En una ciudad donde durante años el ocio LGTBI parecía moverse entre opciones previsibles, Cancaneo llega para romper la inercia. No con grandes campañas ni nombres imposibles, sino con algo mucho más poderoso: constancia, identidad y comunidad. Lo que empezó como una prueba un domingo por la tarde en La Barbería de Poblats Marítims, hoy es una de las citas imprescindibles del ocio queer valenciano, con colas para entrar cada sábado y un público que ha hecho de la fiesta un ritual compartido.
Su creador, DJ y promotor, gran conocido de la escena madrileña y valenciana, Caris Hilton, lo resume sin grandilocuencias: “Queríamos homenajear otra época, cuando no había apps ni tantas discotecas y la gente se conocía cara a cara en lugares de encuentro”. De ahí el nombre, Cancaneo, una palabra casi olvidada que aquí se resignifica desde el orgullo y la memoria marica.
Un espacio para volver a salir (y a sentirse parte)
Cancaneo no solo funciona como fiesta, sino como punto de reencuentro. “Mucha gente me dice que gracias a esta propuesta ha vuelto a salir, a socializar, a sentirse parte del colectivo”, explica. Y ahí está una de sus claves: la convivencia real entre generaciones que rara vez compartían pista.
Personas de veinte años bailan junto a otras generaciones que habían dejado de salir de noche. Aquí nadie sobra y nadie destaca por encima del resto. “Es muy democrático, nadie tiene privilegios”. Esa igualdad se traduce en fidelidad, en sensación de familia y en un público que vuelve semana tras semana.
Contra el algoritmo: ligar, mirar y jugar
En una época dominada por lo digital, Cancaneo propone lo contrario. Pegatinas con mensajes anónimos, juegos y dinámicas que invitan a romper el hielo sin aplicaciones de por medio. “Esta fiesta es lo contrario a lo digital”, afirma su creador.
El público no es un mero espectador: es protagonista. Fotos, vídeos y pequeños momentos capturados por él mismo con su propio iPhone construyen un archivo colectivo donde todos tienen espacio. Jóvenes, mayores, cuerpos normativos y no normativos, caras conocidas y primeras veces. Aquí no hay un único canon ni una única forma de estar.
Drag queens: alma, riesgo y cultura viva
Las drag queens no son un adorno en Cancaneo: son parte esencial de la identidad de la fiesta. Desde el inicio, la presencia de artistas como Liz Dust, a quien su creador define sin dudar como “la travesti número uno de la terreta”, marcó el tono gamberro de la fiesta.
Con el crecimiento del proyecto, el cartel se ha ido abriendo a más artistas, generando un espacio donde las drags pueden arriesgar, experimentar y actuar sin las exigencias de los grandes escenarios. “Hay actuaciones muy trash, muy underground, momentos que parecen sacados de YouTube”, recuerda entre risas.
Ese margen de libertad refuerza la idea de Cancaneo como refugio cultural, no solo como pista de baile. Un lugar donde el drag no es consumo rápido, sino expresión y relato compartido haciendo protagonistas a los propios asistentes de Cancaneo, algo también innovador.
Poblats Marítims, València y un sello que ya viaja
Que Cancaneo naciera en Poblats Marítims, cerca del Cabañal, no es casual. Barrio, local y fiesta se han retroalimentado desde el principio. Frente a los circuitos más evidentes, su creador apostó por la periferia, por lo queer antes que por lo normativo, por un espacio con identidad propia. “Hacer esto en Chueca o en Ruzafa no sería lo mismo”, reconoce.
Ese sello valenciano ha viajado también a Madrid, donde la fiesta funciona como cita mensual y donde incluso suenan canciones en valenciano a petición del público. Un gesto pequeño, pero cargado de significado.
Futuro mediterráneo: Castellón, Alicante y más allá
Con el éxito consolidado en València y Madrid, los ojos de Cancaneo están puestos en otras ciudades del Mediterráneo. "Me encantaría llevar la fiesta a Castellón o Alicante. Tenemos mucho público de esas ciudades que viene cada fin de semana a Valencia", comenta Caris. Aunque ya han surgido propuestas para fiestas de verano o eventos del Orgullo, aún se busca el proyecto adecuado para expandirse.
Una invitación abierta: hacen falta más aliades
Cancaneo no es solo para quien ya forma parte del colectivo. También es para quienes acompañan, apoyan y entienden que la diversidad se construye compartiendo espacios. Amigas, mariliendres, vecinas del barrio, aliades que suman. La invitación es clara: ir, probar y vivir la experiencia. Porque Cancaneo demuestra cada sábado que cuando el ocio se crea desde lo comunitario, deja de ser solo una fiesta y se convierte en hogar.
Dónde disfrutar de Cancaneo
La fiesta se celebra todos los sábados en La Barbería (C/ del Crist del Grau, 10, Poblats Marítims, 46011 València, Valencia), y en sus ediciones XL se trasladan al TEATRO HOT (C/ del Pare Porta, 4, Poblats Marítims, 46024 València, Valencia). Una cita que ya no es solo un evento: es un punto de encuentro para celebrar la música, la diversidad y la comunidad queer valenciana.