Cuatro años. Eso es lo que lleva Dansa València construyendo, convocatoria a convocatoria, un puente estable entre la creación valenciana y uno de los centros teatrales más influyentes de Europa: el KVS de Bruselas. El festival de danza y artes del movimiento del Institut Valencià de Cultura (IVC) acaba de abrir su cuarta convocatoria consecutiva de residencia de investigación en este prestigioso espacio belga, al tiempo que activa una red de intercambios que se extiende hasta Barcelona, Tenerife y Galicia. La pregunta no es ya si la danza valenciana tiene proyección internacional. La pregunta es cuánto más lejos puede llegar.
Una beca en el corazón de Flandes
El KVS —la Compañía Real de Teatro de Bruselas, adscrita al Departamento de Cultura, Juventud y Media del Gobierno de Flandes— no es un centro cualquiera. Esta institución ha sido catalizadora de compañías tan reconocidas internacionalmente como Peeping Tom, Voetvolk y Última Vez. Compartir su red profesional durante una estancia de investigación supone, para cualquier creador emergente, una inmersión directa en uno de los ecosistemas coreográficos más activos del mundo.
La beca que Dansa València ofrece en colaboración con el KVS no se limita a proporcionar un espacio de ensayo: incluye asesoramiento artístico y acceso al entramado profesional del centro. El objetivo principal es que el o la artista seleccionada pueda conocer en profundidad la escena de Flandes y Bruselas, interactuar con sus agentes institucionales y artísticos, y asistir a funciones y talleres acompañada por el equipo directivo del KVS. Un máster informal, en la práctica, para quien quiera entender cómo funciona la danza desde el norte de Europa.
En ediciones anteriores, las beneficiarias han sido Inka Romaní, Javier J Hedrosa y Julia Zac, tres trayectorias que ilustran la diversidad de perfiles que el programa ha sabido acoger. Las personas interesadas pueden consultar las bases en la web de Dansa València y presentar su candidatura hasta el próximo 28 de junio.
"Con este conjunto de acciones transversales y de redes compartidas, Dansa València está consolidando su papel como el gran escaparate del movimiento de la Comunitat Valenciana" - María José Mora, directora adjunta de Artes Escénicas del IVC
De Roma a Barcelona, pasando por el compost
La red de intercambios del festival no se agota en Bruselas. Elvira Madrigal, que en 2024 participó en el programa de mediación territorial Impuls a la Dansa, disfrutará durante la semana del 19 de octubre de una residencia en el centro de creación Graner de Barcelona. Llega con el proyecto 'Compost' bajo el brazo, recién salida de una estancia en la Real Academia de España en Roma: un trabajo que indaga en la multiplicidad de factores —estratificados en el tiempo y en el cuerpo— que conforman las prácticas del movimiento. El contacto con el tejido artístico catalán, según la propia creadora, puede aportar nuevas perspectivas y generar espacios de intercambio que enriquezcan tanto el proyecto como su propio crecimiento profesional.
Sonido, cuerpo y presencia en Tenerife
El archipiélago canario también formará parte de este itinerario de creación. Bella Báguena desarrollará una residencia artística en LAV Tenerife del 16 al 20 de noviembre de 2026, un periodo de trabajo enfocado a la investigación compartida que culminará con una muestra abierta al público el último día en el Espacio La Granja. Durante esos días, la creadora valenciana profundizará en los materiales performativos y sonoros de 'Algo cayó', una pieza que explora las relaciones entre sonido, cuerpo y presencia. Una propuesta que, por su naturaleza, parece especialmente bien elegida para presentarse ante el público canario en un espacio que lleva precisamente ese nombre: La Granja. Como si el paisaje ya formara parte del proyecto.
El primer salto al ecosistema internacional
Para el creador valenciano Mauricio Pérez Fayos, el programa Visiting Artists —impulsado por Dance Festivals Network Europe— representa algo más que una oportunidad de formación: es su primer lanzamiento al circuito internacional. Su pieza 'Coreografías Virtuales: movimiento(s) futuro(s)' estuvo programada en la última edición de Dansa València, y ahora el festival le abre las puertas de los festivales asociados a la red europea, donde podrá conocer creadores locales, asistir a espectáculos y establecer contactos con programadores y promotores del sector. Dansa València no solo es un festival artístico, sino también una feria y mercado de danza; en los últimos años ha atraído a un gran número de agentes culturales de más de 20 países. El programa Visiting Artists es, en ese contexto, la palanca que convierte esa presencia en oportunidades reales para los creadores.
"Salir de nuestra tierra para conocer, encontrar y aprender de otras artistas, agentes y maneras de hacer es un impulso para proyectar todo el trabajo personal y artístico que he empezado en casa" - Mauricio Pérez Fayos, creador valenciano seleccionado por el programa Visiting Artists
Jacob Gómez ya está en el catálogo gallego
Algunos de estos intercambios ya han dado frutos concretos en 2026. El coreógrafo y bailarín Jacob Gómez, presente en la última edición de Dansa València con su pieza 'Quema', representó a la danza valenciana en Galicia Escena Pro, el mercado gallego de artes escénicas. Allí exhibió su trabajo ante programadores del noroeste peninsular y del resto de España. La acogida fue tan positiva que se ha traducido de inmediato en algo tangible: su incorporación al catálogo oficial Danza Galicia, una plataforma que abre nuevas vías de programación en todo el territorio gallego.
Gómez ha valorado la experiencia con un "balance positivo" que le ha abierto "nuevas oportunidades de programación" y le ha permitido continuar difundiendo la danza valenciana más allá de sus fronteras habituales. Es precisamente ese efecto acumulativo —una beca que deriva en una residencia, una residencia que deriva en una programación, una programación que deriva en un catálogo— lo que convierte el modelo de Dansa València en algo más que un festival. El festival, que nació en 1988 para apoyar la creación local, ha evolucionado hasta convertirse en una referencia clave en el panorama coreográfico español. Casi cuatro décadas después, la creación local ya no necesita quedarse en casa para ser reconocida.


