Más de 63 millones para renovar diez colegios e institutos: la Generalitat inyecta 15 millones adicionales en infraestructuras educativas

La Conselleria de Educación amplía en 15 millones de euros la inversión del Plan Edificant en diez centros de Valencia y Alicante, elevando el total delegado a más de 63 millones

Guardar

Colegio de Valencia
Colegio de Valencia

Construir un colegio nuevo no es solo una cuestión de ladrillo y hormigón. Es la promesa, tangible y medible, de que habrá aulas donde sentarse, patios donde crecer y espacios donde aprender. La Conselleria de Educación, Cultura y Universidades acaba de dar un paso más en esa dirección al aprobar un incremento de 15.051.194,61 euros en la delegación de competencias destinada a la construcción y reforma de diez centros educativos repartidos entre las provincias de Valencia y Alicante. Con esta ampliación, el importe total delegado supera los 63 millones de euros.

Un esfuerzo que se acumula sobre otro esfuerzo

El incremento aprobado no llega de la nada. Se enmarca en el Plan Edificant, el programa de infraestructuras educativas de la Generalitat Valenciana a través del cual la administración autonómica delega en los ayuntamientos la competencia para construir o reformar centros escolares en sus términos municipales. Desde el inicio de la legislatura, la Conselleria ha aprobado un incremento de más de 160 millones de euros a los ayuntamientos que disponían de delegación de competencias en la construcción de centros educativos dentro de este mismo plan, para posibilitar la finalización de las obras ante el aumento de costes. Dicho de otro modo: lo que se aprueba ahora es parte de una tendencia sostenida, no una medida excepcional.

¿Por qué suben los costes? Las razones son varias y conocidas. La administración autonómica ha tenido que hacer frente al efecto de la subida de precios, la hiperinflación, el aumento de costes de producción o el impacto de la dana. A eso se suma la entrada en vigor de nuevas normativas, como la inclusión obligatoria de placas fotovoltaicas y medidas de confort térmico según la Instrucción 6/2023, que ha elevado el coste de cada actuación. En definitiva, construir hoy un colegio es más caro —y también más eficiente energéticamente— que hace cinco años.

Qué centros se benefician y cuánto reciben

Los diez centros beneficiados se distribuyen entre las dos provincias. En la provincia de Valencia, el mayor incremento recae sobre el CEIP Virgen del Milagro de Rafelbuñol, con 4.281.360,77 euros adicionales, seguido del IES Alfàbegues de Bétera, que recibe 3.887.175,14 euros más y eleva su delegación total hasta los 7.796.370,09 euros. El CEIP San Juan de Ribera de Burjassot suma 1.379.248,18 euros, alcanzando así un total delegado de 9.017.873,95 euros. El CEIP nº 106 Malilla de València crece en 652.917,66 euros hasta superar los 16 millones delegados, convirtiéndose en el centro con mayor volumen de inversión acumulada de toda la lista, con 16.092.617,45 euros.

Manises concentra tres de los centros beneficiados: el CEIP José García Planells recibe 116.317,04 euros adicionales; el CEIP Enric Valor i Vives, 199.650,08 euros; y el CEIP Vicente Nicolau Balaguer, 1.365.201,40 euros. En la provincia de Alicante, el CEIP Hispanidad de Santa Pola obtiene el incremento más cuantioso de su demarcación, con 2.298.564,99 euros, hasta un total de 7.654.148,41 euros. Le siguen el CEIP Ausias March de Benidorm, con 595.009,15 euros adicionales, y el CEIP Francisco Candela de Crevillente, con 275.750,20 euros pendientes de formalización.

Proyectos en marcha, pero no todos al mismo ritmo

Una de las lecturas más reveladoras de esta resolución está en los tiempos administrativos: los diez expedientes no se encuentran en el mismo punto de su recorrido. Tres ya han sido aprobados. Otros cinco están pendientes de ratificación por los plenos municipales correspondientes, uno aguarda la intervención preceptiva y otro se halla en fase previa a la contratación. Es decir, la aprobación del dinero no equivale, automáticamente, al inicio de las obras. Entre la firma y el primer cubo de cemento puede mediar un laberinto de trámites que estos procesos ilustran a la perfección.

La Conselleria asegura que trabaja en coordinación con los ayuntamientos implicados para agilizar la resolución de los procedimientos. No es un compromiso menor: la Generalitat tiene la potestad, amparada en el Decreto 05/2017, de revocar la delegación de competencias si, transcurrido un año desde la resolución, el ayuntamiento correspondiente no ha iniciado los procesos de licitación, adjudicación u orden de ejecución de las obras delegadas.

El contexto: un Plan Edificant que bate récords

Durante el año 2025 se registró un dato histórico: el mayor índice de ejecución del Plan Edificant desde su puesta en marcha, con cerca de un 90% del total presupuestado para el ejercicio, alcanzando los 160 millones de euros. La tendencia continúa en 2026, con la previsión de aumentar la ejecución hasta el 95% de los 180 millones de euros presupuestados. Para ponerlo en perspectiva: estas cifras contrastan con la anterior etapa legislativa, cuando las ejecuciones del Plan Edificant apenas superaban el 23% del presupuesto anual consignado. El salto es, cuando menos, llamativo.

El departamento dirigido por Carmen Ortí tiene previsto actuar en alrededor de 90 centros educativos repartidos por toda la Comunitat Valenciana. En ese marco general, la ampliación aprobada ahora para diez centros concretos encaja como una pieza más de un engranaje que, según los datos de ejecución, parece haber encontrado por fin su velocidad de crucero.

"El aumento en la inversión en estos centros refleja el compromiso firme de la Generalitat con la mejora de las infraestructuras educativas y con la prestación de un servicio público de calidad a todas las familias de la Comunitat Valenciana" - José María Larena, director general de Infraestructuras Educativas de la Conselleria de Educación, Cultura y Universidades

Para las familias de Burjassot, Manises, Bétera, Rafelbuñol, Valencia, Santa Pola, Benidorm o Crevillente, la resolución es, antes que nada, una noticia concreta: sus hijos estudiarán, tarde o temprano, en instalaciones más modernas, más seguras y pensadas para el siglo en que vivimos. La burocracia pondrá sus plazos; la inversión, su peso. Y entre ambos, la esperanza de que el primer día de clase en un edificio nuevo llegue antes de lo previsto.