¿Cómo se cuida a alguien de verdad? No solo atendiéndole, sino conociéndole. Ese es, en esencia, el principio que la consellera de Servicios Sociales, Familia e Infancia de la Generalitat Valenciana, Elena Albalat, ha situado en el centro de su discurso en uno de los foros más relevantes del sector en España. La Generalitat apuesta por transformar el sistema de cuidados hacia un modelo basado en la dignidad, la personalización y la coordinación sociosanitaria, dejando atrás décadas de atención estandarizada que trataba a los mayores como colectivo uniforme y no como individuos con proyectos de vida propios.
Un congreso europeo como escenario del cambio
La jornada inaugural de SocioCARE, el I ExpoCongreso Europeo de los Cuidados, sirvió de tribuna para que Albalat expusiera esta hoja de ruta. El encuentro, que ha empezado hoy hasta el 11 de junio en IFEMA Madrid, ha sido impulsado por IFEMA MADRID con Grupo SENDA como partner estratégico, con el objetivo de convertir la capital en uno de los principales puntos de encuentro del ámbito sociosanitario. Por primera vez, un mismo foro ha reunido a quienes diseñan las políticas públicas, financian los servicios, gestionan recursos asistenciales y trabajan directamente en la atención a las personas.
La consellera recorrió el espacio expositivo de la feria, donde pudo conocer de primera mano las últimas soluciones tecnológicas aplicadas al bienestar y la autonomía de los mayores. Soluciones como la teleasistencia avanzada, las herramientas digitales y las tecnologías orientadas a la autonomía personal ya están transformando la forma en que se prestan los servicios y ampliando oportunidades para mejorar la atención y el bienestar de las personas. En ese contexto, Albalat subrayó que la innovación no es un lujo, sino una necesidad estructural.
El modelo AICP: de la atención en masa a la atención a la persona
El concepto central que la consellera defiende tiene nombre propio: Atención Integral Centrada en la Persona (AICP). No se trata de una etiqueta nueva, sino de un cambio de paradigma que implica reorientar toda la gestión del sistema. En la práctica, significa introducir la figura del profesional de referencia —alguien que conoce el historial, las preferencias y las necesidades de cada usuario— y elaborar planes individualizados de atención adaptados al entorno habitual de cada persona, ya sea su domicilio, su barrio o su pueblo.
"Para construir un modelo de cuidados cercano y coordinado, las administraciones deben trabajar bajo el enfoque de un modelo común que sea más próximo y plenamente adaptado a la autonomía de la persona. El bienestar social se construye pueblo a pueblo, barrio a barrio, mediante la cooperación efectiva entre administraciones y entidades sociales" - Elena Albalat, consellera de Servicios Sociales, Familia e Infancia de la Generalitat Valenciana
Esta visión exige, según Albalat, una alianza estratégica entre administraciones públicas, empresas privadas y el tercer sector. No es retórica: el sector de los cuidados moviliza cifras que justifican la urgencia del debate. El sistema de dependencia moviliza cerca de 13.500 millones de euros anuales y mantiene una lista de espera superior a las 258.000 personas. Con ese telón de fondo, cualquier reforma estructural deja de ser opcional.
Contratos renovados y presupuesto reforzado: la apuesta por la estabilidad
Uno de los anuncios más concretos fue la licitación de 31 nuevos pliegos de gestión integral, que actualiza precios y plantillas en los centros de mayores. La medida pone fin a años de contratos prorrogados que, en la práctica, lastraban tanto la calidad de la atención como las condiciones laborales de los profesionales del sector. La lógica es directa: sin trabajadores bien pagados y estables, no hay atención digna.
"Un servicio de calidad es imposible sin estabilidad laboral, por lo que la actualización de precios por plaza/día no solo hace viable la sostenibilidad económica de los centros, sino que dignifica las condiciones salariales de los profesionales" - Elena Albalat, consellera de Servicios Sociales, Familia e Infancia de la Generalitat Valenciana
Para sostener económicamente este nuevo marco, la Generalitat ha reforzado el Contrato Programa y la Acción Concertada con una partida de 748 millones de euros en los presupuestos de 2026. A ello se suma la actualización del marco normativo y tecnológico mediante la Ley de Accesibilidad Universal y la implantación de la Historia Social Única, que permitirá un seguimiento más coordinado y eficaz de cada usuario a lo largo del sistema.
Cuidar en casa: tecnología, proximidad y lucha contra la soledad
La apuesta de la Generalitat no se agota en los centros residenciales, que ya suman 337 establecimientos y más de 29.000 plazas operativas. Paralelamente, se han consolidado programas pensados para quienes prefieren —o necesitan— envejecer en su propio entorno. El más ambicioso en términos de alcance es la Teleasistencia Avanzada, que llegará a cerca de 90.000 usuarios, una cifra que da una idea del alcance real de este servicio en el día a día de miles de familias valencianas.
Se suma el programa 'Menjar a Casa', iniciativas específicas para el entorno rural dotadas con un millón de euros, y ayudas directas de hasta 10.000 euros para eliminar barreras arquitectónicas en el hogar, que ya han beneficiado a más de 400 personas mayores. Son medidas pequeñas en apariencia, pero transformadoras en el detalle: una rampa, un ascensor adaptado o una barandilla puede ser la diferencia entre vivir con autonomía o depender de otra persona para moverse por casa.
La lucha contra la soledad no deseada también ocupa un lugar destacado en la agenda. La Generalitat destina 750.000 euros en ayudas a entidades del tercer sector para financiar programas de envejecimiento activo, a los que se suman 3,37 millones de euros recuperados e incrementados para subvenciones dirigidas al asociacionismo y la atención de enfermedades neurodegenerativas.
Dar voz a quienes viven el sistema desde dentro
Reformar el sistema sin escuchar a sus protagonistas sería, como mínimo, una contradicción. Por eso, la consellera destacó la reactivación del Consell Valencià de les Persones Majors y la puesta en marcha del Observatorio de la Familia como mecanismos para que los propios usuarios participen en el diseño de las políticas que les afectan. No es un gesto simbólico: implica que las decisiones sobre cómo se cuida a los mayores en la Comunitat Valenciana también las moldean ellos. En un sector que durante demasiado tiempo ha hablado de las personas mayores en lugar de hablar con ellas, esa diferencia importa.


