Cultura

Marc Ros (Sidonie): "Tenemos muchas ganas de probar un escenario como el Roig Arena”

Sidonie hace parada en Valencia dentro de la gira Catalan Graffiti en el Heineken House Festival en el Roig Arena, pero también harán parada en Bocairent, Xàtiva y muchas más sorpresas

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Sidonie: Jes, Axel y Marc en la promoción del disco.

Hay cadáveres exquisitos, dicen que todos quieren llegar al Edén. Me tienes tan fa fa fa fascinado. Es la última canción y van a dar la luz, fin de hechizo. Te tienes que enamorar de la guerra, yo no aguantaré mucho más, noto la presión en las arterias, el corazón me va a más de 100. Y es que hay tantas y tantas canciones de Sidonie que podría citarlas porque Marc Ros (Sidonie) ya ha dejado un rastro imborrable en el corazón de todos sus seguidores.

Hoy queremos dedicarle un rinconcito en este espacio para hablar con él de la trayectoria de Sidonie, un grupo que tiene una magia especial, una conexión única y un directo que no deja a nadie impasible porque el buen rollo que Marc, Axel y Jes tienen, acaban traspasando todas las pantallas. No voy a negar que tengo un cariño especial por este grupo que ya lleva años y años en los escenarios y se ha ganado con todos los méritos la fidelidad de sus seguidores por ser tan naturales como son los tres. Hoy hablamos con Sidonie de su gira "Catalan Graffiti" que pasa por València y se estrena con el Roig Arena, aunque a Marc, Axel y Jes les gusta todo tipo de salas, sobre todo por la complicidad directa y auténtica que tienen con su público. 

Videoclip "Sé" de Catalan Graffiti.

Después de la canción en catalán Portlligat del disco “el regreso de Abba”, ¿cuál ha sido el motivo de hacer un disco íntegramente en catalán?

El motivo fue muy personal. Quería ver cómo sonaba esta canción y también cómo sonaba mi voz cantando en catalán dentro de un grupo como Sidonie, haciendo la música que nos gusta. Tardamos un disco en publicar uno íntegramente en catalán porque antes salió el disco Marc, Axel y Jes, donde ya teníamos algunas canciones que nos habría gustado incluir. Pero yo estaba en proceso de aprendizaje: a pesar de ser catalán, tenía que aprender a hacer canciones en mi lengua y aún no tenía claro el camino. Por suerte, no incluimos ninguna, porque algunas no funcionaban. Después de un tiempo, cuando ya tuvimos un conjunto de canciones que nos convencían, llegó Catalan Graffiti. Pero, si tengo que hablar del verdadero punto de inflexión, el Big Bang del catalán para nosotros fue “Porlligat”.

Cómo habéis recibido la acogida de este disco y sobre todo los premios que ya habéis recibido?

Supongo que con el tiempo veremos qué impacto tiene este disco en nuestra carrera. Muchos colegas me escriben ahora para decirme que lo han descubierto, así que es un disco de aquellos de cocción lenta. Y creo que la sorpresa de hacerlo en catalán ha sido más grande para el público que para nosotros.

Nosotros, de hecho, no lo planteamos así: simplemente queríamos hacer el mejor disco posible. El idioma no era tan relevante hasta que lo publicamos y nos dimos cuenta de que, para mucha gente, sí que lo era. Hay quien lo ha recibido como cualquier otro trabajo nuestro, pero también hay personas que lo han pasado por alto o que directamente no lo han escuchado por el hecho de estar cantado en catalán. Hay quien elige la música en función del idioma.

A mí me parece una lástima, porque eso te hace perder música increíble en otras lenguas. Pero cada uno es libre de escuchar lo que quiera. En cualquier caso, el disco ha generado reacciones de todo tipo: hemos recibido premios, también críticas… y, en general, muy buenas valoraciones.

De todas las canciones de este Catalan graffiti, cuál consideras que es la más personal o la más íntima?

“Ovni 84”, sin duda. Habla de un avistamiento real que viví cuando tenía diez años: vi un ovni junto con mi padre y mi tío. Incluso apareció en un diario local, así que no fuimos los únicos que vimos aquel objeto volador no identificado.

Además, es una canción que conecta con mi infancia y con el pueblo de mi madre. La estamos tocando en directo y, por el hecho de hablar de ovnis, le hemos querido dar un aire glam, muy influido por el universo de Marc Bolan o David Bowie. Es, sin duda, una de mis favoritas del disco.

¿Cómo va a ser el cambio de discográfica? 

Ha sido una experiencia muy positiva. Con Sony terminamos en muy buenos términos después de muchos años trabajando juntos, y continuamos manteniendo el contacto porque hicimos un gran equipo. Pero también es cierto que, con el tiempo, las relaciones pueden estancarse y nosotros necesitábamos un revulsivo.

Sonido Muchacho es hoy uno de los grandes referentes de la escena independiente en el Estado, y, afortunadamente, nos abrieron las puertas. Además, les hizo especial ilusión que nuestra primera referencia con ellos fuera precisamente un disco en catalán.

