La consellera de Turismo de la Comunitat Valenciana planta cara al Imserso: "Las cuentas no salen

Marián Cano exige al ministro Hereu una reforma urgente del programa de turismo social, cuyos precios congelados ahogan a los hoteles de Benidorm y la Costa Blanca

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La consellera Marian Cano
La consellera Marian Cano

Hay programas que nacen con vocación social y acaban convirtiéndose en un problema para quienes deben sostenerlos. Eso es, en esencia, lo que denuncia Marián Cano, consellera de Industria, Turismo, Innovación y Comercio de la Generalitat Valenciana, sobre el actual modelo del Imserso. Esta semana, tras conocerse la aprobación de la prórroga del programa de turismo social para la temporada 2026-2027, Cano ha remitido una carta al ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu, para exigir una revisión urgente de sus condiciones económicas.

Una prórroga que congela los precios, pero no los costes

El Imserso ha ejecutado la prórroga prevista en los pliegos de la licitación anterior, extendiendo el contrato una temporada más, con un importe global que ronda los 58,6 millones de euros. Para los mayores que disfrutan del programa, la noticia es buena: los usuarios abonan una cantidad fija por su viaje —incluyendo alojamiento, pensión completa, seguro y transporte—, siendo el Imserso quien asume el coste restante. Pero para los hoteles que participan, la ecuación es cada vez más difícil de cuadrar.

La prórroga implica que se mantendrán las tarifas vigentes en la campaña 2025-2026. La revisión anterior supuso incrementos medios de entre el 18% y el 47% en función del tipo de viaje , pero eso no ha sido suficiente para cubrir una realidad en la que los costes laborales, energéticos, alimentarios y de suministros no dejan de escalar. El problema, en palabras de la propia Cano, es sostener un programa estratégico con precios que el sector hotelero considera insuficientes.

"El turismo social debe seguir siendo una política útil, justa y positiva, pero debe actualizarse y financiarse correctamente" - Marián Cano, consellera de Industria, Turismo, Innovación y Comercio de la Generalitat Valenciana

Benidorm y la Costa Blanca, en el epicentro del problema

Pocas regiones conocen tan bien el valor —y las costuras— del Imserso como la Comunitat Valenciana. Para el sector turístico, especialmente en destinos de costa con menor tirón internacional, las campañas del Imserso suponen una inyección de demanda en temporada baja, permitiendo mantener abiertos hoteles, restaurantes y servicios complementarios que, de otro modo, podrían cerrar fuera del verano. Destinos como Benidorm, la Costa Blanca o la provincia de Castellón han sido históricamente pilares del turismo social en España, y la consellera no ha dudado en recordarlo en su carta al ministro.

Pero ese compromiso tiene un límite que cada vez más establecimientos están alcanzando. Cuando un hotel renuncia al programa, no lo hace por falta de sensibilidad social, sino porque las cuentas no salen, ha señalado Cano con una contundencia que resume el fondo de la cuestión. Y cuando eso ocurre, las consecuencias se extienden más allá del balance contable: los establecimientos hoteleros en zonas costeras valoran especialmente este programa, ya que contribuye a mantener la ocupación y el empleo durante los meses de menor demanda turística general.

"Cuando un hotel renuncia al programa, no lo hace por falta de sensibilidad social, sino porque las cuentas no salen" - Marián Cano, consellera de Industria, Turismo, Innovación y Comercio de la Generalitat Valenciana

Más allá de la prórroga administrativa: la petición de reforma

El Imserso acumula décadas de historia como uno de los programas de turismo social más veteranos de Europa, creado en los años 80 para fomentar el envejecimiento activo y apoyar al sector turístico en los meses de menor demanda. El contrato prorrogado mantiene, entre otras condiciones, la obligación de distribuir el 36% de las plazas de cada lote de forma proporcional durante cada mes de la campaña, con el fin de contribuir a la desestacionalización del sector turístico. Una herramienta, en definitiva, que nadie quiere perder. El problema es que nadie parece estar dispuesto a financiarla adecuadamente.

Por eso, la consellera valenciana va más allá de la queja y formula una petición concreta: que el Gobierno central deje de abordar esta cuestión como una mera prórroga administrativa y afronte una revisión real del modelo. En su carta a Hereu reclama precios ajustados a los costes reales, mayor dotación presupuestaria y, sobre todo, diálogo efectivo con el sector hotelero, los operadores turísticos y las comunidades autónomas. Desde la Generalitat se subraya que esta revisión debería abordarse en coordinación con el Ministerio de Derechos Sociales, al que está adscrito el propio Imserso.

"No es coherente defender el apoyo al turismo y mantener, al mismo tiempo, un programa estratégico con condiciones inviables" - Marián Cano, consellera de Industria, Turismo, Innovación y Comercio de la Generalitat Valenciana

La paradoja que plantea Cano es difícil de ignorar: el programa de turismo del Imserso no solo contribuye al envejecimiento activo y a la promoción de una vida saludable, sino también a la solidaridad entre generaciones y territorios, al tiempo que genera empleo y actividad económica a lo largo de todo el año, siendo una herramienta clave para combatir la soledad entre las personas mayores. Pero ninguna de esas virtudes subsiste si los hoteles siguen cerrando sus puertas al programa por no poder asumir sus condiciones económicas. Actualizar el Imserso no es solo una cuestión de presupuesto: es una decisión sobre qué tipo de política turística y social quiere tener España en las próximas décadas.