Valencia crea el primer centro europeo de inteligencia climática para el Mediterráneo y evitar otra catástrofe como la dana

La Generalitat destinará un millón de euros a un centro pionero en Europa que usará IA para anticipar fenómenos meteorológicos extremos.

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Cauce afectado por la DANA
Cauce afectado por la DANA

Hay una frase que el comisionado para la Recuperación de la Generalitat Valenciana, Raúl Mérida, repite con convicción desde la tragedia de la dana de octubre de 2024: la naturaleza tiene que convertirse en nuestra aliada. Y para lograrlo, Valencia no se conforma con reconstruir lo que el agua arrasó. Quiere anticiparse a la próxima vez. Desde Bruselas, Mérida ha anunciado la creación del primer Centro Mediterráneo de Inteligencia Climática (CMIC) de Europa, una infraestructura sin precedentes en el continente que combinará inteligencia artificial y ciencia atmosférica para transformar datos meteorológicos en decisiones públicas concretas antes de que el desastre llegue.

Un vacío europeo que Valencia quiere llenar

El anuncio se realizó durante la 12ª Asamblea Regional y Local Euromediterránea (ARLEM), celebrada en Bruselas, un foro que reúne a representantes locales y regionales de la Unión Europea y sus socios del arco mediterráneo. Allí, Mérida fue invitado a presentar el proyecto ante delegados de territorios tan dispares como Nimes y Córcega en Francia, Zagreb en Croacia, Roskovec en Albania, Argel en Argelia o Ramtha en Jordania. La lista de participantes no es casual: el Mediterráneo es, precisamente, una de las regiones del planeta donde el cambio climático está golpeando con mayor intensidad y frecuencia.

"Actualmente no existe en Europa un organismo de carácter regional que integre ciencia atmosférica de excelencia, inteligencia climática, anticipación de riesgos complejos y apoyo directo a la toma de decisiones públicas en el ámbito mediterráneo." Ese vacío es, precisamente, el espacio que la Generalitat pretende ocupar con el CMIC.

De los datos a la acción: la promesa de la inteligencia artificial

El problema no es, en realidad, la falta de información meteorológica. Los satélites, las estaciones de medición y los modelos climáticos generan hoy volúmenes ingentes de datos. El reto está en otro lugar: en convertir esos datos en decisiones útiles, a tiempo y para las personas correctas. Esa es la brecha que el nuevo centro aspira a cerrar aplicando inteligencia artificial a la gestión del conocimiento meteorológico.

"Queremos aumentar nuestra capacidad estratégica porque, aunque tenemos información, necesitamos mejorarla y transformarla en acciones concretas, algo que hasta ahora no se había realizado" - Raúl Mérida, comisionado para la Recuperación de la Generalitat Valenciana

El ámbito de actuación del CMIC abarca una amplia gama de amenazas climáticas:

  • Inundaciones y precipitaciones extremas
  • Calor urbano y salud pública
  • Sequía y gestión del agua
  • Agricultura y vulnerabilidad territorial
  • Riesgos costeros y marinos
  • Grandes incendios forestales
  • Catástrofes ambientales y economía de la adaptación

En otras palabras, prácticamente todo aquello que el clima mediterráneo puede lanzar contra la población en las próximas décadas.

Un millón de euros y el respaldo de la investigación

El centro arranca con una dotación inicial de un millón de euros a cargo de la Dirección General de Calidad y Educación Ambiental, incluida en los presupuestos vigentes de la Generalitat. Una cifra modesta para la envergadura del reto, pero que marca el punto de partida de lo que se plantea como un proyecto de alcance europeo. La investigadora Samira Khodayar, del Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo (CEAM), participa en el foro impulsado por la Generalitat Valenciana como primer paso hacia la Alianza Mediterránea para la Prevención de Riesgos Naturales. El CEAM, centro de investigación, desarrollo e innovación tecnológica para la mejora del medio ambiente en el ámbito mediterráneo , también colabora en el sistema de parques metropolitanos impulsado por el Consell.

La ambición del proyecto va más allá de las fronteras valencianas. El objetivo es monitorizar todo el mar Mediterráneo para obtener información sobre fenómenos climáticos a medio y largo plazo, y crear una red de información disponible para todos los países de la Unión Europea.

La lección de la dana: construir con la naturaleza, no contra ella

Resulta difícil entender la urgencia de este proyecto sin recordar lo que ocurrió en Valencia en octubre de 2024. La dana dejó una destrucción que marcó un antes y un después en la percepción colectiva del riesgo climático en España. Para Mérida, aquella tragedia encierra una enseñanza fundamental sobre cómo deben planificarse las políticas públicas.

"De la dana de 2024 podemos extraer muchas lecciones, pero una de las más importantes es que la naturaleza tiene que convertirse en nuestra aliada y, para ello, es necesario conocerla para, en base a datos fiables, planificar las políticas públicas que desarrollamos" - Raúl Mérida, comisionado para la Recuperación de la Generalitat Valenciana

La respuesta del Consell se ha articulado en tres fases sucesivas: la gestión de la emergencia inmediata, la reconstrucción material y, ahora, la recuperación entendida en su sentido más profundo: devolver a la ciudadanía la seguridad y la confianza en el futuro. Eso incluye herramientas que permitan anticipar lo que viene, no solo reparar lo que ya pasó.

Parques que absorben riadas y dan sombra al futuro

El CMIC no es la única pieza de esta estrategia verde. Entre los hitos de la estrategia del Consell de regeneración integral de los espacios afectados por la riada figura la puesta en marcha de un sistema de parques inundables metropolitanos en las cuencas del Túria y del Poyo, concebidos para actuar como zona verde y como barrera anti-riadas. Estos parques agroforestales, presentados como el modelo de parque del siglo XXI, combinan la función de laminación de avenidas con espacios de coworking, senderos hipoalergénicos, hilo musical y, fundamentalmente, estaciones meteorológicas que alimentarán el sistema de alerta temprana.

Durante su estancia en Bruselas, Mérida también se reunió con el asesor del Pacto Verde en el Comité Europeo de las Regiones, Gianluca Spinaci, en una visita en la que estuvo acompañado por la directora general de Representación ante la Unión Europea y Acción Exterior, Raquel Aguado. La apuesta valenciana llega en un momento en que Europa busca con urgencia respuestas regionales a una crisis climática que no entiende de fronteras. Si Valencia logra que el CMIC se convierta en un modelo exportable para el Mediterráneo, la tragedia de la dana podría acabar siendo, paradójicamente, el punto de partida de una nueva forma de gobernar el riesgo climático en el continente.