Si los valencianos tuvieran que elegir solo una fecha para celebrar, lo tienen claro: el Día de la Madre arrasa frente al del Padre. Según un reciente estudio, el 85,4% de los encuestados en Valencia priorizaría esta celebración, un dato que no solo refleja una preferencia, sino también una forma distinta de vivir y sentir ambos días.
Aunque la mayoría no renuncia a ninguna de las dos citas del calendario —un 63,4% asegura que celebrará tanto el Día del Padre como el de la Madre en 2026—, la balanza emocional y económica se inclina claramente hacia ellas. Solo un 9,2% afirma que celebrará exclusivamente el Día del Padre, frente a un 10,9% que optará únicamente por homenajear a la madre. Además, un 16,5% reconoce que no celebrará ninguno.
Pero donde realmente se nota la diferencia es en el bolsillo. Los valencianos gastarán, de media, un 30% más en el regalo del Día de la Madre. Esto se traduce en unos 40,7 euros frente a los 31,3 euros destinados al padre. Más allá de la cifra, el dato revela una tendencia clara: cuando se trata de ellas, se invierte más, se piensa más y se cuida más el detalle.
Y no solo es cuestión de dinero. El tiempo también juega un papel clave. Preparar el regalo para el Día de la Madre lleva, de media, casi un día más: 5,8 días frente a los 4,9 que se dedican al del padre. Esa diferencia se traduce también en la presión por acertar. Los valencianos puntúan con un 6,5 sobre 10 la exigencia que sienten al elegir un regalo para su madre, mientras que para el padre esa presión baja hasta el 4,8.
¿Qué hay detrás de estos datos? Según el psicólogo Joan Gea, no se trata de querer más a uno que a otro, sino del tipo de vínculo que se ha construido. “En muchos casos, la madre ha sido la figura principal de apego”, explica. Es decir, la conexión emocional suele ser más intensa o, al menos, más presente en el día a día, lo que influye en cómo se viven estas fechas señaladas.
Además, Gea apunta a un factor psicológico clave: la necesidad de corresponder. En ocasiones como esta, aparece una especie de deuda emocional que impulsa a muchas personas a esforzarse más. No se trata solo de hacer un regalo, sino de devolver, aunque sea simbólicamente, años de cuidado, atención y apoyo.
Por eso, el verdadero éxito de un regalo no está tanto en su precio como en su impacto posterior. “Cuando ese detalle se utiliza, se menciona días después o se integra en la rutina, es cuando realmente ha conectado con el vínculo”, señala el experto.