Opinión

Pedro, tenemos un problema

Hace algunas semanas escribía en este mismo espacio que el nombramiento del nuevo gobierno presidido por Pedro Sánchez, y la apabullante presencia de ministros valencianos, hacía vaticinar un futuro lleno de optimismo para esta siempre olvidada Comunitat Valenciana, y concluía que ojalá las expectativas se cumplieran y no nos volviéramos a topar con el acostumbrado ninguneo al que unos y otros nos someten.

Pues bien, poco ha durado la fiesta. Transcurridas varias semanas, tal y como sospechaba en su momento, valencianos y valencianas nos despertamos de las celebraciones con una ligera pero amenazante resaca, que sólo el buen hacer de la sociedad valenciana, con el Molt Honorable President Puig al frente por la parte institucional, podrá mitigar.

Es difícil aventurar como acabará la negociación y reivindicación de un nuevo modelo de financiación que ponga fin a la injusticia crónica que padecemos en nuestra Comunitat, pero lo que es evidente es que nadie puede negar que durante los últimos tres años, se ha conseguido una unidad de acción aglutinando a la sociedad civil valenciana (la de verdad, no la que se ha presentado hace unos días) en defensa de un interés común, reivindicando que somos un pueblo unido y leal, pero también hastiado por las injusticias sufridas y el desprecio al que nos vienen sometiendo durante los últimos años, por no decir siglos.

Y es que, desde la discrepancia en muchos aspectos de su gestión, hay que reconocer que el Consell, con el President Puig a la cabeza y con la persistencia y pedagogía del Conseller Vicent Soler, si algo ha conseguido ha sido aunar bajo el mismo discurso a la práctica totalidad de las siglas políticas y de los agentes sociales de esta tierra, que no es poco, viendo y sabiendo como las gastamos los valencianos en lo que nuestra autoestima respecta. Memorables son las actuaciones del Conseller Soler en el Consejo de Política Fiscal y Financiera votando en contra incluso del dictado de su propio partido, con el argumento de que se siente respaldado por la sociedad valenciana en el plante ante unas decisiones que perjudican a la Comunitat.

Pero todo este relato, con incluso ciertas dosis de épica, que como decía al principio tuvo su momento de mayor euforia con el desalojo de Rajoy del gobierno de la nación y del ínclito Montoro (sí, ese que nos llamaba lloricas a los valencianos) del Ministerio de Hacienda, se vino abajo hace unos días, con el anuncio por parte del Gobierno de España de que no habrá nuevo modelo de financiación a corto plazo.

Mentiría si dijera que me sorprendió el anuncio del Gobierno. No albergaba ninguna esperanza de que la representación valenciana en el consejo de ministras hiciera ver y comprender al Presidente Sánchez que lo nuestro no es el típico lamento de los presidentes autonómicos que siempre se quejan de que les faltan recursos. Como no esperaba que la Ministra Montón trasladara a sus compañeros y compañeras de gabinete la acuciante necesidad de que se acabe con la injusticia que sufrimos, y que ella reiteradamente utilizaba como excusa (justificada por supuesto) ante cualquier crítica que como Consellera recibía de los grupos de la oposición en les Corts Valencianes.

Y menos aún esperaba que el flamante Ministro de Fomento, hombre de confianza del Presidente Sánchez, antepusiera los intereses de la comunidad, por la que él es diputado en el Congreso, a una inigualable oportunidad de saldar cuentas pendientes con el President Puig, desbaratando el discurso reivindicativo del Consell.

En fin, que una vez más tenemos motivos de sobra para desconfiar de una pronta solución a la infrafinanciación de nuestra comunidad. Por mucho que se haya anunciado esta misma semana como un gesto hacia la Comunitat que se van a introducir medidas correctoras que intenten paliar la insuficiencia financiera que padecemos, como la mutualización de la deuda o más FLA (para ese viaje no hacían falta alforjas). Como tampoco resulta esperanzador para la agenda valenciana que la primera reunión entre el President Puig y el presidente Sánchez se haga en un entorno tan informal como es la visita de este último al FIB de Benicàssim.

Y es que de gestos andamos sobrados los valencianos, porque el nombramiento de varios miembros del Consell para ocupar importantes puestos en la Administración del Estado al fin y al cabo no es sino la constatación de que en esta Comunidad hay talento, pero poco más nos va a aportar en la solución de los problemas que nos acucian.

Por eso no debemos conformarnos con gestos, ni con guiños, ni con decisiones con las que algunos quieran demostrar su magnificencia. Los valencianos y las valencianas no necesitamos ni queremos caridad, lo que queremos es justicia, es no ser más pero tampoco menos que nadie, queremos lo que nos corresponde, y hacer oídos sordos a una reivindicación que nace de la sociedad valenciana, prolongando así la injusticia y ahondando en la desigualdad entre territorios es una temeridad. Y peor aún, me parece una total falta de respeto hacia una sociedad, unas instituciones y un gobierno, como es el del President Puig, que han sabido aparcar sus diferencias para ponernos a todos tras la pancarta de la reivindicación y la defensa de la dignidad del pueblo valenciano.

Si eres incapaz de valorar todo esto y hacer justicia, Pedro, tenemos un problema.

David de MiguelDiputat AgermanatCorts Valencianes