Ni Cataluña, ni Venecia, ni Escocia: ahora la independencia es para la Isla de Tabarca, el islote situado a tan solo 4.300 metros del puerto de Santa Pola. Y es que la Asociación de Vecinos de Tabarca Isla Plana ha anunciado el inicio de los trámites para convertir la isla en una entidad menor, obteniendo mayor autonomía respecto del Ayuntamiento de Alicante, al que pertenece.
La Isla de Tabarca, o Isla Plana, es actualmente la única isla habitada de toda la Comunitat Valenciana, con 51 habitantes y 30 hectáreas de extensión. Y ahora este pequeño peñón exige constituirse en una entidad con mayor autogestión, contando ya con 33 de las 59 firmas necesarias.
Dada su singularidad geográfica, la Isla de Tabarca es administrada prácticamente en su totalidad por el Ayuntamiento de Alicante. Sin embargo, tras más de diez años de reivindicaciones frente al consistorio, la asociación vecinal ha iniciado un proceso por el cual la administración de la isla adquiere más competencias.
La justificación nace del desapego que parte de la población de la isla siente respecto a la gestión del Ayuntamiento de Alicante. Sus particularidades históricas y geográficas requieren un enfoque distinto al de la capital alicantina, especialmente en cuestiones de transporte.
Y es que, desde su reivindicación ratificada en Les Corts en 2018, denuncian que las medidas de conservación y exigencias urbanísticas siguen sin ser atendidas. Reclaman que, aunque Tabarca fue declarada la primera reserva marina de España, el Ayuntamiento de Alicante no cumple con las medidas que deberían corregir las limitaciones diarias que supone para los habitantes de la isla.
Tabarca, la joya habitada del Mediterráneo
Tabarca, frente a la costa alicantina, este islote mantiene viva la historia valenciana con sus murallas que datan del siglo XVIII. En el interior de estas murallas se encuentra el casco urbano, donde se desarrolla una vida tranquila marcada por las labores del mar.
Asimismo, destaca por ser la isla habitada más pequeña de España, con sus 1.800 metros de longitud por 400 de anchura. Además, la isla demuestra ser un referente internacional en el mantenimiento del ecosistema marino. Y es que, bajo su superficie, se esconden unas extensas praderas de posidonia oceánica que conservan las aguas cristalinas y, con ello, unas preciosas vistas de la vida submarina que la rodea.
En la actualidad, la única manera de acceder a la isla es por medio de una línea regular de catamaranes con Alicante y Santa Pola. Gracias a estas embarcaciones, pueden llegar a visitarla más de 3.000 turistas diarios en verano. Sin carreteras ni puentes, no existe alternativa al transporte marítimo, lo que justifica, hasta el momento, su dependencia de la administración municipal de Alicante.
Asimismo, el turismo también es foco de críticas para la asociación vecinal, al menos en cuanto al tratamiento que recibe desde el consistorio municipal. La actividad económica de la isla en los meses de verano da un vuelco en favor del turismo: la hostelería abre sus puertas y los barcos van y vienen a un ritmo frenético. Durante julio y agosto, el turismo genera importantes ingresos; sin embargo, la isla sufre la presión de un tráfico desbordado de personas en un espacio reducido.
Sin embargo, no siempre fue así: hace un siglo, la isla se dedicaba exclusivamente a la pesca y su población superaba el millar de habitantes. No obstante, la falta de los servicios más básicos obligó a sus ciudadanos a buscar hogar en territorio peninsular.
La octava entidad menor de la Comunitat
Si el proyecto de la asociación consigue su objetivo, la Isla de Tabarca se convertiría, de esta manera, en la octava entidad menor de todo el territorio valenciano. Se sumaría a la lista: La Llosa de Camacho (Alcalalí), La Xara (Dénia), Jesús Pobre (Dénia), Ballestar (La Pobla de Benifassà), La Barraca d’Aigües Vives (Alzira), El Perelló (Sueca) y El Mareny de Barraquetes (Sueca).
Y, de esta manera, la Ley de Régimen Local de la Comunitat Valenciana establece que, como entidad menor o núcleo poblacional separado territorialmente del municipio al que pertenece, se le otorga una personalidad jurídica plena con competencias propias o delegadas.