Cultura

Jorge Blass: "Cuanto más minimalista, la magia gana en efecto y gana en emoción”

Jorge Blass presenta Ilusionarte del 1 al 5 de abril en el Teatro Olympia, una propuesta íntima que apuesta por la esencia del ilusionismo en directo

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Jorge Blass por Pelayo Rocal

La magia no necesita grandes artificios para sorprender. A veces basta una mirada, unas manos y un público dispuesto a dejarse llevar. Esa es la premisa de Ilusionarte, el nuevo espectáculo de Jorge Blass, que llega estos días al Teatro Olympia con una propuesta más íntima, directa y emocional.

Lejos de las grandes producciones llenas de efectos, Blass apuesta por regresar a la esencia del ilusionismo: una magia cercana, interactiva y sin trampas, donde el espectador no solo observa, sino que forma parte activa de lo que ocurre. Durante 75 minutos, el público entra en un juego constante entre lo real y lo imposible, en el que incluso el móvil se convierte en herramienta mágica.

En esta entrevista, el ilusionista habla de ese giro hacia lo esencial, de los retos de sorprender en la era digital y de todo lo que no se ve detrás de un espectáculo donde cada detalle cuenta. Una conversación reveladora que invita, sobre todo, a vivir la experiencia en directo.

Jorge Blass en ilusionarte

Ilusionarte lo defines como una “declaración de amor a la magia”. ¿En qué momento de tu carrera nace la necesidad de hacer un espectáculo como este?

Pues yo creo que en un punto en el que ya he hecho muchos espectáculos diferentes y tenía ganas de hacer algo más, volver a la esencia de la magia, a esa magia que no tiene artificios, que no hay efectos especiales ni humo que puedan ocultar otras cosas. Esto es magia como si fuera música en acústico. Aquí la técnica, todo lo que hago, tiene que ser excelente porque el público está pendiente en todo momento, delante de sus ojos. Luego es una magia muy interactiva, con efectos muy novedosos que hemos creado en estos años con mi equipo y que tengo ganas de presentar por primera vez aquí.

Volver a lo esencial en una época de sobreestimulación constante, ¿es casi una necesidad creativa?

Sí, un poco sí. Al final la magia es muy simple. En esencia se ha transformado con los años, pero sigue siendo lo mismo: sorprender a alguien con algo extraordinario que está delante de sus ojos. Y cuanto más minimalista es, más gana en efecto y en emoción. Esta propuesta es muy diferente a otros shows más grandes que he hecho. Aquí estoy solo en el escenario, con todo el foco puesto en ilusionar.

 En este espectáculo el público no solo observa, también participa. ¿Hasta qué punto se convierte en protagonista?

En varios momentos la magia sucede en las manos de los espectadores. Hay mucha interacción. Los que quieren pueden subir al escenario, participar directamente. Es interesante porque la magia es un arte de comunicación, no hay cuarta pared como en el teatro. Hay un diálogo constante con el público. Es probablemente mi show más inmersivo hasta ahora, porque las cosas ocurren muy cerca, incluso en las manos del espectador.

Y además el móvil forma parte del espectáculo. No pedimos que lo apaguen, al contrario, lo van a utilizar para crear magia.

¿La tecnología es ya una parte clave de la magia?

Sí, está transformando lo que hacemos. A mí me gusta utilizarla a nuestro favor y crear momentos de asombro con ella. Forma parte del lenguaje actual.

¿Qué es lo más difícil de sorprender a alguien que cree que ya lo ha visto todo?

Lo más importante es enseñarles algo que nunca antes han visto. Y eso es difícil, porque estamos expuestos constantemente a impactos en internet y redes sociales. Pero cuando alguien ve algo extraordinario en directo, no hay nada comparable. Por eso creo que la tecnología nunca va a acabar con la magia. Siempre nos va a fascinar ver a otro ser humano hacer algo que no podemos explicar.

Hay una parte del proceso que el público nunca ve. ¿Qué es lo más invisible y más importante de tu trabajo?

La técnica tiene que ser impecable. En cuanto se nota un pequeño fallo, se arruina todo. Muchos magos han ocultado eso con efectos, iluminación… pero aquí no. Aquí estoy expuesto, no hay forma de esconderlo. Por eso es una magia más pura y, en esencia, más sorprendente.

¿Hay alguna ilusión que aún no hayas conseguido crear y que tengas como obsesión personal?

Hay muchas ideas en una libreta que tengo. Algunas se quedan ahí durante años y luego vuelves a ellas. Es un proceso. A veces encuentras la forma de sacarlas adelante con el tiempo. Por ejemplo, me gustaría hacer un espectáculo en la calle, abierto al público, que dure varias horas. Hay muchas ideas que poco a poco van viendo la luz.

Para quien nunca ha visto magia en directo, ¿por qué Ilusionarte es algo que no se puede entender hasta que se vive?

Porque la magia tiene ese poder de atrapar a todos y de emocionar. Vista en directo genera una emoción muy fuerte. Los magos hacemos en el escenario cosas que todos desearíamos: teletransportarnos, hacer volar objetos… y eso impacta mucho cuando lo ves delante de ti. Animo a todos a venir a soñar, a desconectar un poco de la realidad, que es algo muy sano, y a vivir emociones fuertes aquí en Ilusionarte, en el Teatro Olympia.

ILUSIONARTE - Jorge Blass