El Centre del Carme Cultura Contemporània (CCCC) ha anunciado un evento destacado en el marco de la XVII Bienal Internacional de Cerámica de Manises. El próximo 29 de abril, este espacio cultural acogerá una conversación única entre dos de las figuras más influyentes del arte contemporáneo valenciano: Carmen Calvo y Miquel Navarro. Este diálogo, titulado 'A través de la cerámica', ha sido concebido para explorar en profundidad las trayectorias artísticas de ambos creadores y su papel pionero en la incorporación de la cerámica a los procesos creativos durante los últimos 50 años.
La iniciativa ha sido diseñada para ofrecer una perspectiva enriquecedora sobre cómo estos artistas han desafiado las convenciones, utilizando un material tradicionalmente infravalorado para construir discursos artísticos complejos y de gran impacto. La cita representa una oportunidad excepcional para el público y los profesionales del arte de conocer de primera mano las experiencias y reflexiones de dos maestros que han marcado un antes y un después en el panorama artístico nacional e internacional.
Un encuentro con figuras clave del arte valenciano
La charla, que estará moderada por José Luis Clemente, profesor de Historia del Arte de la Universitat Politècnica de València, ofrecerá una perspectiva de primera mano sobre las contribuciones de Calvo y Navarro al panorama artístico. Ambos artistas han sido reconocidos con el Premio Nacional de Artes Plásticas y han representado a España en la prestigiosa Bienal de Venecia, entre otros muchos galardones y distinciones que avalan su relevancia internacional.
Pioneros en el uso de la cerámica en el arte
Calvo y Navarro se conocen muy jóvenes, a finales de los años 60, cuando están formándose como artistas y, a la vez, trabajan, en Cerámicas Hispania (Manises). Ese contacto con la cerámica inscribe una relación entre ambos que afianza intereses artísticos y estrecha las sintonías personales.
“Desde principios de los años 70, ambos artistas recurren a la cerámica como un medio profundamente ligado a lo artesanal y a la tradición mediterránea, pero también a su deriva industrial”, asegura Clemente.
“La cerámica, apenas usada en el arte hasta ese momento, es un material tradicionalmente desconsiderado, por estar asociado a lo artesanal y a las artes menores. Sin embargo, ambos artistas se sienten atraídos tempranamente por su carga histórica, identitaria y cultural, en el contexto de la Transición hacia la democracia en España”, apunta.
“Ambos recurren a sus propiedades respondiendo a la necesidad de renovar los postulados de la práctica artística, y en los que se combina interés por lo manual, el cuestionamiento de jerarquías artísticas, una necesidad de reconectar con lo físico y la crítica cultural”, ha añadido el historiador.
En el caso de Navarro, la cerámica, especialmente el barro cocido, es fundamental en la construcción de sus instalaciones de ciudades, chimeneas y esculturas; pequeñas arquitecturas que evocan paisajes urbanos y hábitats en los que reclama la presencia corporal del propio ser humano.
Por su parte, Calvo utiliza a menudo fragmentos cerámicos, piezas hechas a mano, azulejos, piezas rotas o elementos encontrados, y también objetos con un afán recolector y arqueológico. En su obra, la cerámica pierde su función original y se convierte en un dispositivo cargado de memoria, asociado a lo doméstico, lo íntimo, a la historia personal y también colectiva.