El sector arrocero europeo atraviesa una situación crítica marcada por el incremento de importaciones sin aranceles, la caída de precios y la pérdida de competitividad frente a terceros países. Productores, cooperativas e industria, junto a organizaciones como UNIADE y Cooperativas Agroalimentarias, advierten de que la situación ha dejado de ser coyuntural para convertirse en un problema estructural que pone en riesgo la continuidad del cultivo del arroz en la Unión Europea.
Durante la última campaña, la UE ha recibido alrededor de 1,7 millones de toneladas de arroz, con cerca del 60 % entrando sin aranceles, lo que ha generado una fuerte presión sobre los precios internos. Esta tendencia no solo se mantiene, sino que se intensifica, con un incremento adicional de 50.000 toneladas en las solicitudes de importación, afectando incluso al arroz Japonica.
El impacto directo ha sido una caída de precios que está forzando a muchos agricultores a reconvertir sus explotaciones hacia variedades de mayor valor añadido. En países como Italia, principal productor europeo, hasta el 60 % de la superficie se está desplazando hacia el Japonica, un cambio que podría provocar un exceso de oferta y una nueva caída de precios en el segmento del risotto, considerado clave para la rentabilidad del sector.
El sector es contundente: “si desaparece el arroz, desaparecen los territorios”. En muchas regiones europeas, este cultivo no solo es una actividad económica, sino un elemento estructural del paisaje, la biodiversidad y la cohesión social. Su pérdida implicaría el abandono de tierras históricamente cultivadas y graves consecuencias económicas y ambientales.
La industria transformadora también se encuentra bajo presión. La combinación de aranceles desactualizados desde 2004, la caída del dólar y la importación de más de 500.000 toneladas de arroz procesado —principalmente desde Camboya y Myanmar— está desplazando la producción local y poniendo en riesgo miles de empleos industriales en Europa.
Las actuales medidas de protección no están siendo suficientes. La cláusula de salvaguardia del sistema SPG presenta umbrales demasiado altos para ser efectiva en la práctica, lo que impide una respuesta ágil ante la crisis. Mientras tanto, los productores europeos compiten bajo estándares medioambientales, sociales y de calidad mucho más estrictos que los exigidos a las importaciones.
Ante este escenario, UNIADE y Cooperativas Agroalimentarias reclaman una actuación urgente de la Comisión Europea basada en seis ejes principales: revisión de la cláusula de salvaguardia, actualización de aranceles, creación de un gravamen específico para el arroz envasado importado, impulso de políticas de promoción del arroz europeo, reconocimiento del arroz como producto sensible excluido de acuerdos de libre comercio y aplicación estricta del principio de reciprocidad en estándares sanitarios, medioambientales y sociales.
El mensaje del sector es claro: sin una intervención inmediata, Europa corre el riesgo de perder un cultivo estratégico, su soberanía alimentaria y el equilibrio de numerosos territorios rurales.