Una calle que desapareció con la DANA vuelve a la vida en Torrent: nueve meses de obras para recuperar el Barranc de l'Horteta

Torrent reabre este martes la calle Barranc de l'Horteta, destruida por la DANA de octubre de 2024, con 45 nuevas plazas de aparcamiento y mayor seguridad.

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Una calle de Torrent recuperada tras la DANA
Una calle de Torrent recuperada tras la DANA
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Nueve meses después de que la DANA del 29 de octubre de 2024 borrara del mapa un tramo entero del barrio valenciano del Xenillet, Torrent está a punto de cerrar una de las heridas más visibles que dejó la riada. Este martes 18 de agosto, la calle Barranc de l'Horteta vuelve a abrirse al tráfico, poniendo fin a una compleja reconstrucción que ha devuelto a los vecinos no solo una vía de paso, sino una calle mejorada, más segura y con 45 nuevas plazas de aparcamiento.

Pocas imágenes reflejaron con tanta crudeza la fuerza destructiva del agua como las de aquella noche de octubre. En el Xenillet, uno de los barrios más golpeados de Torrent, la barrancada provocó el deslizamiento del terreno y arrastró la calzada, el antiguo muro de mampostería y buena parte de las infraestructuras subterráneas, además de afectar a aceras, alumbrado y accesos a viviendas, edificios y garajes. Lo que quedó no era una calle dañada: era, sencillamente, una calle que había dejado de existir.

Reconstruir desde cero: 200 metros de ladera y una obra de emergencia

La intervención supuso la reconstrucción de cerca de 200 metros de ladera y de la propia calle. Una cifra que, sobre el papel, puede parecer modesta, pero que esconde meses de ingeniería compleja, movimientos de tierras a gran escala y una carrera contrarreloj para devolver la normalidad a quienes llevan casi un año conviviendo con los escombros.

Ante la magnitud de los daños y el riesgo existente para las viviendas próximas, el Ayuntamiento de Torrent impulsó la actuación mediante el procedimiento de emergencia, sin esperar a la llegada de ayudas de otras administraciones. La obra fue adjudicada el 25 de noviembre de 2024 , apenas cuatro semanas después de la catástrofe, con una inversión inicial que superó los 845.000 euros.

La alcaldesa de Torrent, Amparo Folgado, y el concejal de Urbanismo, Vivienda y Medio Ambiente, José Francisco Gozalvo, visitaron este lunes los trabajos ya ultimados. Folgado no ocultó la satisfacción del momento:

"Hoy podemos decir que una calle que desapareció prácticamente por completo con la DANA vuelve a estar recuperada y, a partir de mañana, volverá a estar abierta al tráfico." - Amparo Folgado, alcaldesa de Torrent

El talud, el gran reto técnico: escollera y tecnología LiDAR

Reconstruir una calle sobre un terreno que ya se derrumbó una vez no es tarea sencilla. Una de las principales dificultades de la intervención fue la reconstrucción y estabilización del talud junto al barranco del Poyo, para lo que se ejecutó una gran escollera con rocas de gran tamaño que permite consolidar el terreno, recuperar la sección de la calle y aportar mayor estabilidad frente a posibles episodios de lluvias intensas.

La tecnología también jugó su papel. Los trabajos contaron con estudios geotécnicos y topográficos, así como con vuelos LiDAR realizados en colaboración con la Universitat Politècnica de València, que permitieron analizar con precisión las condiciones del suelo antes de definir las soluciones de ingeniería. Una forma de garantizar que lo construido no vuelva a caerse ante la próxima tormenta fuerte.

Además, la nueva calle incorpora una valla de seguridad junto al barranco para proteger a los peatones, un elemento que no existía antes de la riada y que convierte la tragedia en una oportunidad de mejora urbana.

"Ha sido una obra técnicamente muy compleja, porque primero había que reconstruir el terreno que había desaparecido antes de poder recuperar la calle." - José Francisco Gozalvo, concejal de Urbanismo, Vivienda y Medio Ambiente del Ayuntamiento de Torrent

Bajo el asfalto: colector, fibra óptica y agua potable, todo renovado

La reconstrucción visible de la calzada es solo una parte de lo que se hizo. Bajo el nuevo pavimento, el Ayuntamiento aprovechó la intervención para renovar de arriba abajo todas las redes enterradas: alcantarillado, red de agua potable, alumbrado público, suministro eléctrico y canalizaciones de telecomunicaciones y fibra óptica. Una decisión de sentido común que evita tener que volver a abrir la calle en el futuro para reponer cada servicio por separado.

Entre las infraestructuras recuperadas destaca el colector Norte, una tubería de saneamiento que conecta el Mas del Jutge con la depuradora de Torrent y que la DANA destruyó en este tramo. El núcleo urbano del Mas del Jutge fue uno de los más afectados por la riada, y la reposición de este colector, ejecutada en coordinación con Aigües de l'Horta, era imprescindible para garantizar el saneamiento de toda la zona.

45 plazas nuevas y el regreso a casa: los vecinos recuperan sus garajes

Quizá el impacto más cotidiano de la catástrofe fue el que pasó más desapercibido para quienes no vivieron el Xenillet desde dentro: durante meses, los vecinos de los edificios situados al final de la calle no pudieron acceder a sus propios garajes. La desaparición del viario los dejó sin entrada. La recuperación de la calle devuelve los accesos a los garajes y suma además 45 nuevas plazas de aparcamiento.

La actuación mejora además la comunicación de la calle con la calle Jesús, recuperando una conexión que se perdió como consecuencia de la DANA y facilitando los desplazamientos y el acceso a esta parte del Xenillet. Por su parte, la conexión con la calle Sant Pancraci se ejecutará dentro de una siguiente actuación prevista por el Ayuntamiento, dando continuidad a la mejora de la movilidad y permitiendo completar la conexión entre ambos espacios.

Abrir una calle es, en apariencia, un hecho menor. Pero en un barrio que vio cómo el agua se lo llevaba todo en pocas horas, cada metro de asfalto recuperado tiene un peso simbólico que va mucho más allá del tráfico rodado. La reapertura del Barranc de l'Horteta no cierra el capítulo de la DANA en Torrent —quedan actuaciones pendientes y heridas que tardarán años en sanar—, pero sí devuelve a un barrio entero algo que creía haber perdido para siempre: la sensación de que la normalidad, poco a poco, vuelve a ser posible.