La amenaza de una huelga indefinida de profesores en mayo ha encendido todas las alarmas entre los más de 24.000 alumnos valencianos de 2º de Bachillerato que este curso se juegan su futuro académico en la Selectividad. El calendario juega en su contra: la matrícula de la PAU se formaliza a mediados de mayo y los exámenes están fijados para los días 2, 3 y 4 de junio. Justo en ese tramo final, cuando cada clase cuenta, podría activarse un paro que dejaría a miles de estudiantes sin los últimos repasos, sin el cierre de los temarios y, en algunos casos, sin el acompañamiento del profesor especialista.
La preocupación es evidente en los institutos públicos, donde se concentra la mayoría del alumnado afectado. Según los datos de la administración, 24.032 estudiantes cursan 2º de Bachillerato en centros públicos y serían los más perjudicados por una huelga que, aunque no paralizaría los centros gracias a los servicios mínimos, sí tendría una clara afección.
Bastaría con que el docente de una asignatura concreta secundara el paro para que un grupo entero perdiera días decisivos de preparación. Y en un sistema de acceso universitario basado en la concurrencia competitiva, cualquier desventaja pesa: la nota final depende tanto del expediente de Bachillerato como del resultado de la PAU.
El impacto, además, no sería homogéneo. Los alumnos de centros concertados y privados (unos 8.000) no se verían afectados, ya que sus docentes no contemplan sumarse a la huelga. Y tampoco los aspirantes de otras comunidades, que cada año ocupan una de cada tres plazas en las universidades públicas valencianas, especialmente en titulaciones de alta demanda como las de Ciencias de la Salud.
Mientras tanto, los sindicatos docentes endurecen su discurso. Tras la reunión de este lunes en la Mesa Sectorial, denunciaron la “falta de compromiso real y efectivo” de la consellera de Educación, Carmen Martí, y aseguraron que “hemos salido como hemos entrado”. La huelga indefinida, anunciaron, se concretará la próxima semana.
Las cinco organizaciones sindicales reclaman una subida salarial y un calendario de negociación de cuatro meses. Aunque la consellera Carmen Ortí insiste en que “por primera vez en once años” se ha puesto sobre la mesa un incremento retributivo condicionado a los Presupuestos los sindicatos aseguran que siguen sin avances reales.
STEPV ya prepara una asamblea para definir los términos del paro, mientras CCOO advierte de que las movilizaciones continúan porque “sin seguridad en Hacienda no habrá mejoras”. CSIF, por su parte, lamenta la ausencia de medidas concretas y denuncia que el profesorado valenciano “está a la cola de España en retribuciones”.
Con el curso entrando en su tramo más delicado, la comunidad educativa mira a mayo con inquietud. Una huelga indefinida no solo tensionaría los centros, sino que podría alterar el equilibrio de oportunidades en el acceso a la universidad. Y para miles de jóvenes que llevan dos años preparándose para este momento, cada día perdido pesa como una nota menos.