El Consell de la Generalitat Valenciana ha aprobado el decreto que regula la estructura, organización y funcionamiento de la Atención Primaria y Comunitaria del Sistema Valenciano de Salud, con el objetivo de modernizar el modelo asistencial y adaptarlo a los cambios demográficos, epidemiológicos y sociales de la Comunitat Valenciana. Según explican desde la Conselleria de Sanidad, la norma pretende garantizar la equidad en el acceso, mejorar la calidad asistencial y situar la Atención Primaria como eje central del sistema sanitario, reforzando su capacidad resolutiva y ofreciendo un marco estable para la docencia, la investigación y la promoción profesional.
Entre los objetivos principales de la norma se encuentra la atención a la cronicidad, la prevención de enfermedades y la promoción de la salud, así como el impulso a la educación sanitaria y al autocuidado de la ciudadanía. La regulación también refuerza la coordinación sociosanitaria y la acción comunitaria, buscando integrar la asistencia sanitaria y los servicios sociales para ofrecer una atención más completa a pacientes con necesidades complejas, población vulnerable o personas con enfermedades crónicas.
Además, el decreto impulsa la transformación digital de la Atención Primaria. Se promueve la historia clínica única, la automatización de procesos y la incorporación de herramientas de inteligencia artificial con el objetivo de mejorar la eficiencia y la calidad asistencial. Asimismo, se reconoce la importancia de la docencia, la investigación y la promoción profesional, fomentando la colaboración con institutos y fundaciones de investigación y estableciendo la Atención Primaria como un espacio formativo y científico dentro del sistema sanitario.
¿Qué opinan los médicos? Avances teóricos, carencias prácticas
Desde la Sociedad Valenciana de Medicina Familiar y Comunitaria (SoVaMFiC) han valorado el decreto como un “avance” en la modernización de la Atención Primaria, aunque advierten que la norma presenta limitaciones significativas que podrían comprometer su impacto real. Los expertos destacan que, aunque se reconoce la centralidad de la Atención Primaria y conceptos clave como la equidad, la cronicidad y la continuidad asistencial, estas mejoras quedan en gran medida en el plano teórico.
Entre las principales críticas, señalan que la normativa no establece ratios máximas de pacientes por profesional ni mecanismos claros para garantizar la estabilidad de las plantillas. Esto limita la capacidad de la Atención Primaria para mantener la longitudinalidad de la atención, uno de los elementos esenciales de la medicina de familia. “La continuidad asistencial queda reconocida en el papel, pero no está protegida en la práctica”, señalan, advirtiendo que esto dificulta ofrecer atención personalizada y de calidad.
Otro aspecto que genera preocupación es la prioridad que el decreto otorga a la accesibilidad y la reducción de demoras. Aunque se articulan circuitos de gestión compartida de la demanda según el motivo de consulta y el profesional más adecuado, los médicos advierten que, si estos objetivos no van acompañados de recursos suficientes, cupos ajustados y tiempos de atención adecuados, la presión asistencial podría aumentar, fragmentando la atención y afectando la seguridad del paciente.
Equipos, docencia y futuro: retos pendientes
El decreto define al Equipo de Atención Primaria y Comunitaria como un conjunto multidisciplinar que incluye médicos, enfermeras, personal administrativo, auxiliares de clínica, trabajadores sociales y otros perfiles profesionales. Los expertos valoran positivamente la inclusión formal de todos estos perfiles, pero critican que no se desarrolle suficientemente la figura del administrativo clínico ni se establezcan dotaciones mínimas por población o complejidad. La ausencia de estas medidas limita la eficiencia en la gestión de la demanda y puede afectar a la seguridad del paciente.
En lo que respecta a la docencia y la investigación, aunque se reconocen como funciones propias de la Atención Primaria, los médicos advierten sobre la falta de tiempos protegidos, incentivos claros y regulación concreta de tutores y centros de salud universitarios. Esto compromete la sostenibilidad de estas actividades dentro de la práctica diaria y limita el potencial de la Atención Primaria como espacio formativo y científico.
Respecto a la transformación digital e inteligencia artificial, los profesionales consideran que la norma abre oportunidades importantes, pero critican la ausencia de un marco de gobernanza definido y de participación estructurada de los equipos en la selección y evaluación de herramientas. Señalan que es fundamental garantizar que la tecnología libere tiempo clínico y no aumente la burocracia, para que la digitalización realmente contribuya a mejorar la eficiencia y la calidad de la atención.
A pesar de estas limitaciones, los médicos consideran que el Decreto 9/2026 representa un avance relevante para la actualización normativa de la Atención Primaria en la Comunitat Valenciana. Además, se muestran dispuestos a colaborar con la Conselleria de Sanidad para evaluar el impacto real de la norma y desarrollar medidas reglamentarias que fortalezcan de manera efectiva la Atención Primaria y Comunitaria, asegurando una atención de calidad, continuidad asistencial y eficiencia en la gestión de los recursos sanitarios.