València se prepara para acoger uno de los mayores acontecimientos deportivos y culturales de su historia reciente: los Gay Games XII València 2026. Más de 7.000 personas ya han confirmado su participación y la ciudad espera la llegada de decenas de miles de visitantes de todo el mundo. Al frente de la gala inaugural estará la drag valenciana Choriza May, artista internacional y firme embajadora de la cultura local. Hablamos con ella sobre orgullo, vértigo, lengua, referentes y la responsabilidad —y el honor— de decirle al mundo: “Bienvenidos a mi casa”.
València se prepara para uno de los mayores eventos deportivos y culturales de su historia reciente. ¿Cómo suena eso dicho desde la voz de una drag queen valenciana como tú? ¿Y cómo estás viviendo ser la presentadora de la gala inaugural?
Es muy guay. Desde mi drag siempre he utilizado la plataforma para promocionar València a nivel internacional. Ya se vio cuando estuve en RuPaul's Drag Race UK: yo soltaba valencianadas aunque en la BBC pensaran que era español y no entendieran nada (risas).
Esto es una oportunidad preciosa para enseñar lo que tenemos: cultura, deporte, identidad… Tenemos un tesorito. Que venga gente de todo el mundo y poder mostrarlo me encanta. Es lo que yo hago, pero llevado al mundo del deporte.
Has actuado en medio mundo, pero este evento es en casa. ¿Qué impone más, un escenario en Londres o un estadio en València?
Te digo una cosa: solo me pongo nerviosa cuando actúo en casa. Cuando estoy fuera me da igual, échame el público que quieras. Pero aquí hay una presión extra. Me han elegido para representar lo que significa València a nivel internacional… y eso intimida.
El escenario impone mucho, claro, pero también está el orgullo de decir: “Bienvenidos a mi casa”. Es una mezcla de vértigo y emoción.
Cuando te lo confirmaron, ¿qué pensaste primero: qué orgullo o en menudo lío me he metido?
Las dos cosas: qué orgullo y en la que me he metido (risas). Yo ya conocía los Gay Games, había visto los carteles por la ciudad cuando se anunció que venían. De hecho, estaba pensando en escribirles para involucrarme de alguna manera… y se me adelantaron. Fue muy bonito.
Para quien no sepa qué son los Gay Games, ¿cómo se lo explicarías?
Es otra manera de reivindicar todo lo que somos y hacemos como colectivo. Tenemos el Orgullo, asociaciones, charlas… y los Gay Games visibilizan algo que quizá no se asocia tanto al colectivo: el deporte.
Es una forma muy sana y muy potente de generar impacto cultural en un ámbito tan grande como el deporte a nivel mundial.
En un contexto político convulso, ¿es importante ocupar espacios?
Totalmente. Esa es la clave: ocupar espacios. Que estemos en una gala inaugural en el estadio del Levante es necesario. Tenemos que estar en todos los sitios.
Yo nunca me he conformado con los espacios a los que tradicionalmente se nos ha relegado, como bares a las dos de la mañana. He querido estar en televisión pública, en teatros como el Teatro Micalet… y ahora en los Gay Games. No podía ser en otra ciudad que no fuera València.
Los Gay Games incluirán deportes muy de aquí como la pilota valenciana o el colpbol. ¿Te ves comentándolos?
No sé si de comentarista, pero de reportera dicharachera seguro. Hace poco grabé un vídeo en un trinquet con el presidente de la asociación de pilota de mi pueblo y es precioso ver cómo este deporte ahora se proyecta internacionalmente.
Mucho respeto, eso sí. Pero miedo a un pelotazo no tengo, con estas pelucas voy protegida (risas).
València recibirá a miles de personas de decenas de países. ¿Qué imagen te gustaría que se llevaran?
Que conozcan la ciudad más allá del turismo y la playa. Que se lleven el recuerdo de la calidad humana.
Yo he traído amigos extranjeros muchas veces y lo que más les gusta no es un monumento, es el día que vienen a casa y mi padre les hace una paella. Eso es lo que marca la diferencia: la hermandad, la cercanía.
Quiero que se vayan pensando: “Sí, hemos competido, pero qué buena gente eran”.
¿Veremos valenciano, humor local y cultura popular en la ceremonia?
Dalo por sentado, (risas). La gala será en inglés y en español porque viene gente de todo el mundo, pero para mí es imprescindible que haya una parte importante en valenciano. Estamos en nuestra tierra y tenemos una lengua preciosa. Y en la actuación… más valenciano que eso no va a haber. Va a haber iconos. Quiero que la gente descubra artistas valencianos como Rosita Amores, que es mi vedette favorita. Imagínate: un estadio lleno de gente de México, Canadá o Australia escuchando a una travesti valenciana cantar temas de Rosita Amores. Es un sueño.
Cuando se apaguen las luces de la inauguración, ¿qué te gustaría pensar?
Que todo el mundo se ha sentido incluido. Si hacemos los Gay Games en un momento en el que parece que el mundo ha dado pasos atrás, lo vamos a hacer bien. Quiero que la gente se vaya diciendo: “La promesa se ha cumplido”. Que hayan vivido un pequeño oasis donde la diversidad no es una promesa, sino una realidad. Por eso estoy en este proyecto. Porque creo que es posible. Y creo que lo va a ser.