Valencia

València concluye la retirada de naranjas ornamentales: Más de 340 toneladas recogidas para la seguridad ciudadana

El Servicio de Parques y Jardines del Ayuntamiento de València completa la campaña de recolección de 8.789 naranjos en el viario urbano, evitando riesgos y promoviendo la sostenibilidad con el compostaje de los frutos.

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Limpieza de naranjos

El Ayuntamiento de València ha culminado con éxito la campaña anual de retirada de naranjas ornamentales de su extenso arbolado urbano durante el primer trimestre del año. Esta operación, crucial para la seguridad y limpieza de la ciudad, ha implicado la recolección de una impresionante cantidad de frutos no aptos para el consumo, que, aunque embellecen el paisaje, pueden generar inconvenientes en el espacio público.

La concejala de Parques y Jardines, Mónica Gil, ha destacado la eficiencia de la gestión y la optimización de los recursos. En sus declaraciones, Gil afirmó que "la planificación por distritos y la combinación de medios mecánicos y manuales ha permitido optimizar los recursos disponibles y completar la campaña con eficacia en el plazo previsto". Un total de 8.789 naranjos ornamentales, distribuidos estratégicamente en los alcorques del viario urbano, han sido objeto de esta intervención, que busca mantener la estética de la ciudad sin comprometer la seguridad de sus habitantes y visitantes.

La importancia de la retirada de los frutos

La presencia de naranjos en las calles de València es una característica distintiva y apreciada, que aporta un toque mediterráneo inconfundible. Sin embargo, los frutos de estas variedades ornamentales, conocidos por su sabor amargo, no son aptos para el consumo humano. Su caída natural, especialmente durante los meses de invierno y principios de primavera, puede generar diversos problemas en el entorno urbano, afectando tanto a la seguridad como a la salubridad.

Entre las principales preocupaciones se encuentran los riesgos de resbalones y caídas para los peatones, la atracción de insectos y la suciedad en aceras y calzadas. Por ello, la retirada sistemática de estas naranjas es una medida preventiva esencial para garantizar la seguridad ciudadana y la salubridad del espacio público. Esta labor no solo contribuye a la limpieza, sino que también previene posibles daños en vehículos y mobiliario urbano, consolidando el compromiso del consistorio con el mantenimiento óptimo de la infraestructura verde de la ciudad.

Un operativo logístico detallado y eficiente

Para llevar a cabo esta ambiciosa tarea, el Servicio de Parques y Jardines desplegó un operativo meticuloso y bien coordinado. La estrategia se basó en una combinación inteligente de recursos humanos y técnicos, adaptándose a las particularidades de cada zona de la ciudad para maximizar la eficiencia y la cobertura.

En la fase de recogida mecánica, se movilizaron 20 operarios y se utilizaron 17 medios mecánicos especializados, diseñados para trabajar de manera eficiente en el entorno urbano. Estos equipos permitieron cubrir grandes extensiones de arbolado en un tiempo reducido, agilizando el proceso de recolección en las principales arterias y avenidas.

Complementariamente, una brigada de recogida manual, compuesta por tres operarios, fue fundamental para acceder a aquellos puntos de difícil alcance para la maquinaria, como calles estrechas, zonas con obstáculos o áreas de alta densidad peatonal. Esta dualidad en el enfoque aseguró una cobertura total y una limpieza exhaustiva en cada rincón de la ciudad. La planificación por distritos municipales fue clave para la eficacia del proceso, permitiendo una gestión organizada y adaptada a las necesidades específicas de cada barrio, optimizando así los tiempos y recursos disponibles.

Impacto y destino sostenible de los frutos

El resultado de esta intensa campaña ha sido la retirada de una cantidad considerable de naranjas. En total, se han recolectado 340.508 kilogramos de frutos, una cifra que subraya la magnitud del trabajo realizado y la importancia de esta intervención anual para el bienestar urbano.

Estos frutos, al no ser aptos para el consumo, no son desechados sin más. En línea con las políticas de sostenibilidad y economía circular del Ayuntamiento de València, todas las naranjas recogidas han sido trasladadas a la planta de tratamiento de la Entidad Metropolitana para el Tratamiento de Residuos (EMTRE). Allí, se someten a un proceso de compostaje, transformándose en abono orgánico. Esta práctica no solo evita la generación de residuos, sino que también permite reintegrar nutrientes al ciclo natural, contribuyendo a la fertilidad del suelo y reduciendo la necesidad de fertilizantes químicos. Es un ejemplo claro de cómo la gestión urbana puede alinearse con los principios de respeto al medio ambiente y la promoción de un futuro más sostenible.

La finalización de esta campaña en el primer trimestre del año reafirma el compromiso del Ayuntamiento de València con el mantenimiento de un entorno urbano seguro, limpio y estéticamente agradable. La gestión eficiente de sus recursos naturales y la implementación de prácticas sostenibles son pilares fundamentales para el bienestar de la comunidad y la preservación del patrimonio verde de la ciudad.