La Dirección General de Tráfico (DGT) ha marcado en 2025 un antes y un después en el control de la seguridad vial en España. Por primera vez en la historia, el organismo ha superado la barrera de los seis millones de sanciones, según el último Anuario Estadístico General. El volumen de denuncias deja una media de 16.730 multas al día, lo que se traduce en una sanción cada 5 segundos.
Dentro de este escenario, la Comunitat Valenciana se sitúa como una de las regiones con mayor número de multas del país. Con 939.573 sanciones, ocupa el segundo puesto en el ranking nacional. Si se baja al detalle provincial, la provincia de Valencia destaca con 468.121 multas, mientras que Alicante alcanza las 339.000, situándose ambas entre las más sancionadas de todo el territorio nacional. Estas cifras evidencian la alta densidad de tráfico y la creciente presión sobre la movilidad en el arco mediterráneo.
El incremento de sanciones no es un fenómeno puntual. La evolución histórica muestra una tendencia constante al alza. De hecho, la modernización tecnológica ha jugado un papel clave. Los radares son cada vez más sofisticados y permiten una vigilancia más precisa, lo que contribuye a detectar un mayor número de infracciones.
Valencia intensifica el control urbano con patinetes policiales
Mientras las cifras nacionales baten récords, la ciudad de Valencia ha puesto en marcha nuevas estrategias para controlar el tráfico urbano, especialmente el vinculado a los vehículos de movilidad personal (VMP). Hace apenas un mes, la Policía Local de Valencia estrenó una unidad pionera formada por 12 agentes que patrullan sobre patinetes eléctricos.
El primer balance no deja lugar a dudas: casi la mitad de las multas impuestas por esta unidad responden a una misma infracción. En concreto, 119 sanciones se han debido a conducir bicicletas o patinetes utilizando cascos o dispositivos de sonido, lo que reduce la percepción auditiva del entorno y aumenta el riesgo de accidente. En segundo lugar, 41 usuarios han sido multados por saltarse semáforos en rojo, una conducta habitual pero especialmente peligrosa en entornos urbanos. Además, 32 personas han sido sancionadas por circular sin casco.
Los controles realizados por esta unidad también han detectado otras infracciones relevantes: 17 multas por exceso de velocidad, 14 por deficiencias técnicas en los vehículos y 8 por conducir tras dar positivo en drogas. A ello se suman sanciones por circular por la acera, transportar cargas que dificultan la estabilidad o utilizar el teléfono móvil durante la conducción.
Los agentes utilizan patinetes especialmente diseñados para uso policial, con plataformas más anchas, mástiles reforzados y sistemas de doble batería que permiten largas jornadas de servicio. Equipados con sirena y elementos prioritarios, estos vehículos pueden alcanzar autonomías de hasta 80 kilómetros, facilitando un patrullaje ágil y constante por toda la ciudad.
En total, un primer mes que refleja la realidad del tráfico urbano en Valencia, donde el auge de los patinetes eléctricos ha obligado a reforzar la vigilancia y adaptar las normas a una movilidad en plena transformación.