Ahorrar agua caliente para ahorrar gas natural

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Ducha. Foto de Kevin Baquerizo
Ducha. Foto de Kevin Baquerizo

Se ha convertido en la noticia más recurrente en las portadas de los diarios y telediarios de España en los últimos meses: el precio del gas natural se ha multiplicado por tres desde Febrero, cuando el presidente ruso Vladimir Putin ordenó de manera súbita e inesperada la invasión de su vecino país Ucrania y dio comienzo su denominada "operación militar especial", que sigue desarrollándose todavía a día de hoy. Como respuesta a esta decisión del gobierno ruso, los gobiernos occidentales (Estados Unidos y la Unión Europea) impusieron de manera inmediata sanciones y bloqueos económicos a este país, que a su vez respondió haciendo uso de una de sus mejores armas de guerra: el chantaje energético y la restricción del suministro de ciertas materias primas a Europa, principalmente el gas natural, fundamental para el normal funcionamiento de la industria y la economía y para mantener a los hogares europeos calientes en invierno.

El aumento del precio del gas natural ya se hace notar de manera brusca para los hogares españoles, que ya venían bastante tocados de una pandemia que trajo consigo estrictas restricciones y alteró el normal funcionamiento de la sociedad. A consecuencia de este aumento del precio del gas natural, no sólo la factura del gas natural mismo está por las nubes y el gobierno se ha visto obligado a reducir el IVA del gas natural del 21% al 5% esta misma semana sino que también la factura eléctrica se ha disparado, ya que gran parte del gas natural es utilizado para la generación de electricidad; no ayuda la sequía que se ha vivido en España a lo largo del verano 2022, que ha dejado a las represas y reservas hidráulicas en un punto crítico, provocando que la generación de electricidad en las plantas hidroeléctricas españolas esté en mínimos de décadas y que empresas generadoras de electricidad como Iberdrola se vean obligadas a quemar más gas natural de lo habitual a pesar de su alto precio. De la misma manera, el precio de cosas más esenciales como los alimentos se ha disparado en los últimos meses por esta misma razón, ya que el gas natural es un ingrediente fundamental para la producción de los fertilizantes que se aplican a cultivos de todo tipo.

Ante este panorama, las autoridades de casi todas las ciudades y regiones de Europa se encuentran promulgando y promoviendo medidas de urgencia que permitan reducir el consumo de gas, ahorrar y elevar el nivel de reservas para afrontar el invierno y controlar así el alza de precios. Mientras que en Alemania, ciudades como Berlín han dado por terminado el alumbrado nocturno de monumentos y en Francia ciudades como París obligarán a los comercios con locales climatizados a mantener la puerta cerrada, en España las medidas van desde la instalación de puertas en frigoríficos-expositores de supermercados o el fomento del uso de la bicicleta y el teletrabajo que está promoviendo la Generalitat de Cataluña, la renovación de las antiguas calderas que quiere promover la Comunidad de Madrid hasta el aprovechamiento extensivo del excedente fotovoltaico o la reducción de la intensidad de las luces navideñas que quiere promover la Comunidad Valenciana.

La Comisión Europea ha propuesto como objetivo para cada uno de los Estados miembros la reducción del consumo de gas natural en un 15% entre el 1 de Agosto y el 31 de Marzo de 2023. Aunque este objetivo es de momento voluntario, podría convertirse en obligatorio en caso de que se produjera un corte total del suministro de gas natural por parte de Rusia en algún momento en los próximos meses. Por esto, el ahorro de gas natural es una prioridad y una de los métodos más directos de ahorrar es a través de un uso responsable de los sistemas de producción de calefacción y agua caliente. Algunas de las acciones y medidas de ahorro que se pueden poner en práctica a través de estos sistemas incluyen:

-Intentar reducir al mínimo la duración de las duchas con agua caliente: cada minuto de ducha gasta entre 8 y 15 litros de agua. Los expertos recomiendan no más de 5 minutos de duración por ducha, para optimizar el gasto de agua y de gas natural. La temperatura del agua no debería de superar los 30 grados centígrados.

-La instalación de atomizadores en los grifos de agua permiten conseguir ahorros de agua caliente de entorno al 50% sin perder la sensación de caudal. Estos atomizadores tienen como resultado la producción de agua burbujeante que con la mitad de agua generan la misma sensación de mojado total.

-Los platos sucios hoy en día, con los últimos avances en las tecnologías de lavavajillas, no es necesario pre lavarlos antes de introducirlos en el lavavajillas. Esto permitirá ahorrar agua caliente y gas natural.

-Con respecto a los calentadores de agua de gas, será necesario regularlos de manera que el caudal de agua que entra a los mismos sea el caudal óptimo para el calentamiento del agua con la cantidad óptima de gas. Los calentadores estándar tienen la capacidad de calentar entorno a 10 L/minuto, en caso de que el caudal que entra dentro del calentador sea mayor el agua no saldrá lo suficientemente caliente o, si se aumenta el gas, se consumirá gas natural de manera ineficiente.

-Evitar establecer la temperatura de funcionamiento del calentador de gas a máxima temperatura. Con esto lo único que se conseguirá será desperdiciar gas al calentar el agua demasiado por encima de la temperatura de confort para la ducha (30 grados) y tendrá que ser mezclada luego con agua fría en la ducha.

-La instalación de un calentador de gas de última generación con sistema de modulación y tecnología inverter es una excelente opción. Estos calentadores no sólo permiten alcanzar ahorros en el consumo de gas de entorno al 20% modulando la potencia de la llama sino que también permiten alcanzar con rapidez la temperatura correcta del agua y mantenerla estable a esa temperatura. En este caso se podría necesitar un proveedor de calentadores de gas Valencia a buenos precios y de confianza.

-Llevar a cabo mantenimiento rutinario del calentador de gas o de la caldera al menos una vez al año para sistemas domésticos y al menos una vez cada 6 meses para sistemas de uso industrial y de hostelería. Esto garantizará que la combustión se lleve a cabo con la máxima eficiencia, sin desperdiciar gas natural.

En definitiva, ahorrar gas natural se ha convertido en una cuestión de gran importancia para así poder garantizar hasta cierto punto el suministro de este recurso natural durante este invierno en Europa en caso de que el gobierno ruso decida parar los envíos como ya ha hecho durante varios días este verano. El gas natural es fundamental para mantener los hogares calientes en invierno, pero también para hacer funcionar las industrias y para la producción de electricidad. La responsabilidad recae sobre todos y cada uno de los ciudadanos y la práctica del consumo responsable de gas natural a través de los sistemas de calefacción y de producción de agua caliente es una de las maneras más sencillas y efectivas de ahorrar.

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