Entre mascletàs, pasacalles y monumentos, hay un ritual que nunca puede faltar en las Fallas de Valencia: pedir un chocolate caliente y mojar en él un churro recién hecho o un buñuelo de calabaza crujiente por fuera y tierno por dentro. Este año, el Ayuntamiento ha autorizado 146 churrerías repartidas por toda la ciudad, que abren desde hoy día 2 al 19 de marzo.
Aunque los puestos ambulantes son parte inseparable del paisaje fallero, Valencia cuenta con locales históricos y establecimientos que trabajan el producto durante todo el año y que en marzo viven su particular temporada alta. Estos son algunos de los imprescindibles para quienes buscan los mejores churros y buñuelos estas Fallas.
En el corazón de Ruzafa, la Buñolería El Contraste es toda una institución. Es uno de los pocos establecimientos de la zona que mantiene viva la tradición de ofrecer buñuelos y churros durante los doce meses del año. Su secreto está en la elaboración diaria y cuidadosa de la masa, que se fríe al momento para que el cliente los disfrute recién hechos.
También en el mismo barrio, aunque con un aire más de puesto tradicional, destaca La Churrería del Barrio. Sus porras, crujientes por fuera y esponjosas por dentro, se han convertido en uno de sus grandes reclamos. A ello se suman churros clásicos, generosos buñuelos de calabaza y un chocolate espeso.
En el barrio de Benicalap, Casa Piloto presume de una elaboración completamente artesanal. Sus buñuelos se preparan a diario, el chocolate caliente es apto para celíacos y los churros se elaboran con harinas de trigo seleccionadas, sin conservantes ni aditivos. Pero si hay algo que marca la diferencia son sus porras, moldeadas a mano con una técnica propia que han perfeccionado con los años.
En pleno centro, a pocos metros del Miguelete, se encuentra Bertal. Esta empresa familiar con más de tres décadas de experiencia cuenta con varios locales en zonas estratégicas como la calle Colón o San Vicente, además del situado en la Plaça de la Reina.
Muy cerca, en Matías Perelló, Bea y la Fábrica de Churros se ha convertido en punto de encuentro para desayunos y meriendas. Su oferta combina churros, buñuelos de calabaza, chocolate y café, con la opción de consumir en el local o llevarlo para seguir la ruta fallera. Por su parte, la Horchatería El Collado ofrece más de 125 años de trayectoria en pleno centro histórico, a escasos minutos del Mercado Central y la Lonja. Allí, buñuelos, churros y chocolate conviven con la horchata más clásica.
Otro clásico imprescindible es la Horchatería Santa Catalina, una de las más antiguas y conocidas de la ciudad. Su ubicación privilegiada la convierte en parada estratégica entre actos falleros. Para los amantes del cacao en todas sus versiones, la Chocolatería Valor es apuesta segura. Su propuesta gira en torno al chocolate, y en Fallas el combo de taza caliente y churros recién hechos se convierte en uno de los pedidos más repetidos.
En la Avenida Reino de Valencia, Buñuelos Bienve acumula cinco generaciones dedicadas a endulzar la fiesta. Sus buñuelos de calabaza son ya un clásico, pero también sorprenden con variedades como los de higo macerados con cazalla y mistela. Por último, durante las fiestas no suele faltar el puesto ambulante de Churros Numerosos, que se ha hecho un hueco gracias a su oferta de churros y buñuelos sin gluten.
Más allá de estos nombres propios, las 146 churrerías autorizadas por el Ayuntamiento formarán parte del paisaje urbano del 2 al 19 de marzo. La mayoría estarán vinculadas a comisiones falleras y repartidas por distintos barrios, lo que garantiza que, tanto si se está en el centro como en cualquier distrito, siempre habrá un puesto cercano donde sucumbir a la tentación.