“Cuando recibimos el diagnóstico sentimos miedo y muchas dudas. Con el tiempo entendimos que no estábamos solos y que, con el apoyo adecuado, la familia se convierte en un pilar clave para comprender sus necesidades y acompañar su desarrollo respetando su ritmo”.
El testimonio de Gala, madre de un niño con Trastorno del Espectro Autista (TEA) atendido en Vithas Valencia Consuelo, refleja una realidad compartida por muchas familias. Más allá del momento inicial, el autismo abre un proceso de adaptación en el que la familia adquiere un papel esencial, no solo desde el plano emocional, sino también en la organización del día a día y en el acompañamiento del desarrollo del niño.
Vithas sitúa a la familia en el centro del proceso de atención en autismo
En este sentido, especialistas de Vithas, a través de Irenea, Instituto de Rehabilitación Neurológica de Vithas e integrado en el Instituto de Neurociencias Vithas, subrayan la importancia de implicar a la familia desde el inicio del proceso de atención y apoyo. “Cuando las familias cuentan con información clara y acompañamiento profesional, desarrollan estrategias que les permiten comprender mejor al niño y afrontar el día a día con mayor confianza”, explica Carmen Medina, responsable de la Unidad de Neurorrehabilitación Pediátrica de Vithas Valencia Consuelo.
Este enfoque, cada vez más presente en los modelos actuales de atención en autismo, sitúa a la familia en el centro del proceso. En Irenea, se traduce en intervenciones coordinadas que combinan el trabajo clínico con el acompañamiento familiar, adaptándose a las necesidades de cada persona y favoreciendo que los avances terapéuticos se trasladen al entorno cotidiano.
“Cuando las familias comprenden mejor el funcionamiento del niño y cuentan con recursos para acompañar su desarrollo, aumenta su sensación de control y disminuye el impacto del estrés”, añade Medina. En Vithas Valencia Consuelo, este acompañamiento se realiza de forma conjunta e incluye estrategias de comunicación y regulación emocional, desarrollo de habilidades sociales adaptadas a cada contexto, apoyo en la alimentación cuando es necesario y coordinación con los distintos entornos en los que participa la persona autista, contribuyendo a generar entornos más accesibles y comprensibles.
El papel activo de la familia impulsa el desarrollo y la participación del niño autista
Gracias a este proceso, muchas familias desarrollan con el tiempo una notable capacidad de adaptación, incorporando herramientas que les permiten afrontar el día a día con mayor seguridad. Esta evolución, conocida como resiliencia familiar, refleja el paso hacia formas de afrontamiento más eficaces. En este contexto, la Dra. Carolina Colomer, directora clínica de Irenea, señala que “cada vez somos más conscientes de que el equilibrio familiar influye directamente en el desarrollo del niño y que, por ello, en el acompañamiento clínico es fundamental no centrarse únicamente en el menor, sino también en su entorno”.
En España se estima que alrededor del 1 % de la población es autista, lo que supone unas 500.000 personas, según estimaciones de la Confederación Autismo España. Si se tiene en cuenta a sus familias, esta realidad alcanza a más de un millón y medio de personas en nuestro país, lo que pone de relieve la importancia de seguir avanzando en apoyos y en el acompañamiento a las familias.