Videoclip "Et puc odiar molt més" de Catalan Graffiti.

La carátula del disco es una berenjena. ¿Cómo llega esta berenjena a ser portada del Catalan Graffiti?

Me encanta. (esta pregunta solo se puede entender en la versión en valenciano) De hecho, siempre acabamos debatiendo cómo se debe decir “berenjena” según el lugar: mi madre dice “berenjena”, en las Islas a menudo dicen “berenjena”… y tú has dicho “berenjena”. Es fascinante.

Ahora mismo tengo la portada delante, y si la comparas con la del primer disco de The Velvet Underground —con aquel plátano icónico—, hay claramente un juego y un homenaje a una de las portadas que más nos han marcado. Nos preguntamos cómo sería esto en clave catalana: cambiamos el color y, en lugar de una banana, pusimos una berenjena, un ingrediente esencial de nuestra cocina. Es nuestro particular guiño a la Velvet.

Y en este estreno del disco hicisteis un graffiti, ya que lo llamas, es Catalan Graffiti. ¿Qué tal fue esta experiencia?

Ver en la calle cómo trabajaban los grafiteros nos impresionó mucho. Nosotros queríamos titular el disco como homenaje a la película American Graffiti, pero la verdad es que no somos grandes conocedores del street art ni del mundo del grafiti.

Todo cambió cuando empezamos a hablar con ellos. Descubrimos una manera de entender la creación y la vida muy interesante. Por ejemplo, cuando pintaron “Virginia”, nos dijeron que sabían que aquella obra no duraría ni doce horas, porque el siguiente grafitero pintaría encima. Y nosotros pensamos: “¿Cómo puede ser que no les importe?”. Pero nos explicaron que forma parte de su filosofía: crear sabiendo que es efímero, y que no pasa nada. Aquella conversación nos hizo aprender mucho sobre el arte y sobre la idea de dejar ir, y nos pareció muy inspiradora.

Después de Port Lligat, Catalan Graffiti, ¿escucharemos más discos en catalán de Sidoni?

Supongo que sí. Nos gusta mucho cantar en catalán, pero también me gusta hacerlo en castellano, y durante muchos años también en inglés.

Lo que pasa es que he perdido mucha fluidez en inglés porque he dejado de practicarlo. Antes leía mucho en esta lengua, sobre todo biografías que no se encontraban traducidas. Ahora, afortunadamente, muchas editoriales publican en castellano libros que me interesan, pero hace años teníamos que ir incluso a Londres, a Denmark Street, para encontrar ese tipo de material.

Al dejar de leer y hablar en inglés con regularidad, he perdido confianza, y ahora mismo no me vería haciendo una canción en esta lengua. No sé si me saldría de manera natural. Así que, de momento, el catalán y el castellano nos funcionan perfectamente.

Vamos a hablar un poquito de la gira. venís a Valencia al Henneken House Festival y también, por primera vez, al Roig Arena. ¿Qué sensaciones tenéis? 

Además de València, más adelante iremos a Bocairent y después a Xàtiva. En cuanto al Roig Arena, la verdad es que todavía no hemos entrado nunca; solo lo hemos visto en fotos.

A nosotros nos motiva mucho probar nuevos espacios. Cuando nos preguntan si preferimos tocar en un lugar o en otro, la verdad es que, mientras podamos tocar, nos es bastante igual. Las salas pequeñas tienen un encanto especial porque tienes al público muy cerca y el sonido se parece mucho al del local de ensayo, que es lo que más nos gusta.

Pero también hay una sensación única cuando subes a un gran escenario, sea en un pabellón o en un estadio: es como entrar en otra dimensión, como si subieras a una nave espacial. Nos genera una emoción muy potente. Así que tenemos muchas ganas de probar el Roig Arena y ver qué sensaciones nos transmite.

Presentación de Catalan Graffiti en Madrid.

¿Qué os gusta del público y las salas de València?

Nos encantan las salas y siempre es un placer tocar en València. Estamos muy a gusto aquí, la verdad. A ver, se nos acabará en el cliché, pero sí, un amor creciente hacia el País Valencià porque estamos muy a gusto. De momento, tenemos por delante el concierto de Bocairent, dentro de un festi-patio que nos hace mucha ilusión, y también la cita de Xàtiva —aunque ahora mismo no recuerde la fecha exacta. Además, hace poco me encontré con Raimon, y me hizo mucha ilusión. Por eso tengo muchas ganas de visitar su lugar de nacimiento, Xàtiva.

¿Cómo es la relación de Marc, Jes y Axel fuera de los escenarios? 

La clave es que somos amigos. Antes de ser músicos o de formar parte de un grupo, ya lo éramos. Y eso es lo primero que hay que cuidar.

Puede parecer una obviedad, pero en estos 27 años de trayectoria hemos visto muchas bandas subir al escenario donde sus miembros no eran realmente amigos, sino solo compañeros de trabajo. Y eso, con el tiempo, se nota.

