Los valencianos van al metro a pie: casi 9 de cada 10 usuarios llegan a su estación sin usar otro transporte

El 87,8% de los usuarios de Metrovalencia accede a pie a su estación, con una media de 6,48 minutos de caminata. El 49% vive a menos de 500 metros de la red

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Estación de Metrovalencia
Estación de Metrovalencia

Caminar para coger el metro. Esa es la realidad cotidiana de la inmensa mayoría de los usuarios de Metrovalencia: un 87,8% accede directamente a su estación o parada sin utilizar ningún otro medio de transporte, ni público ni privado. El trayecto a pie dura, de media, apenas 6 minutos y medio —en concreto, 6,48 minutos—, el tiempo justo para llegar desde casa hasta el andén. Así lo revelan los datos del último Índice de Satisfacción al Cliente (ISC) de Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana (FGV), elaborado a partir de más de 3.000 entrevistas a viajeros de la red de metro y tranvía.

Una red que encaja en la ciudad que la rodea

Que casi nueve de cada diez usuarios lleguen andando a su estación dice mucho sobre cómo está distribuida la red en el territorio. Metrovalencia no es solo una infraestructura de transporte: es, en gran medida, una red de barrio. Y los datos lo confirman. El 49% de los viajeros vive en un radio de 500 metros de su parada, una distancia equivalente a unos cinco o seis minutos de paseo tranquilo. Si se amplía ese radio hasta un kilómetro, el porcentaje sube hasta el 80% de los usuarios. La red, en otras palabras, está al alcance de la mano de cuatro de cada cinco valencianos que la utilizan.

La distribución por distancias dibuja una curva reveladora: el 13% se desplaza un máximo de 200 metros; el 21% hasta 300; el 25% hasta 400; y el porcentaje va creciendo progresivamente hasta alcanzar el 93% dentro de un radio de 3 kilómetros. Solo los usuarios más alejados, el 7% restante, superan esa distancia para llegar a la red.

El coche y el autobús, opciones residuales

¿Y los que no van a pie? Son una minoría, pero existen. Un 8,4% combina Metrovalencia con otros transportes públicos para llegar a su estación: autobuses de la EMT, Metrobús, Renfe o taxi. El coche, la moto o la bicicleta representan apenas un 3,7% de los accesos. En ambos casos, los tiempos medios de desplazamiento son significativamente más elevados que los de quienes simplemente cruzan su barrio andando.

Este perfil de usuario que camina encaja con el de una red urbana y metropolitana que, en los últimos años, ha consolidado su papel como columna vertebral de la movilidad en Valencia. Metrovalencia registró en 2025 un total de 91.640.139 viajeros , un volumen que, pese a las interrupciones provocadas por las inundaciones del 29 de octubre de 2024, refleja la dependencia estructural de miles de personas respecto al metro y el tranvía. En días laborales la media diaria supera los 251.000 clientes a lo largo de toda la red.

Al salir, aún más a pie

El patrón se repite —e incluso se intensifica— al final del viaje. Al salir de Metrovalencia hacia el punto de destino, el porcentaje de usuarios que continúa a pie sube hasta el 91,5%, con una media de 7,04 minutos de caminata. Es decir, más gente aún prescinde de cualquier otro medio de transporte en el tramo final de su desplazamiento.

En ese tramo de salida, los que optan por otros transportes públicos como la EMT, Metrobús, Renfe o taxi representan el 5,1%, mientras que el coche, la moto o la bicicleta suman el 3,3%. Ambos porcentajes son inferiores a los registrados en el acceso, lo que sugiere que los destinos finales de los viajeros están, si cabe, todavía más integrados en el entorno inmediato de las estaciones que sus puntos de origen.

Lo que revelan 3.000 entrevistas

Estos datos proceden del Índice de Satisfacción al Cliente (ISC) de FGV, una herramienta de medición basada en más de 3.000 entrevistas directas a usuarios de la red. Más allá de evaluar la satisfacción con el servicio, el ISC permite trazar un retrato detallado de los hábitos de movilidad de quienes usan el metro y el tranvía cada día. Y el retrato que emerge es el de una red que funciona, en buena medida, porque está donde la gente la necesita: cerca de casa, a pocos minutos a pie, integrada en el tejido urbano de una ciudad que sigue apostando por el transporte público como alternativa real al vehículo privado.