El banco público valenciano triplica sus operaciones en tres años y supera los 200 millones en financiación anual

El IVF pasó de 547 operaciones en 2022 a 1.612 en 2025, impulsado por nuevas líneas de vivienda sin reducir el apoyo empresarial.

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Polígono industrial
Polígono industrial

Tres años. Ese es el tiempo que ha necesitado el Institut Valencià de Finances (IVF) para triplicar el número de operaciones que realiza cada año, pasando de las 547 formalizadas en 2022 a las 1.612 registradas en 2025. No es solo un récord estadístico: detrás de esa cifra hay miles de autónomos, empresas y familias valencianas que han encontrado en el organismo financiero de la Generalitat un respaldo que, hasta hace poco, no existía para todos ellos.

De banco para empresas a herramienta financiera de toda la sociedad

El IVF es un banco promocional de titularidad pública que actúa de forma complementaria al sistema bancario tradicional para inyectar liquidez en el tejido productivo de la Comunitat Valenciana. Durante décadas, su función estuvo casi exclusivamente orientada a empresas, pymes y emprendedores. Pero el contexto ha cambiado, y la institución ha sabido leerlo.

En 2025, el volumen total de financiación anual alcanzó los 201,9 millones de euros, frente a los 177,7 millones de 2022. Un incremento superior al 13% en términos de importe que, sin embargo, no refleja por sí solo la verdadera dimensión del cambio: el salto cualitativo está en el número de operaciones, que se ha multiplicado por casi tres en ese mismo periodo. ¿Cómo es posible crecer tanto en operaciones sin disparar igualmente el volumen económico? La respuesta está en una decisión estratégica tomada en 2024.

El IVF amplió su marco de actuación para poder conceder garantías a particulares para la adquisición de viviendas. Así nació el Programa de Garantías para la compra de vivienda en la Comunitat Valenciana, una línea de alto impacto social que ha permitido avalar a miles de ciudadanos —muchos de ellos jóvenes— en la compra de su primera vivienda, llegando a más de dos mil jóvenes de la Comunitat Valenciana. Operaciones individualmente más pequeñas en importe, pero decisivas en términos de alcance y número de beneficiarios.

El apoyo empresarial, intacto

Hay un dato que conviene subrayar para evitar equívocos: la apuesta por las personas no ha venido a costa de las empresas. Si se analiza exclusivamente la financiación destinada a empresas y asociaciones, el volumen no solo no ha caído, sino que ha crecido ligeramente, pasando de 177,7 millones de euros en 2022 a 183,7 millones en 2025. El crecimiento total, por tanto, es aditivo, no sustitutivo.

El IVF actúa como principal instrumento de crédito público del gobierno valenciano, con misión de dar respuesta a las políticas de promoción económica del Consell y desarrollar los instrumentos financieros necesarios a las diferentes coyunturas económicas, actuando como instrumento anticíclico. Y eso es exactamente lo que reflejan los datos de los últimos tres años: una institución que no ha abandonado su vocación productiva, sino que la ha ampliado.

"Hemos conseguido llegar a muchos más beneficiarios sin reducir el apoyo al tejido productivo, lo que demuestra la solidez y la utilidad de la actividad financiera que desarrolla el IVF" - Enrique Montes, director general del Institut Valencià de Finances

Un modelo que mira más allá del crédito tradicional

El IVF impulsa la creación de instrumentos destinados a la financiación de inversiones que incrementen la productividad y la competitividad de las empresas, así como la creación de empleo y el crecimiento económico y social de la Comunitat. Pero lo que los números de 2025 revelan es que ese mandato se ha reinterpretado para incluir también a quienes no tienen una empresa, sino simplemente un sueldo y el sueño de tener un techo propio.

Montes lo ha resumido en términos que van más allá de la estadística: "Superar los 200 millones de euros en financiación anual y triplicar el número de operaciones en tres años refleja la capacidad del IVF para dar respuesta a nuevas demandas económicas y sociales detectadas en la Comunitat Valenciana". Una afirmación que, leída junto a los datos, resulta difícil de rebatir.

Lo que está construyendo el IVF es, en el fondo, un modelo más parecido al de los grandes bancos de desarrollo europeos —que combinan financiación productiva con políticas de cohesión social— que al de una entidad crediticia convencional. El IVF se perfila así como un banco público con un marcado carácter social, con líneas de financiación para cooperativas y entidades de naturaleza social, e implementando también líneas para autónomos y microempresas. Si la tendencia se mantiene, el reto de los próximos años no será crecer en volumen, sino consolidar ese equilibrio entre el motor económico y el escudo social sin que ninguno de los dos pierda fuerza.