Si eres de los que esperan las Fallas con el aroma de los churros recién hechos y el dulce sabor de los buñuelos, hay buenas noticias. Este año, los precios en Valencia se mantienen estables respecto a 2025. La Asociación Valenciana de Consumidores y Usuarios (Avacu) confirma que la docena de buñuelos se encuentra entre 7 y 12 euros, mientras que los churros cuestan entre 5 y 10 euros la docena.
Y es que durante la última semana Avacu ha recorrido varios puestos ambulantes de venta de buñuelos, churros y otras masas fritas en distintos puntos de la ciudad, comprobando el cumplimiento de lo establecido en el Bando de Fallas 2026 emitido por el Ayuntamiento de Valencia.
En general, la mayoría de los puestos cumplen con las normas: los productos están protegidos con vitrinas, los precios se muestran de manera clara y visible, y las condiciones de higiene son correctas. Sin embargo, en algunos puestos aún se observa que ni la licencia ni el cartel de hojas de reclamaciones están en un lugar visible para los consumidores, elementos que la normativa exige.
Avacu recuerda a los consumidores los aspectos clave a revisar antes de comprar: asegurarse de que el puesto esté autorizado, que los precios estén expuestos, que haya hojas de reclamaciones a disposición del público y que los productos estén protegidos adecuadamente.
Otros detalles importantes incluyen que el puesto esté limpio y ordenado, el aceite tenga un color adecuado, y que se utilicen guantes o pinzas al servir los productos. También es fundamental conservar el tique o factura de compra, por si fuera necesario presentar una reclamación.
Inspecciones a churrerías
De hecho, la concejalía de Sanidad y Consumo realiza un seguimiento exhaustivo de todos los puestos. Este año, se han instalado un total de 165 puestos de venta de churros y buñuelos en Valencia, desde el 2 hasta el 19 de marzo. De ellos, 146 corresponden a puestos de Fallas y 19 a bares. Hasta el momento, la Concejalía ha realizado 271 inspecciones, incluyendo 173 análisis de aceite y 26 inspecciones de agua, todas ellas realizadas de manera aleatoria y sin previo aviso.
Los inspectores verifican múltiples aspectos de cada puesto: la calidad del aceite con medidores de compuestos polares, la conexión a la red municipal de agua, la presencia de calentadores y grifos de accionamiento no manual, el uso de toallas de un solo uso y la correcta toma de muestras de agua “in situ”. Además, el área de Consumo se encarga de que los precios estén visibles y que se entreguen tickets y hojas de reclamaciones a los clientes, garantizando transparencia total y protección del consumidor.
A partir del 12 de marzo, se instalarán en la ciudad 79 mercados, cada uno con hasta 10 puestos de alimentación. El Bando Fallero marca la pauta que todos los puestos deben seguir, asegurando que churros, buñuelos y otros productos fritos se disfruten con seguridad, higiene y precios justos durante toda la celebración.