Los comedores escolares viven este lunes una jornada de paro. Y es que la Federación de Servicios, Movilidad y Consumo de UGT (FeSMC‑UGT) ha convocado una huelga para visibilizar lo que define como “una sobrecarga de trabajo creciente” que afecta tanto a monitores como a personal de cocina.
El sindicato describe un escenario que se ha transformado profundamente. La vida en los colegios ya no es la misma: ha aumentado la diversidad cultural y alimentaria, se han multiplicado los menús adaptados por alergias, intolerancias o motivos éticos, y cada vez más alumnado requiere una atención especializada por diversidad funcional o necesidades específicas. A ello se suma la aplicación del nuevo Real Decreto que obliga a ofrecer productos más sostenibles y menús más saludables, lo que implica más controles, más preparación y más responsabilidad en cocina.
Sin embargo, mientras todo esto avanzaba, las plantillas se quedaron quietas. Las ratios que determinan cuántos monitores atienden a cuántos niños siguen fijadas en una orden de 2016 que nunca se ha actualizado. Y en el caso del personal de cocina, ni siquiera existe una ratio oficial que marque un mínimo de profesionales por número de comensales. Para UGT, esta falta de actualización ha generado un “desequilibrio estructural” que ya no se puede sostener.
El sindicato asegura que esta situación repercute directamente en la calidad del servicio y en la salud laboral del personal. Los trabajadores afrontan jornadas con más tareas, más responsabilidad y más presión, pero sin refuerzos. “La atención adecuada del alumnado está comprometida”, advierten, especialmente en los momentos más delicados del día: la comida, la supervisión en el comedor y el acompañamiento en el patio.
Con la huelga, FeSMC‑UGT reclama una actualización urgente de las ratios, el reconocimiento formal de las nuevas funciones que el personal ha asumido sin respaldo normativo, un aumento real de los recursos humanos y una mejora de las condiciones laborales y salariales. Piden a la Conselleria de Educación que abra un proceso de diálogo que permita abordar estas demandas “legítimas” y evitar que el servicio siga deteriorándose. “Por la dignidad laboral y por un servicio educativo de calidad”.
Servicios mínimos
La Generalitat ha establecido unos servicios mínimos del 60% del personal de comedor (tanto monitores como cocina) para garantizar el funcionamiento básico durante la jornada de paro. En Educación Infantil de 0‑3 años y en Educación Especial, el mínimo se eleva al 80%, dada la mayor necesidad de apoyo.
Además, deberá haber al menos un monitor o monitora por etapa educativa (Infantil, Primaria, Secundaria Obligatoria y Especial), y un 60% del personal habitual de cocina para asegurar la seguridad alimentaria y el servicio esencial. La huelga, por tanto, deja los comedores funcionando a medio gas, pero lanza un mensaje claro: el sector considera que ha llegado al límite y que, sin más personal, el modelo actual no puede seguir sosteniéndose.