Con motivo del Día Internacional de la Mujer, el Observatorio de la Vulnerabilidad y el Empleo de la Fundación Adecco, en colaboración con 16 empresas, ha publicado el 13º informe #EmpleoParaTodas, que analiza la situación de las mujeres en riesgo de exclusión en el mercado laboral en la Comunitat Valenciana. Según el estudio, 833.000 mujeres, el 30,8% de la población femenina, se encuentra en situación de vulnerabilidad, enfrentando una combinación de desempleo, baja intensidad laboral y barreras estructurales que dificultan su inclusión social y económica.
El informe se basa en una encuesta realizada a 450 mujeres en búsqueda activa de empleo, pertenecientes a grupos especialmente vulnerables: mujeres con discapacidad, mayores de 45 años desempleadas de larga duración, con responsabilidades familiares no compartidas y/o víctimas de violencia de género. Además, se contextualizan los datos con el 15º informe AROPE sobre el Estado de la Pobreza, así como con información oficial del INE.
Una relación frágil con el empleo y el riesgo de exclusión social
El informe evidencia que las mujeres mantienen una relación más débil y discontinua con el mercado laboral. La tasa de actividad femenina se sitúa en el 53%, once puntos por debajo de la masculina, lo que significa que casi la mitad de las mujeres en edad laboral (47%) no trabaja ni busca empleo, frente al 36% de los hombres. Esta diferencia se refleja también en la distribución del desempleo: las mujeres representan el 56% de las personas desempleadas en la Comunitat Valenciana, pero solo el 46% de las ocupadas.
La consecuencia directa de esta brecha es un mayor riesgo de pobreza y exclusión social. Según el informe AROPE, casi 1,6 millones de personas en la Comunitat Valenciana están en riesgo de pobreza, de las cuales 833.000 son mujeres, frente a 756.000 hombres. Este indicador, basado en la situación económica del hogar, subraya que la vulnerabilidad femenina puede estar incluso subestimada, ya que las cifras no reflejan plenamente las desigualdades internas dentro de los hogares.
Begoña Bravo, directora de Inclusión de la Fundación Adecco, afirma que "las mujeres soportan un mayor riesgo de pobreza como resultado de desigualdades estructurales vinculadas al mercado laboral. La concentración en empleos parciales, interrumpidos o peor remunerados, junto con la responsabilidad mayoritaria en cuidados y la exposición a situaciones de vulnerabilidad como monoparentalidad o violencia de género, reduce su autonomía económica y las coloca en una posición frágil frente a la exclusión social”.
Empleo y apoyo psicológico: las palancas clave para salir adelante
El estudio también revela cuáles son los recursos que las propias mujeres consideran más determinantes para mejorar su situación. La práctica totalidad, un 95%, identifica el empleo como el principal factor de inclusión social, seguido por el apoyo psicológico (55%) y el acceso a una vivienda digna (44%). La formación y el fortalecimiento de redes sociales ocupan posiciones menores, pero igualmente relevantes.
“El empleo no es solo un ingreso económico: refuerza la autoestima, amplía redes sociales y profesionales y permite el acceso a otros recursos esenciales, como la vivienda y la formación”, explica Bravo. Sin embargo, el informe destaca que no cualquier empleo garantiza inclusión. Es imprescindible que las condiciones laborales sean seguras, sostenibles y permitan la conciliación familiar para que las mujeres puedan proyectar una vida autónoma y estable.
A pesar de reconocer el empleo como factor clave, solo 3 de cada 10 mujeres confía en acceder a un trabajo sostenible durante 2026. La desconfianza es aún mayor entre las mujeres mayores de 45 años en desempleo de larga duración (25%) y las mujeres con discapacidad (27%). Las mujeres con responsabilidades familiares no compartidas y víctimas de violencia de género presentan una confianza ligeramente superior (33%), aunque igualmente limitada.
Este panorama refleja un círculo de vulnerabilidad: la baja confianza laboral se ve reforzada por la inactividad prolongada, la falta de familiaridad con el mercado y la brecha digital, así como por prejuicios y estereotipos sociales, señalados por el 72% de las encuestadas como barreras significativas.
Baja intensidad laboral y consecuencias económicas y emocionales
Uno de los hallazgos más preocupantes del informe es la baja intensidad laboral. Casi la mitad de las mujeres encuestadas (47,6%) ha trabajado menos del 20% de su capacidad en los últimos dos años, equivalente a menos de cinco meses de empleo efectivo. Esta situación es más acusada en mujeres sénior (62% supera un año sin trabajo), con discapacidad (60%), monoparentales (53,2%) y víctimas de violencia de género (45%).
La baja intensidad laboral está vinculada a múltiples factores: interrupciones por cuidados, trayectorias fragmentadas, falta de formación básica y discriminación histórica. A esto se suma el desconocimiento del mercado laboral y la brecha digital, que afectan a alrededor del 40-55% de las mujeres según su perfil. Esto limita su capacidad de acceder a oportunidades laborales modernas y sostenibles.
El desempleo prolongado genera también impactos significativos en la salud mental. El 80% de las mujeres en situación de vulnerabilidad declara que el desempleo afecta negativamente a su bienestar psicológico, con porcentajes aún mayores en mujeres mayores de 45 años (85%), con responsabilidades familiares no compartidas (87%) y víctimas de violencia de género (86%). Esta situación se traduce en estrés, ansiedad, pérdida de autoestima e inseguridad sobre el futuro, reforzando la vulnerabilidad económica y social.
Ante este escenario, el informe subraya la necesidad de acompañamiento individualizado y transversal. “El apoyo no termina con la colocación en un empleo; debe abarcar toda la trayectoria de inclusión, reforzando la confianza y asegurando que la incorporación al mercado laboral sea estable y sostenible”, concluye Bravo. Asimismo, Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco, recalca que Administración, empresas y tejido asociativo deben trabajar conjuntamente para garantizar políticas inclusivas, estrategias de diversidad y programas de acompañamiento continuado que permitan la plena inclusión de las mujeres en situación de vulnerabilidad.
Así, el informe #EmpleoParaTodas ofrece una radiografía clara de la situación de las mujeres en la Comunitat Valenciana: vulnerables, desprotegidas frente al desempleo y con expectativas laborales muy bajas, pero conscientes de que el empleo y el apoyo psicológico son claves para recuperar autonomía y estabilidad. La intervención coordinada de instituciones, empresas y asociaciones se presenta como la vía para revertir esta situación y garantizar una inclusión laboral real y duradera.