Alaquàs ha vuelto a convertirse este fin de semana en punto de encuentro de la gastronomía, la cultura y la tradición popular con la celebración de la IX Festa de la Carxofa, un evento que ha superado los 4.000 asistentes y que refuerza su identidad como una de las citas más singulares del calendario festivo de la comarca.
Bajo el lema El poble que renaix, la festa que floreix, la Plaça Constitució, a los pies del Castell d’Alaquàs, acogió durante tres jornadas una completa programación que combinó restauración, artesanía, comercio local y espectáculos culturales, atrayendo a vecinos y vecinas tanto del municipio como de otras localidades de l’Horta Sud y del área metropolitana de València.
La edición de 2026, celebrada del 6 al 8 de febrero, ha batido cifras récord no solo en asistencia, sino también en consumo gastronómico, con 5.700 tapas vendidas. Durante la jornada del domingo, hasta siete restaurantes ofrecieron sus propuestas culinarias en la plaza, mientras que los 13 puestos de artesanía y 12 comercios mantuvieron su actividad desde el viernes junto a la entrada del Castillo. Todo ello se completó con exposiciones, música, danza y actuaciones tradicionales que llenaron de vida el recinto durante todo el fin de semana.
La carxofa como motor gastronómico y social
Uno de los momentos más esperados de la Festa fue, sin duda, el III Concurso de Tapes de Carxofa, celebrado el domingo y que volvió a poner en valor la creatividad culinaria en torno a este producto emblemático. En esta edición, el certamen contó con doble reconocimiento.
El premio del jurado profesional fue para el restaurante Al Grano (La Canyada), que participaba por segundo año consecutivo. Su responsable, Carles, presentó una elaborada tapa de arroz de alcachofa, ropa vieja, yema trufada y caldo de ternera, que convenció al jurado compuesto por profesionales de la gastronomía, la comunicación y la cultura local.
Por su parte, el premio del público recayó en La Bocattina, restaurante ubicado en Paiporta, en plena zona cero de la Dana, un reconocimiento especialmente emotivo. Su propuesta fue una tosta de polenta con crema de carbonara, alcachofa crujiente y velo de guanciale, que obtuvo la mayor votación popular.
Programación diversa para todos los públicos
La Festa de la Carxofa continúa creciendo edición tras edición, ampliando su duración y su oferta de actividades. La programación arrancó el viernes 6 de febrero con la inauguración de la muestra de artesanía y una torrà de alcachofas, ambas presentes durante todo el fin de semana. El concierto de El Tío la Careta cerró una primera jornada marcada por la incertidumbre meteorológica, que finalmente no obligó a suspender ninguna actividad.
El sábado 7 de febrero tuvo como protagonista el Concurso de Arroz con Carxofa, en el que participaron ocho asociaciones locales. El primer premio fue para Llavoretes – Parroquia Asunción, seguido de Clavaris del Crist 2026 y la Falla Genovés, tras la deliberación de un jurado profesional. La jornada estuvo animada por la Xaranga Legends por la mañana y el grupo Yambú por la noche.
El domingo, día grande de la Festa, concentró la mayor afluencia de público con la apertura de la zona gourmet y comercial, donde participaron restaurantes locales y de otras poblaciones como Quarta Torre, La Cuina de Gemma, Pastisseria Dulces Elsa, l’Ateneu, La Bocattina, Al Grano y Capricho Andalú. La jornada se completó con actuaciones de la Muixeranga d’Algemesí, el Grup de Danses l’Olivar, el Poleo y diversas formaciones corales y de danza en el claustro del Castillo.
Una fiesta con raíces profundas
La Festa de la Carxofa d’Alaquàs se ha consolidado, nueve años después de su creación, como mucho más que un evento gastronómico. Inspirada en el tradicional Cant de la Carxofa, símbolo identitario del municipio, esta celebración mantiene vivo el vínculo entre historia, cultura y sentimiento de pueblo.
Aunque el Cant de la Carxofa volverá a celebrarse en agosto, la cita de febrero actúa como un recordatorio de unas raíces que siguen muy presentes. Una fiesta que, edición tras edición, demuestra que Alaquàs es un pueblo que renace y florece a través de sus tradiciones.