Cuando no hay una base de respeto, cariño y amistad, es muy difícil resistir los momentos complicados, que siempre llegan. Si esa fuerza no está, el grupo acaba rompiéndose. Por eso, por encima de todo, lo que intentamos preservar es la amistad.

Habéis sido los teloneros de los Rolling, ¿cómo viviste esos momentos? 

La verdad es que aquel día no lo disfruté nada. Ahora sí que lo hago, cuando lo recuerdo o cuando hablo de ello, pero en el momento estaba muy nervioso y, además, empezaba a desarrollar la covid.

La organización de los Rolling Stones nos exigió hacernos un test antes del concierto en un laboratorio de Barcelona, y quien diera positivo no podía actuar. Afortunadamente, nadie dio positivo y pudimos viajar a Madrid, pero yo ya tenía síntomas.

Entre el malestar y los nervios, no pude vivir plenamente la experiencia. Ahora, en cambio, cuando veo las imágenes, me parece increíble y me siento muy orgulloso de haber tocado no solo en un estadio como el Metropolitano, sino también con nuestros grandes ídolos: los Rolling Stones.

Crees que no habrá más opción de volver a repetir esto?

Está muy difícil porque los Rolling no creo que vuelvan a hacer una gira. Por lo tanto, la gente que nos esté leyendo o escuchando, que sepa que la última vez que viste a los Rolling Stones fue la última vez y lo hizo también junto a Sidonie.

¿Qué es lo que más os gusta de vuestro público cada vez que llena las salas?

Que encontrarán un espectáculo divertido y que podrán bailar. Lo que más valoramos son las sonrisas y el hecho de que, aunque desafinen, la gente cante con nosotros. Eso es lo que más me emociona.

Pensar que una canción que escribí solo en mi habitación ahora la cantan cientos o miles de personas es algo muy potente. Lo que más nos importa es ver a la gente sonreír y tener la sensación de que se van a casa habiendo olvidado, aunque sea por un rato, sus problemas.

¿Cómo ves esa relación dentro de la canción “un día de mierda” con tu público?

Es un momento muy bonito, porque rompes la cuarta pared y bajas al público. Hoy en día es algo que hacen muchos artistas, pero en mi caso nace de una imagen que me marcó de joven en un concierto de Queen. Recuerdo ver a Freddie Mercury alzado a hombros por dos hombres muy musculados, vestidos de Superman. Aquella escena me impresionó profundamente.

Con el tiempo, he querido recrear esa conexión con el público, salvando las distancias, claro: en mi caso no hay ningún Superman, pero la sensación es igualmente especial. Poder cantar tan cerca de la gente es una experiencia muy intensa y preciosa.

¿Cómo vivisteis vosotros la DANA de Valencia desde fuera?

La primera sensación es de impotencia: ver lo que pasa y sentir que no puedes hacer nada.

Ante esto, te preguntas qué puedes hacer, aunque sea mínimo. Afortunadamente, siempre hay alguien que te sacude y te hace reaccionar. Desde la sala Salamandra, en l’Hospitalet, decidimos organizar rápidamente un concierto solidario para recaudar fondos.

Lo hicimos enseguida, con otros artistas que también se sumaron. Evidentemente, esto no resuelve nada ni alivia del todo la conciencia. La sensación que te queda es que, a pesar de haber hecho algo, siempre podrías haber hecho más.

Y esa espinita continúa ahí: la idea de que siempre puedes implicarte un poco más.

Entiendo que este primero, este 2026, será más de festivales, ¿y el 27 más de salas?

Espero que sí. Lo que tenemos claro es que, allí donde más tocamos fuera de los grandes núcleos, es en Galicia. Es, con diferencia, el territorio donde más presencia tenemos en proporción —dejando de lado Madrid, evidentemente.

Por suerte, nos encanta ir allí. Pero también nos gustaría poder bajar más hacia el sur, a Andalucía, o volver a Extremadura, donde hace tiempo que no vamos. Quizás no hay tanta escena o infraestructura, pero nos haría mucha ilusión reconectar con esos territorios.

¿Tenéis pensado hacer un recorrido por todo, o igual centrarlo más en el Mediterráneo?

La intención es tocar por todas partes. Es cierto que, con este disco, hemos puesto un foco especial en los territorios de habla catalana. Por ejemplo, estamos participando en eventos como el FestiPati de Bocairent, que probablemente no habríamos hecho si el repertorio fuera en castellano, y también tenemos citas en Catalunya o en les Illes.

Esto hará que, lógicamente, toquemos más en estos territorios. Pero el disco nace con voluntad de llegar a todas partes. Si podemos cruzar el Atlántico cantando en catalán, aún mejor.

Hay alguna sorpresa que te has guardado que todavía no sabemos de esta gira?

De esta gira puedo adelantar poca cosa, pero sí que hoy nos han traído nuevos looks: vestidos, camisas y chaquetas espectaculares. Nosotros cuidamos mucho la estética, así que, aunque no puedo revelar el repertorio ni cómo será la escenografía, sí que puedo decir que iremos muy elegantes. Y eso también forma parte del espectáculo.

 

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