Agua con sal', la película valenciana sobre inmigración que sigue siendo incómoda veinte años después, llega a la Filmoteca

La Filmoteca Valenciana proyecta el 11 de junio esta cinta premiada en San Sebastián y la Mostra de València, con coloquio con sus autores.

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Agua con sal
Agua con sal

Hay películas que el tiempo no consigue envejecer. 'Agua con sal' (2005), del director valenciano Pedro Pérez Rosado, es una de ellas. La Filmoteca Valenciana la proyectará el próximo 11 de junio a las 18.00 horas dentro de su línea de programación dedicada al cine valenciano, una iniciativa puesta en marcha el pasado mes de abril para recuperar títulos del Archivo Fílmico que han contado con apoyo público a la producción.

Una historia de dos mujeres al margen del sistema

La película narra la historia de Olga, una joven cubana que llega a España con una beca de estudios convencida de que ese será el comienzo de una vida mejor. Con el tiempo, acaba convertida en inmigrante ilegal que sufre los márgenes de la sociedad, sin poder regresar a casa y obligada a buscarse la vida como puede. Junto a ella, Mari Jo es una joven valenciana de la Ribera Alta, nacida en una familia cargada de problemas, que termina trabajando ilegalmente en una fábrica de muebles cobrando dos euros por hora. Dos mujeres, dos orígenes distintos, una misma trampa.

En el fondo, 'Agua con sal' es una historia de mujeres que luchan por sobrevivir en esta sociedad de bienestar y grandes oportunidades, en la que buscan desesperadamente lo que han perdido. Una descripción que, dos décadas después de su rodaje, resulta tan vigente como perturbadora.

"Es una mirada sobre la inmigración y está hecha en el año 2005, aunque parece que está hecha hace dos semanas porque no ha cambiado absolutamente nada." - Pedro Pérez Rosado, director de 'Agua con sal'

Premios y reconocimientos que avalaron su estreno

La cinta concurrió a la 53ª edición del Festival de Cine de San Sebastián dentro de la sección Zabaltegi, dedicada a nuevos directores. Su paso por los certámenes no quedó en anécdota: obtuvo el premio a la mejor película y el premio al mejor director en la Mostra de València de 2005. Además, el Festival Iberoamericano de Huelva galardonó a su protagonista Yoima Valdés con el Colón de Plata a la Mejor Actriz, y la cinta recibió también el premio Llave de la Libertad, otorgado por votación entre los reclusos del Centro Penitenciario de Huelva. Este último reconocimiento, votado por quienes conocen de primera mano la exclusión, dice más sobre la película que cualquier crítica especializada.

Un director con raíces valencianas y mirada global

Pedro Pérez Rosado nació en 1953 en Petrés, Valencia. Estudió cine en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Valladolid y de 1974 a 1987 trabajó como ayudante de dirección y director de producción en documentales, publicidad y series de televisión. En 1993 fundó su propia productora para desarrollar proyectos propios, y a partir del año 2000 comenzó a firmar sus propias películas: 'Las cenizas del volcán' (2000), 'Cuentos de la guerra saharaui' (2004), 'La mala' (2008), 'Wilaya' (2011) y 'El sueño de las lagartijas' (2018), entre otras.

Este segundo largometraje del realizador reitera una de sus prioridades a la hora de hacer cine: reflejar la realidad de los seres que sufren y que se sienten desasistidos en una sociedad injusta. El propio Pérez Rosado define su obra como "un cine de una mirada social", impulsado siempre desde la perspectiva de su propio pueblo.

Un coloquio para después de la proyección

La sesión contará con la presencia del propio Pedro Pérez Rosado y de la guionista Lilian Rosado, cineasta cubana y pareja del director, quienes presentarán la película junto a Luis Gosálbez, director adjunto de Audiovisuales y Cinematografía del Institut Valencià de Cultura (IVC). Tras el pase, los tres mantendrán un coloquio abierto con el público, una oportunidad poco habitual para explorar con sus artífices una obra que el tiempo no ha querido dejar quieta.

La proyección se enmarca en la nueva línea de programación que la Filmoteca Valenciana inauguró en abril de 2025, con el propósito de rescatar periódicamente largometrajes del Archivo Fílmico, con especial atención a los títulos que han recibido ayudas públicas a la producción por parte del IVC o de las instituciones que lo precedieron desde los años ochenta. Una apuesta por la memoria cinematográfica propia que, títulos como 'Agua con sal' mediante, demuestra que recuperar el pasado no siempre es un ejercicio nostálgico: a veces es, simplemente, mirar el presente con otros ojos.