Aunque las consecuencias humanas —las víctimas directas en territorio en guerra— son, sin duda alguna, quienes más sufren los conflictos armados, no hay que infravalorar sus repercusiones económicas. Y es que, en un mundo globalizado como el que nos ha tocado vivir, las distancias se estrechan y, por consiguiente, las consecuencias de la inestabilidad son palpables en cualquier zona del globo.
La Comunitat Valenciana se sitúa a más de 5.000 kilómetros del territorio bélico; sin embargo, los efectos de la crisis entre Irán e Israel ya son notables en la economía valenciana. Y, por si fuera poco, las amenazas de Trump sobre España empeoran las previsiones.
Hay que tener en cuenta que la Comunitat importó durante el pasado año una cantidad de productos de Irán por valor de 47 millones de euros, mientras que las exportaciones son poco más de una octava parte: unos 6,3 millones de euros.
Y es que las importaciones desde el país de los ayatolás habían aumentado en los últimos años, hasta convertirse en el cuarto proveedor más importante de la Comunitat en Oriente Medio. Sin embargo, su opuesto, Israel, es y sigue siendo el primer país del que los valencianos importan más productos en la zona del Golfo y Asia Occidental, seguido de Emiratos Árabes Unidos.
Por ello, es fundamental conocer cuáles serán los sectores que más sufrirán la inestabilidad del mercado internacional.
La presión del crudo
De acuerdo con los datos aportados por la Cámara de Comercio, un 40 % de los productos importados de Oriente Medio son productos químicos o derivados del petróleo. Sin embargo, como explica la institución valenciana, la oferta de petróleo es mayor que la demanda debido al incremento de la producción y la venta de crudo. No obstante, los precios siguen al alza en las gasolineras valencianas.
Y es que la cotización del crudo, a expensas de lo que mucha gente cree, no se ha disparado tanto. De hecho, desde el inicio del conflicto el precio del barril de crudo se ha incrementado, pero en un grado menor que en otras etapas de tensión, hasta los 101 dólares (88 euros). No obstante, el ascenso en los últimos días ha sido significativo: un 43 %.
Paralelamente, cabe subrayar que las importaciones de crudo tienen un origen árabe cada vez menor. Países como Kazajistán, Angola, Guinea Ecuatorial, Guyana o Brasil atraen más a las petroleras españolas.
Un mercado volátil
Muchos sectores de la industria valenciana sufrirán duramente las consecuencias económicas del conflicto bélico. Los polímeros, el aluminio en bruto, los nitratos y los hidrocarburos cíclicos son los productos más importados del mercado de Oriente Medio para el abastecimiento de la industria valenciana.
En cuanto a los alimentos, el aceite de nabo, los pistachos, los dátiles y el azafrán son los principales productos importados por la Comunitat Valenciana.
A su vez, la incertidumbre en los mercados, ya no solo entre España y el Próximo Oriente, sino también a nivel internacional, implica que las transacciones se llenen de paralizaciones o retrasos. Como consecuencia, las cadenas de suministro se ven afectadas y los costes de transporte se incrementan.
Sin embargo, como se comentaba, la dependencia con Irán es menor y, ahora, con las relaciones casi inexistentes, se reduce al mínimo.
El sector reclama ayudas
El secretario general de La Unió Llauradora i Ramadera exige soluciones al Gobierno de España para paliar, en la medida de lo posible, las consecuencias de la guerra. Entre ellas, una rebaja fiscal en carburantes para el sector agrario, de manera que se reduzca el coste final, y medidas contra la inflación que combatan, a su vez, los costes de importación de los productos de Oriente Medio.