Con la llegada de las Fallas, Valencia se enfrenta a los interminables problemas de movilidad derivados de los cortes de calles. Este año, además, la odisea se traslada también al transporte público, ya que Renfe ha decidido modificar la circulación y los horarios de los trenes de Cercanías que conectan con la capital, afectando a miles de viajeros durante los días más concurridos de la semana fallera.
Y es que del viernes 13 al jueves 19 de marzo, entre las 13:00 y las 15:00 horas, los trenes no llegarán a la Estació del Nord. La decisión se toma con el objetivo de controlar la afluencia de pasajeros en horas punta y garantizar la seguridad en un entorno donde se concentran miles de personas.
Las modificaciones afectarán principalmente a las últimas paradas de cada línea de Cercanías, generando un cambio significativo en la manera en que los viajeros completarán sus trayectos. Los trenes de la línea C1, que conecta Gandía con la capital, finalizarán su recorrido en la estación de Albal, obligando a los pasajeros a bajarse antes de llegar al centro.
Lo mismo ocurrirá con la C2, que une Xàtiva y l’Alcúdia de Crespins con Valencia. Los convoyes que parten desde estas localidades no continuarán hasta la Estació del Nord y terminarán también en Albal. Esta decisión afecta aproximadamente a 40.000 usuarios, la mayoría de los cuales aún no cuentan con alternativas de transporte directo hacia el centro de la ciudad.
Por otro lado, los trenes de la C3, que conecta Utiel y Buñol con Valencia, y de la C6, que llega desde Castellón de la Plana, no alcanzarán la Estació del Nord, aunque sus destinos finales estarán dentro de la ciudad, en estaciones como Sant Isidre, Cabanyal o Font de Sant Lluís. Esto permite que los viajeros permanezcan en la capital y puedan recurrir a opciones de transporte urbano como Metrovalencia o los autobuses de la EMT, aunque con transbordos y ajustes en sus recorridos habituales.
Renfe ha puntualizado que los trenes que parten desde la Estació del Nord no sufrirán cambios y que las líneas de Media y Larga Distancia, incluyendo las que conectan con Albacete, Alicante, Tortosa, Cartagena o Cataluña, funcionarán con normalidad. La estación, por su parte, ha activado protocolos específicos para gestionar la afluencia como la apertura de las puertas laterales que dan acceso a las calles Bailén y Alicante, con la intención de facilitar la entrada y salida de los viajeros y reducir riesgos asociados a la concentración de personas en las horas punta.
Tensiones entre administraciones
La decisión de Renfe ha generado un debate entre las autoridades locales y autonómicas. La delegada del Gobierno en la Comunitat Valenciana, Pilar Bernabé, remitió una carta a la alcaldesa de Valencia, María José Catalá, recordando que la medida respondía a solicitudes del Ayuntamiento para controlar la afluencia de pasajeros, pero que había causado “profundo malestar en toda el área metropolitana sur”.
Bernabé instó a que se formalizara por escrito la propuesta de permitir que los trenes lleguen hasta la Estació del Nord, de modo que se pudiera plantear una alternativa coordinada que compatibilice la llegada de trenes al centro con la seguridad.
Catalá, en su respuesta, subrayó que el consistorio mantiene su posición y que corresponde a Renfe presentar alternativas y reorganizar sus servicios. La primer edil insistió en que los equipos técnicos deben trabajar a partir de las propuestas de la compañía y que no es responsabilidad de la Junta Local de Seguridad sobre Fallas asumir las decisiones operativas de Renfe.
En medio de la polémica, Compromís ha planteado una alternativa que permitiría mantener el servicio de Cercanías hasta el centro de Valencia durante las mascletaes sin comprometer la seguridad. La propuesta se basa en establecer un control de aforo en las calles Marqués de Sotelo y Xàtiva, gestionando de forma ordenada la afluencia de público que acude diariamente a la Plaza del Ayuntamiento para presenciar las mascletaes con un sistema similar al que se aplica durante la celebración de Fin de Año en la plaza del Ayuntamiento.
La propuesta incluye varias medidas concretas: perimetraje y aforo de zonas de visualización de la mascletà, reorganización de los accesos a la Estació del Nord entre las 12:00 y las 15:00 horas para que la entrada y salida se haga por los accesos de la calle Bailén y de la calle Alicante, y, si fuera necesario, habilitar salidas por la estación Joaquín Sorolla.
Alternativas para los usuarios: una odisea de transbordos
Mientras Gobierno y Ayuntamiento intentan llegar a un acuerdo, la Generalitat Valenciana ha planteado una posible alternativa para mitigar el impacto sobre los viajeros: reforzar la conexión entre Albal y Torrent Avinguda, de manera que los pasajeros puedan continuar su recorrido hacia el centro mediante la red de Metrovalencia. Aunque esta opción aliviaría parcialmente la situación, implica un trayecto considerablemente más largo y complejo, con múltiples transbordos.
Por ejemplo, un vecino de Xàtiva que normalmente tardaría 1 hora y 5 minutos en llegar a Valencia podría verse obligado a bajar en Albal tras 45 minutos de viaje, tomar un autobús hasta Torrent Avinguda durante algo más de 10 minutos y finalmente continuar en Metrovalencia hasta Plaza de España en unos 20 minutos adicionales.
A esto se suman los tiempos de espera entre transbordos y la elevada afluencia de pasajeros, ya que se espera que unas 5.600 personas pasen por Albal en apenas dos horas, lo que genera dudas sobre la capacidad de la combinación de Metrobus y Metrovalencia para atender la demanda.
Además, los vecinos de localidades del área metropolitana sur, como Catarroja, Massanassa, Benetússer, Alfafar o Sedaví, verán interrumpido el servicio de Cercanías, aumentando la presión sobre la red de Metrobus, que conecta estas poblaciones con el centro de Valencia.
Para estos usuarios, la reorganización supone un recorrido más largo, tiempos de espera mayores y una logística más complicada, especialmente en un contexto de alta afluencia durante las Fallas. A la espera de que se den nuevas informaciones desde las instituciones, parece que el estado de la movilidad durante las fiestas josefinas continuará siendo todo un desafío.