El festival Dansa València 2026, una iniciativa clave de la Conselleria de Educación, Cultura, Universidades y Empleo, impulsada por el Institut Valencià de Cultura (IVC), ha llegado a su fin con una programación que ha invitado a la reflexión profunda sobre el legado cultural y el paso del tiempo. La clausura ha estado marcada por la destacada actuación de la compañía Mal Pelo, que ha ofrecido una perspectiva única sobre la herencia generacional y la memoria colectiva. Este evento anual, que celebra la danza y las artes del movimiento en la Comunitat Valenciana, ha consolidado su posición como un referente cultural, atrayendo a un público diverso y ofreciendo propuestas innovadoras.
La clausura con Mal Pelo y su obra 'We. Nosaltres i els temps'
La aclamada compañía catalana Mal Pelo, fundada por Maria Muñoz y Pep Ramis, y galardonada con el prestigioso Premio Nacional de Danza en 2002, ha sido la encargada de poner el broche de oro a esta edición del festival. Su obra 'We. Nosaltres i els temps' se ha presentado el 19 de abril en el Teatre Principal, ofreciendo una experiencia escénica conmovedora. Esta pieza ha tomado como punto de partida el poema 'Separation' de John Berger, lo que ha permitido a la compañía explorar temas universales como el viaje, la emigración y la sensación de desarraigo. Durante la representación, los artistas han profundizado en el concepto de comunidad y han puesto el foco en la esencia del movimiento humano: el acto de caminar, transformándolo en una metáfora de la existencia y la búsqueda de identidad.
La secretaria autonómica de Cultura, Marta Alonso, ha estado presente en los actos de clausura del festival. Su asistencia ha incluido no solo la función de Mal Pelo en el Teatre Principal, sino también otros espectáculos matutinos que han enriquecido la jornada final. Entre ellos, ha destacado la propuesta 'Gush is Great' de Production Xx, que se ha podido disfrutar en el Centre del Carme, y la pieza 'Oroimen' de Akira Yoshida, presentada en la emblemática Plaza del Mercado. La presencia institucional ha subrayado el compromiso de la Generalitat Valenciana con la promoción de las artes escénicas y el apoyo a la cultura.
'Gush is Great': Deambular como acto de resistencia en el CCCC
El Centre del Carme Cultura Contemporània (CCCC) ha sido el escenario de 'Gush is Great', una fascinante propuesta de la compañía francesa Production Xx. Esta obra ha ofrecido una experiencia verdaderamente hipnótica, protagonizada por cinco jóvenes intérpretes que, a través de su deambular, han simbolizado una oda a la rebeldía sutil y a la imperante necesidad de reinvención personal y social. Esta producción de carácter internacional, que ha formado parte de la programación de Dansa València, se ha caracterizado por ser una intensa vivencia sensorial. En ella, se han entrelazado la poesía más cruda con las tensiones inherentes a la sociedad contemporánea. La aparición y posterior descarte de diversos objetos en escena ha servido para evidenciar la absurdidad del mundo actual. La pieza se ha complementado con ingeniosas manipulaciones, efectos ilusorios y una envolvente banda sonora, donde la lentitud de los movimientos se ha erigido como un poderoso acto de resistencia frente al ritmo frenético de la vida moderna.
Exploraciones de la identidad: Paula Quintana y Akira Yoshida
La jornada final de Dansa València se ha enriquecido con dos propuestas individuales que han abordado la construcción del yo desde ángulos muy diferentes, invitando a la introspección. En el Teatre Rialto, la bailarina canaria Paula Quintana ha presentado su solo 'Atlas de anatomía'. En esta obra, Quintana ha fusionado de manera magistral influencias afrolatinas, su herencia andaluza y su visión del presente europeo. La pieza ha profundizado en la identidad personal, sirviendo también como una clara reivindicación de la periferia, un tema que resuena con la condición de isleña de la propia creadora. Acompañada por un coro de voces en directo, Quintana ha desvelado un complejo mapa de linajes y legados que, según su propuesta, el cuerpo humano atesora, y ha explorado cómo estas conexiones se entrelazan.
Paralelamente, el espacio público ha adquirido un papel central en la Plaza del Mercado, donde el artista navarro Akira Yoshida ha ofrecido su pieza 'Oroimen'. Yoshida, cuya formación abarca desde el 'breaking' hasta la danza contemporánea, ha propuesto una reflexión escénica sobre la identidad y la memoria. La obra ha presentado a un personaje que, tras haber perdido la conexión con la realidad, anhela ser comprendido en un viaje profundamente rememorativo. 'Oroimen' ha invitado al público a meditar sobre la experiencia de una persona solitaria que recorre los senderos de la memoria a través de las acciones de sus manos, evocando conceptos como el tacto, la juventud, el amor, la vida y la muerte. Ambas obras han ofrecido perspectivas únicas sobre la complejidad de la existencia humana y la búsqueda de significado.