimas obras.

La faceta periodística de Verdú también tiene peso propio en la exposición. Su oficio creativo se vio siempre ampliado por su labor como articulista en el suplemento cultural Posdata, donde a lo largo de 19 años mantuvo una columna de opinión semanal. La muestra reproduce algunos de esos textos escritos a mano, con sus tachones y notas al margen, para mostrar no solo el resultado, sino el proceso de una mente en permanente movimiento. Se incluyen también bocetos, maquetas y lo que el comisario llama, con humor, "sus objetos robados": fetiches sin valor económico vinculados al mundo de la publicidad y el marketing.

'Big Boy', el alter ego que da imagen a la muestra

El recorrido concluye con las series 'Icons' (2014-2016) y 'Monsters' (2016-2017), y con varias obras protagonizadas por 'Big Boy', quizás el alter ego más reconocible de Verdú y el que da imagen a esta exposición. El propio artista explicó el origen del personaje: surgió de la transformación del 'home sol' —que en valenciano significa tanto 'hombre-sol' como 'hombre que está solo'— en un 'niño-sol', y de ahí a la mascota de los bolígrafos BIC, reconvertida en 'BIG': Boy In Game. Un juego de palabras que dice mucho de cómo Verdú pensaba y cómo creaba.

La exposición también da espacio a tres series inéditas: 'Conills' (2013), 'Los Blues alegres' (2002-2003) e 'Imágenes confusas' (2003). Su comisario, Tomás Verdú —hijo del artista—, resume la esencia de su padre con una imagen que invita a reflexionar:

"En cada etapa de su carrera se manifiesta una exploración incesante, un juego sin temor al fracaso, divertido, que como a través de los ojos de un niño, sobrepasa constantemente los límites porque precisamente los desconoce." - Tomás Verdú, comisario de la exposición e hijo del artista

'Life in Dailyland' no es solo una retrospectiva. Es la demostración de que la mezcla entre fugacidad del tiempo, disfrute máximo, erotismo de la cotidianidad y eternidad de los días donde a veces nunca pasa nada son rasgos significativos del trabajo artístico de Joan Verdú. Un artista que, paradójicamente, supo hablar del mundo más ruidoso —el de las marcas, el consumo, la publicidad— con la voz íntima de alguien que dibujaba como un niño y pensaba como un poeta.